jueves, 2 de abril de 2009

CAMARÓN QUE SE DUERME, SE DESPIERTA EN EL COCTEL

Está muy bien que ARENA se haya metido a una evaluación profunda de su dirección, su estrategia y su funcionamiento interno. Seguramente el futuro partido opositor saldrá renovado y fortalecido de este proceso.

El problema es: ¿Quién dirige al partido mientras tanto? ¿Quién, con qué autoridad y con qué criterio se hace cargo de las negociaciones políticas con el FMLN, con el presidente electo, con los demás partidos?Es obvio que el presidente saliente tiene que estar al cargo del traspaso del Ejecutivo a la nueva administración. Y todo parece que lo está haciendo muy bien.

Pero sería fatal que simplemente por el vacío de liderazgo y de definición estratégica de ARENA, también quedaran al cargo del presidente Saca y su equipo las negociaciones para definir el futuro de las instituciones.Están pendientes decisiones de carácter estratégico como la elección de cinco magistrados de la Corte Suprema, la formación de la Sala Constitucional y el nombramiento del presidente de la Corte.

Está pendiente la elección del Fiscal General, del Procurador General y de los magistrados del Tribunal Electoral. Está pendiente la decisión si en qué forma impulsar en esta Legislatura de la enmienda constitucional para reformar el Tribunal Electoral. Y está pendiente la dirección del Órgano Legislativo...

Todas estas son decisiones que van a definir el rumbo del desarrollo institucional, del balance de poderes constitucionales y la correlación entre las fuerzas partidarias. Son demasiado importantes para considerarlas problemas colaterales del traspaso de mando pactado entre dos equipos presidenciales.

En esta situación, ARENA no se puede dar el lujo de paralizarse y dejar todas estas decisiones y negociaciones al presidente saliente.

El presidente saliente y su equipo tienen que concentrarse en el traspaso del Ejecutivo, tienen que hacer todo lo posible para salir bien de este traspaso, con transparencia, con responsabilidad.Pero las decisiones sobre el futuro del sistema electoral y del sistema de justicia tienen que tomarse desde otra perspectiva. Allí no puede prevalecer el criterio de salir bien de la gestión anterior, sino el criterio de construir lo mejor para el futuro. Para esto, hace falta un fuerte liderazgo de ARENA, independiente de los intereses inmediatos del equipo de gobierno saliente.

Si los partidos que van a formar la oposición no tienen mucho cuidado y excelente capacidad de negociar, en estos meses de transición pueden darse cambios en el balance de los poderes del Estado y en la correlación de fuerzas partidarias dentro de esos poderes que van a definir el rumbo de las instituciones por años.

Si ARENA no asume su responsabilidad, el FMLN sin ninguna duda llenaría el vacío, aprovechando el impulso del “cambio”, para aumentar su influencia y control en las instituciones. Camarón que se duerme, se despierta en el coctel.

Tampoco conviene a ARENA interrumpir su proceso de evaluación y construcción de nuevas estrategias y liderazgos, sólo para responder a las exigencias de este momento. Es importante que el proceso interno tenga tiempo suficiente para llevar a resultados positivos y una verdadera renovación.

Entonces, mientras siga el proceso de evaluación y renovación, ARENA tiene que instalar una dirección transitoria que de manera inmediata, decidida e independiente del gobierno saliente tome el control de la bancada parlamentaria (la actual y la entrante) y de todas las negociaciones con los demás partidos, sobre todo con el FMLN, sobre el futuro de Fiscalía, Corte, Procuraduría, Tribunal Electoral, Directiva de la Asamblea.

Ya es suficiente preocupante que todas estas cosas tienden a convertirse en combos o paquetazos, donde hay algo para cada partido.

Lo que sí sería totalmente inaceptable es que todas estas decisiones se metan en un sólo paquetazo de traspaso de mando pactado entre los dos equipos presidenciales.

Paolo Lüers

¿Y AHORA QUÉ?

