martes, 31 de marzo de 2009

FUNES ELOGIA "LOS CAMBIOS" DE EEUU Y ADVIERTE A CHÁVEZ

SAN JOSE (AFP) El presidente electo salvadoreño, Mauricio Funes, debutó el lunes en la arena internacional con elogios a "los cambios" en Estados Unidos y la advertencia de que no permitirá que el mandatario venezolano Hugo Chávez meta "un dedo" en la política de El Salvador.

Primer izquierdista elegido presidente de El Salvador, candidato de la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Funes participó junto al mandatario saliente Antonio Saca en una cita de líderes de América Central con el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, que constituyó el primer contacto entre el gobierno demócrata de Barack Obama con el istmo.

"Los cambios ahora no solo vienen del sur, sino también vienen del norte", dijo Funes en una rueda de prensa junto al mandatario anfitrión, presidente de Costa Rica Oscar Arias, al elogiar a Washington por dialogar con sus vecinos latinoamericanos y escuchar sus demandas.

Funes declaró que aunque desea mantener las mejores relaciones con Chávez, no permitirá que "Venezuela meta ni tan solo un dedo en la política doméstica de El Salvador".

Dijo que quiere tener buenos lazos con Venezuela, así como con Bolivia y Nicaragua --con gobiernos aliados de Chávez--, pero también con Brasil, Argentina y Chile, que tienen mandatarios de izquierda moderados.

Sin embargo, Funes destacó que la diferencia entre izquierda y derecha no da cuenta de la complejidad de la sociedad actual.

"Siempre me preguntan si yo soy de la izquierda light, de la izquierda vegetariana, o de la izquierda radical, de la carnívora", dijo el presidente electo, lo que hizo reír a los periodistas.

"El cambio que estamos ofreciendo es mejorar la calidad de vida a los salvadoreños y eso no tiene que ver con la ideología", agregó.

Funes expresó que desea tener buenas relaciones con Washington cuando suceda el 1º de junio a Saca, un estrecho aliado del ex mandatario estadounidense George W. Bush en la "guerra contra el terrorismo" y quien mantuvo tropas en apoyo a la intervención norteamericana en Irak hasta comienzos de este año.

Antes de incursionar en política Funes era un periodista de televisión y fue elegido como candidato del partido de la ex guerrilla izquierdista, que tenía un crítico discurso contra el "imperialismo yanqui".

No obstante, Obama felicitó a Funes por su "histórico" triunfo y tres días después de los comicios envió a San Salvador al responsable de la diplomacia hacia América Latina, Thomas Shannon, quien mantuvo un encuentro privado con el mandatario electo.

El Salvador además quiere que Obama emprenda una reforma migratoria integral o al menos prorrogue el estatuto temporal que permite la permanencia de unos 230.000 salvadoreños en Estados Unidos.

Funes, quien está casado con una brasileña, también visitó Brasil luego de las elecciones y tuvo un encuentro privado con el mandatario Luis Inacio Lula Da Silva, de quien es amigo.

lunes, 30 de marzo de 2009

AL FONDO A LA IZQUIERDA

Es el mismo discurso y la misma promesa que se escuchó tantas veces en el pasado. Veamos algunos ejemplos. El 24 de abril de 1959, Fidel Castro pronunció estas palabras: "La revolución será tan verde como las palmeras". Hoy, muchos sospechan que fue una forma de tapar el ropaje rojo del comunismo.

También Hugo Chávez se presentó en Venezuela como líder de un gobierno de renovación. Han pasado los años, y todavía no se pueden cuantificar los efectos y y quizás los daños sociales, pedagógicos y políticos del chavismo.Lo mismo se fiaban los nicaragüenses con Daniel Ortega, dictadorcito en ciernes.

Ahora le llega el turno a Mauricio Funes, quien el 15 de marzo pasado ganó las elecciones presidenciales de El Salvador representando al grupo ex guerrillero FMLN. Como una caja de resonancia de los gobernantes con vocación de autócrata, aseguró: "Yo no tengo por qué alinearme a una izquierda o a otra". Respondía así al temor de que pueda seguir los pasos de Venezuela y Cuba.

Con el respeto que merece Funes, los engendros políticos que hemos visto trepar al poder han sido usualmente una amenaza para la estabilidad de la región. Estos neopaladines de la justicia social, surgidos del abandono estatal, el despotismo de los gobernantes y la desesperanza de la gente, prometen aliviar los males que por décadas han hecho estragos en nuestra América: la mentira, la corrupción y el abuso.

Que no se quejen ni se escandalicen los líderes latinoamericanos por que su parcela esté siendo ocupada por los comunistas, pues en todas estas décadas que han ocupado el poder no han remediado los problemas de la gente; por el contrario, han robado, se han aprovechado de sus cargos y han pisoteado al pueblo.

En cuanto a los que votaron por la izquierda, tampoco crean que mañana, o en un año, o en diez, tendrán suficiente comida en la mesa, empleo, servicios de salud. En cambio, sí corren el riesgo de perder libertades y empobrecerse, porque está bien demostrado que la izquierda trae más miseria y decadencia a los países subdesarrollados.

Estos revolucionarios del siglo XXI sufrirán tarde o temprano metamorfosis hacia el mal. Los que pierden siempre son las clases menos favorecidas, es decir, la mayoría. La minoría se establece en Miami mientras dura el desgobierno.

Las administraciones de izquierda, algunas más radicales que otras, podrían estar llevando el continente a una nueva era, que esperemos no sea de anarquía, como ciertos politólogos pronostican.

Lo malo no son las ideas izquierdistas, sino quién las aplica, porque, al final, a algunos el poder les envilece y les ciega la razón.Dios quiera que la izquierda salvadoreña, que según Mauricio Funes "tiene su propia identidad", saque la cara por el socialismo del continente, y no sea tan radical como la revolución bolivariana de Chávez o el sandinismo tergiversado de Ortega.

Así como va Latinoamérica votando por el socialismo, si los ciudadanos no asumen una verdadera responsabilidad y defienden la nación en que viven podrían estar encaminándose a una letrina que les puedo asegurar, sin devanarme mucho los sesos, está al fondo a la izquierda.

Por Raúl Benoit
Corresponsal internacional de Univisión.

GANADORES Y PERDEDORES (PASADOS, PRESENTES Y FUTUROS)

Sólo una terquedad rayana en el fanatismo negaría lo que casi todos los analistas políticos de El Salvador han dicho o escrito, a manera de colofón post-eleccionario, en las últimas semanas: el FMLN no puede asumir que la derrota de ARENA en los comicios del 15 de marzo es, por acto de magia, una reivindicación de su proyecto histórico. Esa sesgada lectura del mandato de los electores podría poner en peligro no sólo la gobernabilidad democrática, sino también la vigencia misma del FMLN como fuerza política de primer orden.

Basta leer el lucidísimo análisis que Napoleón Campos nos ofreció a los lectores de EL FARO, bajo el sugerente título de Victoria y después, para evitar caer en las interpretaciones simplistas. Estamos delante del más estrecho margen de diferencia porcentual, entre dos partidos mayoritarios, desde que nuestra historia democrática estrenó elecciones libres en 1984.

Pero también —hay que decirlo con todas sus letras— estamos delante de la más impresionante escalada en preferencias electorales que experimenta una bandera opositora desde que Cristiani y ARENA le arrebataron el Ejecutivo, en 1989, al PDC.

¿Podía el FMLN ganar sin Mauricio Funes? Parece quedar claro que no. ¿Necesitaba el ex periodista al FMLN para convertirse en candidato? Desde luego que sí. ¿Podía aumentar el techo del Frente, y en semejantes proporciones, sin la postulación de un candidato moderado, alejado de su trayectoria guerrillera? Todo parece indicar que no.

El partido, en consecuencia, fue el vehículo de un hombre que ha llegado al poder desvinculándose estratégicamente de él. ¿Habrá sido el candidato, por otra parte, el vehículo que el partido necesitaba para encontrar por fin la llave del éxito electoral y, una vez instalados, engrasar la maquinaria chirriante de sus propuestas de siempre, esas que asustaron a los votantes en tres contiendas anteriores? Está por verse.