Antes que nada dejemos las preocupaciones de lado. Pasó lo que tenía que pasar, dadas las circunstancias y punto. Le deseamos éxito al Presidente electo, aunque no compartimos algunas de sus ideas. A trabajar se ha dicho.

La derecha que hemos tenido durante los últimos 20 años se ha desnaturalizado, y ARENA --el partido al que pertenezco-- como partido de Gobierno, ha protagonizado esa situación al pasar de ser un partido que aglutinaba campesinos, empresarios, mujeres, jóvenes, buseros, vendedores de todo tipo, agricultores; que tenía líderes claros y atractivos, que fue fundado por personas que trabajaban de cerca con sus empleados, que entendían las necesidades de la gente y especialmente, que no daban excusas, sino por el contrario hablaban claro, a un partido de funcionarios públicos.

El 49% de los votos emitidos el 15 de marzo pasado desea ver la versión moderna de la ARENA de antaño, y desea verla ya.

A los salvadoreños nos da una gran inquietud el saber de las relaciones estrechas entre el FMLN y gobiernos como el nicaragüense, que recientemente ha sido acusado de fraude electoral y que ahora alberga misiones diplomáticas iraníes, o con el cubano, que ha sido una clara dictadura monopartidista obligada por más de medio siglo, encarcelando a disidentes, aplastando protestas y pisoteando los derechos humanos, o con el venezolano, "conquistador de las Américas", cargado de petrodólares. Todos ellos anti-yanqui, y por ende en contra de los mejores intereses de El Salvador, ya que en Estados Unidos está el 30% de nuestra población, y dependemos de Estados Unidos para nuestro bienestar económico. El Salvador debe fortalecer las relaciones con este último país y no introducir complejidades contraproducentes en ellas.

Los salvadoreños, obviamente, deseamos que el Presidente electo sea consecuente con lo dicho durante su campaña, y que logre gobernar con éxito un país unido ante los grandes retos que nos esperan en materia social y económica, que sus asesores actúen de manera inteligente y ágil formulando políticas nacionales que ayuden a los pobres a sobrevivir y mejorar sus condiciones en los tiempos turbulentos venideros. Para que crezca la economía es necesario fortalecer la vigencia de las instituciones; a los inversionistas locales y extranjeros hay que hacerles sentir plena confianza económica y seguridad jurídica.

Temas como el pacto fiscal, la transformación de la Corte de Cuentas, la transparencia en las licitaciones y en el uso de fondos, el respeto a la propiedad privada y el apego a la Constitución son deseados por todos, y todos estaremos aquí para ayudarle al país. También creo que los salvadoreños, de izquierda y derecha, no queremos un país supeditado a Irán o Venezuela o Cuba. Ni queremos un país de narcos. Ni tampoco uno de criminales de cuello blanco impunes, de corrupción, de ineficiencia, de prebendas.

Algunos le atribuimos la derrota electoral a la necedad de los "jefes" de imponer voluntades, de no escuchar las voces de la razón, al escoger un candidato que fungió como director de la PNC durante los momentos más violentos y criminales de nuestro país y al iniciar campaña tardísimo, sin primero remozar diferencias al interior del partido y presentar una imagen de unidad ante el público.

Este es el momento en que la sabiduría colectiva en ARENA debe hacerse ver; debe diseñar un mecanismo claro y seguro que remueva lo que no sirve, que devuelva la mística y la ideología al partido, que genere entusiasmo y que resulte en nuevos liderazgos realmente limpios y modernos, capacitados para entretejer las alcaldías y la bancada de diputados de ARENA, y recuperar la confianza de más de 1,100,000 votantes en un partido de oposición con misión clara, unida y realista. Es preciso que ARENA no llegue a las siguientes elecciones en forma débil, fragmentada, incierta, confundida, disgregada.

Esta tarea se debe emprender ya.