Mauricio Funes “vendió” un concepto de cambio estable, dentro del sistema de libertades, afincado en un pragmatismo político bastante execrado por el FMLN histórico. Las posibilidades que tiene de convertirse en el reformador del Frente pasan por infinidad de obstáculos, muchos de los cuales no dependen exclusivamente de él ni de sus intenciones.

Sin embargo, me atrevería a adelantar que muchos sectores, incluso aquellos para los que Funes pareció al principio peligrosamente ambiguo, se sumarían con gusto a un proyecto que tuviera, entre sus principales propósitos, arrebatarle protagonismo a los radicales trasnochados de la izquierda salvadoreña.

A los trasnochados de la derecha salvadoreña los ha ido marginando la propia dinámica de ARENA, que ahora debe luchar contra las mezquindades y los personalismos más que contra las ortodoxias ideológicas o las desafortunadas invocaciones a la “pureza” doctrinal. De esto último, gracias a Dios, queda muy poco.

Los matices que mayor división causan ahora en la derecha nacional tienen que ver con posturas y aplicaciones, no con conceptos. Nadie pone en duda, por ejemplo, la necesidad de convertir al Estado en un vigilante interlocutor del mercado, de la misma manera que nadie está proponiendo que ello signifique, en la práctica, volver a aquella elefantiasis estatal que destrozó nuestra economía en los ochentas.

Pero el que los juegos de fuerza al interior de ARENA tengan, a la base, menos elementos ideológicos, tampoco significa que su responsabilidad histórica, como partido opositor, esté despojada de ambivalencias graves, profundas. Todavía me hace sonreír la amable “invitación” a callarme que algún personero del partido me hizo cuando aseguré, a través de mi columna quincenal en El Diario de Hoy, que quien había ganado la Alcaldía de San Salvador, el 18 de enero, no era ARENA, sino el candidato Norman Quijano.

Y aunque aquellas exhortaciones a la prudencia jamás fueron tomadas en cuenta por el grupo cercano a la campaña de Rodrigo Ávila, mentiría si dijera que no habían muchos más pensando como este servidor, aunque fueran pocos los que se atrevieron a publicarlo.

Los reduccionismos que dentro o fuera del FMLN llevaron a que un grupo de “intelectuales” recurrieran a un campo pagado para llamarme “plumífero” o acusarme de calumniador, habiendo cometido yo el “pecado” de reseñar críticamente la autobiografía de Salvador Sánchez Cerén —ahora Vicepresidente electo—, se diferencian muy poco de aquellos que, queriendo “defender” la ¿estrategia? de ARENA, me acusaron de estar alineado a la izquierda cuando dije, al principio de la campaña, que me avergonzaban los anónimos que circulaban en la Internet sobre Mauricio Funes.

A unos y a otros hay que enseñarles no sólo a debatir con argumentos, sino a demostrarles, con hechos, que es posible concebir la alternancia en el poder como una oportunidad de oro para la sensatez y la hidalguía.

¿Quiénes perdieron el domingo 15 de marzo? Los mezquinos, los que “patrimonializan” el Estado o las estructuras partidarias, los que se pudren en el radicalismo, los soberbios del ejercicio intelectual personalista. Y de esos todavía quedan bastantes, tanto alrededor del FMLN como de ARENA, pero quizá tengan sus días contados.

¿Quiénes ganaron? Los coherentes, los que no pretenden servirse ni de la política ni de la función pública, los que no compran ideas firmes al precio de la intolerancia ideológica, los intelectuales honestos que atacan los argumentos que creen erróneos, pero saben respetar a quien los defiende con honradez y nobleza. Y de estos, afortunadamente, hay muchos, tanto en ARENA como en el FMLN, y los hay más en la sociedad salvadoreña, que fue la gran triunfadora del proceso electoral que llegó a su fin el pasado 15 de marzo.

Federico Hernández Aguilar
Escritor

¿SERÁ EL SALVADOR OTRA NICARAGUA?

Si tomamos en consideración los resultados electorales que le dieron la victoria al FMLN, es evidente que la reducida diferencia con la que se adjudicó su triunfo, “anima” el “espíritu de unidad nacional” que ya muy acertadamente ha proclamado el presidente electo, condición sine qua non para viabilizar un proyecto de nación, mas aún si se considera el reducido margen de maniobra que tendrá el FMLN en un Parlamento donde solamente obtuvo 35 escaños de los 84 que conforman el hemiciclo parlamentario, ARENA posee 32 de esos escaños.