Marco Guirola
Lic. en Finanzas, Universidad de la Florida. Máster en Administración de Empresas, de INCAE

miércoles, 1 de abril de 2009

VENEZUELA FINANCIÓ ALCALDÍAS DEL FMLN

Se anunció ayuda petrolera por $134,77 millones desde 2006

Aunque el presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, advirtió el domingo que no permitiría que su homólogo venezolano Hugo Chávez "meta un dedo" en los asuntos internos salvadoreños, el reciente estudio del Centro de Investigaciones Económicas (Cieca) demuestra la ayuda que pudieron haber recibido las alcaldías del partido de Funes.

Según el informe, desde 2006 el gobierno de Chávez ha anunciado una inversión de 134,77 millones de dólares para proveer de petróleo a las alcaldías salvadoreñas dirigidas por integrantes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) organización a la que pertenece el Presidente electo.

El documento incluye el anuncio de la venta con facilidades de crédito durante los años 2006, 2007 y 2008 de 3.300 barriles diarios destinados a las 22 alcaldías controladas por el FMLN.

El acuerdo con las alcaldías de ese movimiento incluía la cancelación de 60% de la factura petrolera en 90 días y el financiamiento de 40% restante hasta en 23 años, con 2 de gracia y 1% de interés. También el Gobierno venezolano colaboró con la construcción de tanques para el almacenamiento de 350.000 barriles de petróleo para las alcaldías de izquierda, con una inversión aproximada de 50 millones de dólares.

La información anterior, es parte de los más de USD 220.000 millones gastados por Venezuela en países aliados en 4 años:

Venezuela habría gastado con recursos de la renta petrolera más de 220.000 millones de dólares en inversiones, subsidios y donaciones a 14 países aliados entre 2005 y 2009, reveló un estudio del Centro de Investigaciones Económicas (CIECA) citado el domingo por la prensa local.

Según la investigación publicada en el diario El Universal, en los anuncios gubernamentales se informó del gasto al exterior de 220.573 millones de dólares en los últimos cuatro años, reservados al financiamiento de inversiones, importaciones del Estado, donaciones y subsidios a naciones como Rusia, Cuba, Bolivia y Argentina.

En la lista de países receptores, Rusia ocupa el primer lugar con 34.485 millones de dólares en compra de armas y convenios energéticos, seguido de Cuba con 24.721 millones de dólares, que incluyen desde la electrificación de La Habana hasta una factura de 90 mil barriles diarios de petróleo.

De acuerdo con el CIECA, el pago por concepto petrolero es reembolsado con donaciones o trueques con productos alimenticios, como es el caso de Cuba, que ha entregado bombillas eléctricas de bajo consumo y contraprestado servicios médicos a través del programa social Barrio Adentro.

Un mecanismo de ayuda que destaca también en el estudio es la compra de deuda externa a Argentina por 5.000 millones de dólares, la cual ha sido ponderada por la empresa de investigaciones de crédito CMA Datavisión -aludida en el informe- como la "más riesgosa" después de la deuda ucraniana.

También se entregaron hospitales y escuelas a Uruguay y Guatemala, dinero para la adquisición de maquinaria de recolección de basura a Haití y tractores a Honduras.
Se suma otro estudio de la propia estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) correspondiente al tercer trimestre de 2008, de donde se desprende que el país suministra 689.000 barriles diarios a países del Caribe, Centroamérica y Sudamérica, con créditos a 25 años pagaderos al 1% de interés.


Venezuela anunció hace una semana un conjunto de medidas dirigidas a paliar la crisis global entre las que destaca el recálculo del precio del crudo dentro del presupuesto nacional y el aumento del impuesto a las ventas de 9% a 12%.

Venezuela gastó $ 220 millones en países aliados

Gobierno anunció gastos en el exterior por $220 millardos

La crisis financiera arribó a Venezuela y el reconocimiento oficial llegó con un conjunto de medidas económicas que incluye el aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), no obstante, el Gobierno anunció durante los cuatro años anteriores, gastos en el exterior superiores a 220 mil millones de dólares.

Un informe del Centro de Investigaciones Económicas (CIECA) da cuenta de los anuncios de inversión o donativos efectuados por el gobierno venezolano desde 2005 hasta el 25 de marzo de 2009.

Durante este período, el gobierno informó que 220.573 millones de dólares saldrían de las arcas nacionales a algún destino fuera de las fronteras.

El estudio -que se basa en anuncios públicos del gobierno venezolano- incluye inversión realizada en el extranjero, importaciones pagadas por el Estado venezolano, subsidios, donaciones y pagos a otros países.

Patrón ideológico. El informe revela que de los gobiernos de los 15 países a los que se destinaron mayores sumas de divisas, sólo uno (Estados Unidos, en el puesto decimoquinto) no es afín ideológicamente a Venezuela. La lista de anuncios de erogaciones desde Venezuela la encabeza Rusia con un total de 34.485 millones dólares, impulsado sobre todo en compra de armas y convenios energéticos. Tan sólo en armamento, el Gobierno anunció durante el período indicado, gastos por la cantidad de 9.784 millones dólares. Cuba ocupa el segundo puesto, con 24.721 millones de dólares.

La lista de donaciones y proyectos financiados por el gobierno venezolano es voluminosa e incluye desde la electrificación de La Habana, ampliaciones a refinerías en la isla, una planta de regasificación, construcciones de vivienda, la constitución de empresas mixtas energéticas y de seguro, el financiamiento de diversos proyectos y una cuantiosa factura petrolera de 90 mil barriles diarios, de la cual 50% es a crédito.

La diplomacia petrolera. Eddie Ramírez, ex directivo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y miembro de Gente del Petróleo, señala que el último informe de la estatal petrolera del tercer trimestre de 2008, revela que Venezuela suministra 542.000 barriles por día a países del Caribe, 42.000 a Centroamérica y 105.000 barriles de petróleo por día a Suramérica, para un total de 689.000 barriles diarios. El 50% de ese crudo se financió a 25 años y al 1% de interés, que significa un financiamiento de 344.500 barriles por día y que al precio promedio del año pasado de 88 dólares el barril representó casi once mil millones de dólares tan solo en 2008, señala Ramírez.

El ex directivo de Pdvsa sostiene que anteriormente Venezuela había prestado cooperación energética y financiera a países con problemas en su balanza de pagos debido a los altos precios del petróleo, sin embargo, "Estas ayudas nunca estuvieron condicionadas por cuestiones políticas o ideológicas y fueron diseñados bajo un esquema de ganar-ganar donde ambas partes se beneficiaban". Según Ramírez, un crédito a 25 años al 1% de interés constituye un regalo.

Las contraprestaciones. El reembolso de los recursos que el gobierno asigna a sus aliados en el extranjero es diverso, algunos casos son donativos, otras veces se emplea el trueque. En el caso del programa "Bolivia Cambia, Evo Cumple", a través del cual el presidente boliviano Evo Morales entregó cheques girados por el gobierno venezolano para donativos y que ha sido usado como mecanismo proselitista en campañas electorales, Venezuela no exige reembolso de los $ 214 millones que se anunció para este plan.

Llamativo es el mecanismo de pago por concepto petrolero, unos pagan en productos alimenticios, otros como Cuba, con bombillos ahorradores, servicios médicos y contratos de obras e incluso República Dominicana paga parte de su deuda con habitaciones de hoteles en las playas. Otro mecanismo de ayuda es la compra de deuda externa.

Según informes de prensa, Venezuela ha adquirido más de 5 millardos de dólares en deuda argentina. "Venezuela compró mil millones en bonos argentinos, que son bonos de buen rendimiento, de buen prestigio", dijo Chávez en agosto de 2008 , no obstante, esta misma semana un informe de la empresa CMA Datavisión, una compañía de investigación de mercados de crédito con sede en Nueva York y Londres, señaló que la deuda argentina está en el segundo lugar detrás de Ucrania, como la más riesgosa.