Si la tentativa de la concertación fracasa, bajo este escenario el nuevo presidente se arriesgaría a enfrentar una crisis de gobernabilidad al “fracturar” el delicado equilibrio político existente, dificultándole a su gobierno implementar las políticas necesarias para echar andar su plan de gobierno.

Este posible escenario produciría a lo interno de todos los ámbitos de la sociedad, relaciones de poder altamente polarizadas, como consecuencia de las diferencias ideológicas o por conflictos surgidos por la influencia y poder de las diferentes instituciones y agrupaciones de la sociedad civil. Exactamente lo que está sucediendo en Nicaragua.

Afortunadamente, el discurso de Funes se presenta más bien como una propuesta genuinamente incluyente y conciliadora, no como un discurso populista electorero.

En un intento de extrapolar el ejercicio electoral salvadoreño a nuestra realidad política, habría que partir en primera instancia del nivel de institucionalidad que demostró poseer el Tribunal Supremo Electoral de El Salvador, al conducir estos comicios apegados al mandato que la ley le confiere, ganándose el reconocimiento en primera instancia de sus propios ciudadanos así como de la comunidad internacional.

No merece siquiera la comparación con el Consejo Supremo Electoral en Nicaragua, engendro de la caudillesca clase política del país.

¿Será El Salvador otra Nicaragua? No lo creo; el discurso conciliador, moderado e incluyente de Funes parece sustentarse en primera instancia en su trayectoria, la cual no ha sido ni como político y menos aún como “guerrillero” que tampoco nunca lo fue, sino más bien como un ciudadano comprometido con válidas causas sociales, que se presentó ante el electorado con un discurso moderado y cuidándose de guardar la distancia con Chávez. Ha sido evidente que la gente votó por él como persona más allá de cualquier bandera política.

En segundo lugar, su discurso y planteamientos discurren en el contexto de una realidad política muy diferente a la que impera en Nicaragua, independientemente de las críticas de las que podría ser objeto el actual partido en el gobierno (ARENA), no podrá negársele que durante los últimos años, propició las condiciones necesarias para sentar las bases de los procesos de cambio y desarrollo en el país, no puede negarse asimismo que en El Salvador desde la firma de Los Acuerdos de Paz en Chapultepec, se avanzó sustancialmente en la lucha contra la pobreza, la modernización del Estado y el desarrollo de la infraestructura productiva del país así como en su apertura al comercio.

Los retos aún son muchos pero sin embargo se gestó un proceso de transformación que ha sido sostenible en el tiempo y que sin duda es perfectible. En este sentido, otro signo positivo del presidente electo ha sido al declarar que dará continuidad y ampliara a su vez, programas sociales que implementó el actual gobierno. Asimismo, la decisión del presidente Saca de viajar a Managua en compañía de Funes a la próxima cumbre de presidentes centroamericanos, abona políticamente a la buenandanza del dialogo y la concertación.

En definitiva, el resultado de las recientes elecciones en El Salvador no podría verse o analizarse de manera aislada sino más bien dentro del más amplio contexto político y social, donde el principal eslabón producto de este proceso de maduración política ha sido el nivel de institucionalidad que ha alcanzado la sociedad salvadoreña, a diferencia de lo que acontece en Nicaragua donde no existe ese “muro de contención” institucional propio de sociedades que presentan un mayor grado de desarrollo político.

El presidente electo salvadoreño, si de algo ha de estar muy consciente, es de que su discurso ha de ser coherente y consecuente con su accionar político, sabe que con su elección no se endosa el monopolio del poder ni mucho menos, que ha de ejercer su mandato apegado al marco institucional que le confiere la constitución política de su país.

En una democracia, la constitución política está asegurada por su propios “candados institucionales”, cuya llave solamente permanece a buen resguardo en un Estado de Derecho, esto pareciera ser el caso en El Salvador. Siendo así, esto vendría a reforzar la tesis de que El Salvador no será otra Nicaragua, donde contrariamente nuestra constitución política es violentada por cualquier vándalo agenciado de una simple y burda “ganzúa”.

Uriel Herrera
Columnista de Nuevo Diario, Nicaragua

viernes, 27 de marzo de 2009

15 AÑOS DEFENDIENDO LA LIBERTAD

Hace 15 años inicié escribiendo en las páginas de Opinión de LA PRENSA GRÁFICA, siendo el titular de mi primer artículo “Los 14, La Argolla Dorada, y los Bancos”, cuyo contenido era una defensa al sistema de libre empresa.

Hoy, quiero reiterar mi agradecimiento a los señores Dutriz, como cariñosamente los conocemos desde hace más de 60 años, por la oportunidad que me han brindado de poder expresar mis reflexiones sobre los diferentes problemas nacionales.

Jamás he pretendido ser un escritor, mucho menos un analista, porque para tener esos calificativos se necesita ser un erudito; pero soy un salvadoreño, que ama esta tierra, que lucho y lucharé siempre por la libertad de nuestro El Salvador.

Por medio de mis artículos de opinión he pretendido inculcar en los salvadoreños: el amor a la patria, la valentía en la defensa de la libertad, la confianza en Dios y la necesidad de unirnos para combatir de frente aquellos que pretendían imponernos las cadenas de la esclavitud, por medio de un régimen oprobioso y perverso como el comunismo. Por eso considero y siempre lo he manifestado: “Que es preferible morir de pie por la libertad que subyugados por los comunistas”.

La lucha por cualquier causa justa debe ser decidida y valiente, solo así se puede tener resultados positivos, el ejemplo clásico fue mi lucha por la recuperación de los terrenos del Parque Nacional del Boquerón, los que habían sido “robados” a los salvadoreños, que durante 14 años del proceso judicial se enfrentaron tácticas dilatorias y ruines, pero jamás nos rendimos ante ellas.

Quiero dejar constancia que jamás recibí un pago de nadie por esta acción realizada, pero me cabe la satisfacción que hoy día el Parque Nacional del Boquerón es disfrutado por todos los salvadoreños y las futuras generaciones.

Pero cuando la causa es la libertad de nuestro El Salvador, la lucha tiene que ser tenaz, y valiente, pensando en los colores azul y blanco, para hacerle frente a los enemigos de nuestra libertad, los comunistas criollos; que hoy son una realidad y como pueblo ya comenzamos a recibir sus amenazas.

En LA PRENSA GRÁFICA de 20 de marzo de 2009, aparecen en la página titulada Tema del Día las declaraciones de un personero de la Tendencia Revolucionaria, donde hace un llamado a la dirigencia y afiliados del FMLN para organizarse en “asambleas populares”, con el fin de defender al gobierno; muy similar estas asambleas populares, a los comités de barrios cubanos y a los círculos bolivarianos de Chávez, cuyo único fin es reprimir al pueblo cuando reclama por la libertad; esta situación la señalé en el artículo “Defendamos la Libertad”, ante el posible triunfo de los comunistas, que hoy es un hecho cierto.

Los salvadoreños no nacimos esclavos y recibimos ese gran legado de la libertad, pero no la supimos defender para conservarla, traicionando así los esfuerzos de aquellos héroes que dieron la vida por ella. Ha sido nuestra apatía, indiferencia ante los problemas nacionales y no escuchar las voces de alerta lo que ha permitido que nosotros mismos nos pongamos los grilletes de un gobierno comunista, el tiempo me dará la razón. Además hemos aceptado que se violente nuestra Constitución de la República, al aceptar la inscripción de una planilla presidencial del FMLN nula, de nulidad absoluta, pues uno de los candidatos carece de la moralidad notoria que exige el artículo 151 constitucional; situación que denuncié al encargado de la legalidad del país, el fiscal general de la República.

Invito a los salvadoreños a unirnos en defensa de nuestra libertad e ingresar al Movimiento Cívico Pro Patria, el cual está a mi cargo. Viva El Salvador.