La compañía informó que el costo de asegurar la deuda soberana argentina contra la potencial cesación de pagos, implicaba un costo de unos $3,3 millones para asegurar $10 millones de la deuda de este país por cinco años. Al respecto, el gobierno ha informado que parte de los bonos ya han sido negociados. En líneas generales, las donaciones venezolanas han sido cuantiosas.

Países tan lejanos como Mali y Burkina Faso se han beneficiado de ellas. En casi toda América ha quedado la huella de la "solidaridad bolivariana" que se expresa en diversas obras. Se han donado hospitales a Uruguay y Guatemala, escuelas, mejoras a barrios y dinero para la industrialización de la hoja de coca a Bolivia, maquinaria para recolección de basura a Haití, tractores a Honduras y a países como EEUU y el Reino Unido, se le ha subsidiado el combustible, todo ello fue pagado con dólares que provinieron de la cuantiosa renta petrolera que hoy no alcanza y que debe ser compensada con el IVA.

OPOSICIÓN 2009-20014

ARENA se enfrenta hoy, sin duda, al desafío institucional más grande de su historia, sólo comparable a aquel que marcó su nacimiento en 1981. Y no es para menos. Los acontecimientos han dado un vuelco que todavía tiene frío a más de alguno, y las expectativas en torno a la capacidad de la derecha salvadoreña para reorganizarse son muy grandes.

El 15 de marzo hubo mensajes claros a ambos lados del "ring" político. La forma en que el FMLN y ARENA interpreten la voluntad del electorado salvadoreño depende del grado de madurez con que quieran verse al espejo. Si el Frente, que será partido oficial a partir del 1 de junio, llega a creer que el respaldo en las urnas es un endoso a su proyecto socialista histórico, estará equivocando el rumbo gravemente. De igual manera, si ARENA asume que el voto de castigo recibido en las últimas elecciones significa una invitación a abandonar sus principios liberales, habrá iniciado (ahora sí) un eclipse irreversible.

Perder el poder del Ejecutivo después de veinte años de ejercerlo es un golpe fuerte, desde luego. Pero los golpes definitivos, esos que tumban al contrincante dejándolo muerto, son raros en política. Y me atrevo a asegurar que el FMLN, con todo y su reciente victoria, está lejos de haber dado ese tipo de "zurdazo" a ARENA. Incluso puede ser que este revés de la derecha partidaria resulte providencial para ella, en la medida en que aproveche al máximo las lecciones del último combate y se ponga en guardia con rapidez.

Hay que reconocer que ARENA, como partido político surgido durante el conflicto y con cuatro periodos presidenciales en su haber, nunca fue un producto de la casualidad ni construyó su historia a partir de ocurrencias más o menos afortunadas. Se trata de una institución que está ligada indisolublemente a la historia democrática del país y tiene todavía un rol protagónico que jugar.

Sin embargo, aunque ARENA ya fue oposición en los ochenta, debe evitar comparaciones simplistas entre aquellos tiempos y los actuales. Ser oposición es un ejercicio natural cuando se nace como partido político. Hoy, ARENA encara el reto de volver a la oposición, que es algo muy distinto.

Este proceso podría ser fuente de muy saludables oportunidades si se administra bien. Demanda, eso sí, muchísima madurez, porque incluye no sólo una renovación de liderazgos, sino una mirada crítica (sin ser destructiva) hacia el interior de la estructura partidaria, una revisión sincera (no despiadada) del comportamiento histórico de los sectores y las bases, y hasta una adecuación del mensaje de ARENA de cara a los próximos desafíos electorales. Todo al mismo tiempo, pero a ritmos diferentes.