Escrito por Luis Gómez Zárate

QUE ACOMPAÑEN Y SE DEJEN ACOMPAÑAR

La transición obliga a acompañar en la discusión de medidas para sostener lo que hemos logrado y sobre todo, para enrumbarnos hacia una dinámica más comprometida con la inclusión territorial y poblacional a las oportunidades de desarrollo.

Los que creen que la ideología se agota en el himno electoral, en el adjetivo de neoliberal, en el blanco o negro, en el bueno o malo, en el amigo y el enemigo, en la bandera de ARENA y el FMLN tendrán que evolucionar para acomodarse a las nuevas exigencias políticas.

En menos de quince días los discursos han cambiado. No era tan cierto lo que nos quisieron hacer creer e imponer. Ese es el factor sorpresa que inspira la evolución.

Los reacomodos han iniciado... la realidad ha cambiado de lugar a todos... los que han estado detrás del escritorio pasarán al frente; los que han esperado el servicio pasarán a servir; los que han estado de observadores pasarán a actuar; los que han hecho cola sin llegar a tiempo de la repartición seguramente serán los primeros; los que consiguieron empleos de confianza personal, sin importar la capacidad, tendrán que competir en el mercado laboral; los que sustituyeron la economía de mercado con la economía del negocio tendrán que aprender a competir y desearán respeto a la institucionalidad; los que han gobernado por 20 largos años pasan a una oposición constructiva y empezarán vigilar y a pedir cuentas. Seguramente lo que hizo y lo que se dejó de hacer por conveniencia y con pretextos... será materia de reflexión.

¿Qué se espera de una oposición constructiva? Primero, sinceridad, compromiso ideológico y evaluación de su práctica ideológica. Los grupos sociales, políticos, económicos se diferencian por su ideología, pero... ¿Se perdió la ideología en las estructuras administrativas del Estado? O ¿se encubrió en las estructuras del Estado la falta de ideología? ¿Hay consistencia ideológica? ¿Es posible continuar encubriendo las inconsistencias ideológicas?

Hay que preguntarlo porque dirigentes de gremiales empresariales se apasionan destacando que defienden un sistema de libertades, pero... se oponen pasionalmente al derecho de organización laboral.

Hay que preguntar por qué la institucionalidad de libre competencia no fue bandera de los que dicen defender el sistema de libertades económicas. No hay competencia para todos. Hay y se protegen monopolios. La administración privada no ha demostrado que es mejor que la administración pública. Con esto, el sector privado se ha desprestigiado porque todo lo que se declaró ha quedado en el aire. Y hay más que debe preguntarse y responderse para ser constructivos.

Segundo... una oposición constructiva debe comprometerse con la democracia y el desarrollo intelectual. La democracia supone pluralismo y obliga a la tolerancia. La práctica ha sido de exclusión y de prepotencia. Nadie toma en serio a una oposición que públicamente quiera mantenerse y fortalecerse sobre la base de la ignorancia y el temor.

El mundo ha cambiado... las ideas se han universalizado, el comercio se ha integrado y la solidaridad, riqueza de la diversidad siguen de moda. El arma de eliminación es calificar a cualquiera de comunista, pero ¿cuál es el contenido de integración de la derecha? Y más, ¿cuál es la ideología de la oposición constructiva durante la próxima gestión?

El simplismo y reduccionismo del pasado es insuficiente en esta nueva etapa. Más que conservar debe asumirse compromiso con renovar... más que continuismo debe provocarse un modernismo.

FUSADES refleja una clara ideología institucional... en muchos temas, ha sido de oposición constructiva a muchas de las medidas de la administración actual. ¿Alguien puede acusarla de comunista? El simplismo, el reduccionismo, la emotividad debe ser sustituida por la producción y el debate intelectual y sobre todo, por la actitud permanente al aprendizaje y la evolución intelectual.

Tercero... la oposición constructiva tendrá que evolucionar sobre el conocimiento para ponerse a “tono con los tiempos y las expectativas”. Hay que recuperar la capacidad de diferenciar los espacios de acción y decisión. En 20 años las acciones y decisiones provocaron una amalgama entre partido y aparato de Estado.

Las mismas caras... en uno y otro lado, en un lado intereses y en otro conflicto de intereses. En la oposición constructiva, seguramente se logrará recuperar la confianza en la libertad y responsabilidad individual, y también en el riesgo personal porque ni el amigo ni el compadre estarán disponibles para hacer favores.

En la oposición constructiva, seguramente la institucionalidad recuperará el prestigio. En la oposición constructiva, la verdad y la integridad entrarán en su fase de recuperación.

Sandra de Barraza/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

MODERNIZACIÓN POLÍTICA

Con motivo de los resultados electorales del 15 de marzo, una Comisión Política integrada por los ex presidentes Alfredo Cristiani, Armando Calderón Sol y Francisco Flores, viene realizando consultas política sobre el nuevo papel que debe desempeñar ARENA como partido de oposición.

Creo que independientemente de los resultados, ARENA estaba en la obligación de reestructurarse, de modernizarse. Las condiciones sociales, políticas y económicas de 1989, año en que accedió al poder como partido de oposición, no son las mismas en la actualidad. Lo mismo se podría decir del FMLN, pues a pesar de haber ganado las elecciones del 18 de enero y del 15 de marzo, es el partido que está más urgido, paradójicamente, de reestructuración tanto en sus estatutos y programas de acción como en sus principios.

Me parece atinada la decisión de la Comisión Política en su primera consulta con fundadores, al afirmar que ARENA debe ser una oposición proponente y constructiva, sensata y leal. La oposición por la oposición es estéril y contraproducente. Sin embargo, habría que agregar otro ingrediente esencial, pues no solamente debe limitarse a criticar las políticas y planes del gobierno de turno, sino también a elaborar programas de gobierno alternativos y someterlos a juicio de la sociedad.

La elaboración de políticas y programas de gobierno alternativos es fundamental si tomamos en cuenta que el FMLN, hasta la fecha, no ha definido sus principios ni el modelo económico que va a aplicar durante su gestión; pues al mismo tiempo que adversa la ideología neoliberal --la base teórica del capitalismo-- sostiene que respetará el modelo economía de mercado y la propiedad privada. Y en esto la oposición debe ser muy firme y enérgica. No puede negociar por ningún motivo el modelo economía de mercado ni la democracia liberal y representativa que establece la Constitución Política.

Es importante recordar que en el país se ha respetado el derecho del sufragio, de asociación para constituir partidos políticos o ingresar a los ya existentes y optar a cargos públicos. Y esto solamente es posible dentro de un Estado de Derecho o Estado Constitucional.

La propuesta del FMLN en su programa de gobierno 2009/2014 de crear un "Estado Democrático Social de Derecho" no sólo es un concepto confuso, sino también inoperante. Pues el Estado Social de Derecho es el mismo "Welfare State" o Estado de Bienestar o Estado Benefactor, el cual fracasó en Gran Bretaña y Suecia por la década de los 70. Los gastos del gobierno tienden a aumentar más rápidamente que los ingresos, provocando crisis financieras. Es decir que el Estado Social de Derecho agudizaría la crisis económica y la inestabilidad social.

Aunque la palabra reestructurar es fuerte, pues significa modificar la organización, no debería despertar temores. Su objetivo es convertir a ARENA en una institución más creativa, más dinámica y más receptiva a las demandas fundamentales de la sociedad. Entre estas demandas merecen atención especial el trabajo, el techo, la alimentación, la educación y la salud.

Los problemas económicos, sociales y políticos del país son verdaderamente serios y no se pueden enfrentar de manera aislada, sino unida. ARENA debería tomar la iniciativa de unificar a la oposición en un proyecto común para tratar de sacar al país de la crisis económica y social en que se encuentra. El medio más adecuado para ese fin es, sin lugar a dudas, la Asamblea Legislativa. Este es un organismo colegiado deliberante e independiente, el foro por excelencia para el debate, análisis y discusión de los problemas nacionales.

De la reestructuración o modernización que ponga en práctica ARENA para realizar una oposición proponente, fuerte, capaz e inteligente; de los programas alternativos que elabore para salir de la crisis económica, política y social y, sobre todo, de su contribución al fortalecimiento del Estado de Derecho, dependerá el apoyo que pueda obtener de los ciudadanos en las próximas consultas electorales.

Carlos Sandoval
Columnista de El Diario de Hoy