La capacidad de interlocución con el país entero debe revitalizarse. Eso pasa por recordar que ARENA, por definición estatutaria, es el partido de las libertades, y que cualquier sector que entienda la libertad en su doble dimensión humana y "humanizadora" tiene algo que aportarnos. Es conveniente admitir que muchos de los que ya no se consideran beneficiarios de nuestro sistema de libertades no lo hacen por convicción ideológica, sino porque han descubierto incoherencias entre el discurso y la práctica.

Defender la libre empresa significa, por ejemplo, rechazar los compadrazgos. Estimular la iniciativa individual implica respetar el Estado de Derecho. Si ARENA recupera la credibilidad perdida generando una defensa inteligente y propositiva de la libertad, concediendo al próximo gobierno el espacio que necesita para maniobrar, pero vigilando con criterio y nobleza sus actuaciones, nuestra oposición será muy provechosa para el país.

Si, por el contrario, los areneros nos convertimos en piedras de estorbo, viendo fantasmas donde no existen o, peor, creándolos de la nada, el antagonismo que produzca este comportamiento terminará pasando su factura. Aunque es indudable que buena parte del FMLN responde a consignas sepultadas por la realidad histórica, sería altamente perjudicial para El Salvador no darle al Presidente electo el respaldo que podría necesitar si decide enfrentar los radicalismos al interior de su partido. Esa sería parte de nuestra responsabilidad como patriotas.

ARENA debe institucionalizarse, además, como semillero de líderes. Es absurdo esperar demasiado de una agrupación política que es incapaz de producir nuevas generaciones de políticos: humanistas, formados en valores, con criterio propio. Así como es insensato desaprovechar el consejo oportuno y desinteresado de los que tienen experiencia, es un suicidio impedir sistemáticamente los recambios generacionales. En efecto, detrás de la derrota arenera del 15 de marzo hay muchas zancadillas envidiosas.

Finalmente, no hay oposición sensata sin ideas. La preparación intelectual es obligatoria en los institutos políticos que aspiran a la permanencia. La libertad y la paz no se defienden solas: son los hombres y mujeres libres los que se toman en serio esa tarea. Y mientras más preparados estén, mejor.

Federico Hernández Aguilar, escritor y columnista de El Diario de Hoy

¿DE QUÉ CAMBIO ESTAMOS HABLANDO?

La palabra cambio ocupó un lugar privilegiado en la campaña del ahora Presidente electo. La batalla del continuismo versus el cambio fue ganada por este último, y fue precisamente eso lo que tiene a Mauricio Funes a las vísperas de entrar a la Casa Presidencial. Su mensaje de cambio caló en el ánimo ciudadano, o más bien, se armonizó con un sentimiento que desde hace mucho tiempo se palpaba en distintos ámbitos de la vida nacional.

Luego del triunfo del FMLN ha quedado en el ambiente un aire de esperanza y un nivel de expectativa que, si no son bien administrados por la nueva gestión presidencial, pueden convertirse, a la vuelta de la esquina, en su principal dolor de cabeza.

Por eso es importante que nos aclaremos todos de qué cambio estamos hablando. ¿Es solo de un cambio de partido en el gobierno o es un cambio en la forma de hacer gobierno? ¿Es un cambio de modelo económico o un cambio en la orientación de la política económica? ¿Es un cambio en los poderes fácticos que tendrán ahora el poder sobre el Estado o es un cambio en la forma de ejercer el poder? ¿Es un cambio grande o es un cambio pequeño? ¿Es un cambio profundo o es un cambio superficial?

Si el Presidente Electo, su equipo y su partido no nos aclaran rápidamente estas dudas, las expectativas ciudadanas seguirán creciendo como la espuma con sus correspondientes amenazas para la estabilidad y la gobernabilidad futura.

Por eso es imprescindible situar las posibilidades de cambio en su justa dimensión.

En política se vale ser idealista, pero es más importante ser realista: ¿Qué es posible cambiar en los próximos 60 meses?

Las noticias de la semana anterior nos confirman lo que ya todos sabíamos pero que no se había querido decir por estrategia electoral: las arcas del Estado están vacías. Tan vacías que los pagos de los subsidios a la energía, al transporte y las devoluciones de la renta no podrán ser honradas.

La recaudación fiscal se ha reducido, el consumo se ha contraído, las ventas han bajado y – según la presidenta del BCR – el país se proyecta con una tasa de crecimiento cercana a cero. Lo quieran aceptar o no, El Salvador está por ingresar a la lista de países declarados en recesión.

Afuera las cosas tampoco pintan bien. La opción de salir al mundo en busca de recursos financieros para fortalecer la economía local existe, pero su puerta entrada es muy limitada. Ya instituciones como el BID y FMI han anunciado que crisis también los golpeó, y es lógico pensar que los flujos de préstamos y de cooperación hacia los países en desarrollo tenderán a reducirse en los próximos años.

De la banca internacional mejor ni hablemos, basta ver cómo los planes de rescate en los Estados Unidos continúan aumentando y aumentando sin que la crisis financiera logre solventarse. Así de cruda es la realidad que se impone al inicio de la nueva gestión presidencial y en este contexto hay que entender y exigir los cambios posibles.

Será muy difícil esperar grandes cambios estructurales en estas condiciones, no se vislumbran grandes proyectos de inversión pública, ni grandes ampliaciones en la oferta de servicios públicos, ni cuantiosos aumentos salariales, ni nada grandilocuente en estos tiempos de restricción. Pero sí es posible exigir otro tipo de cambios, unos que probablemente tengan menor impacto económico en el corto plazo, pero que pueden servir de base para construir un modelo de gestión gubernamental más incluyente, más solidario y más democrático.

La reforma del Estado, la modernización de la administración pública, la reforma del sistema electoral, la adopción de una política inequívoca de transparencia y rendición de cuentas, son medidas de alto valor político y que no requieren mucho dinero. Un cambio en la forma de hacer gobierno y ejercer el poder es posible aún en medio de la crisis y ojalá que exista la voluntad para hacerlo.

“Lo único constante es el cambio”. Esta frase la escuché de un profesor de biología hace ya más de 10 años, y aunque en esa ocasión fue utilizada con fines académicos, una década después sigue vigente como forma de sintetizar ese proceso continuo de transformaciones que caracteriza a los seres humanos y a las sociedades.

Con base en esta afirmación podemos convenir que el cambio es un proceso permanente que no tiene horizonte definido; pero acotarlo, definirlo y precisarlo es, a mi juicio, una necesidad y uno de los principales retos del nuevo Presidente de El Salvador.

Por Giovanni Berti, publicado en El Faro

"LULA ES EL MEJOR ENEMIGO DE CHÁVEZ"

El analista político, ex ministro venezolano y editor de Foreign Policy explica cuáles son las tendencias que están afectando políticamente a la región.

La pequeña isla caribeña de Dominica cuenta con un pequeño aeropuerto, llamado Mellville Hall. Es pequeño y todavía no puede recibir vuelos nocturnos aunque se está trabajando en su expansión. El detalle interesante es que la expansión del aeropuerto de esta isla, que obtuvo su independencia en 1978 y recientemente se unió a la "anti imperialista" iniciativa del ALBA, es que el proyecto está siendo financiado en parte por la república teocrática de Irán, cuenta el analista político venezolano y editor general de la revista Foreign Policy, Moisés Naím.

Según Naím, este pequeño caso es una prueba de una creciente tendencia en la región. "En la región tenemos dos ejes políticos claramente establecido", comenta. "Uno es el eje de Hugo (Chávez), coordinado desde La Habana y financiado desde Caracas, y otro es el Eje de Lula". El eje de Chávez además cuenta con el apoyo de Rusia y Teherán, país que, según Naím, ha estado abriendo muchas embajadas y consulados en América Latina, y que usa rutas comerciales venezolanas para eludir el embargo impuesto por las Naciones Unidas.

"El eje de Lula no es un enemigo declarado del de Hugo", dice. De hecho, el presidente brasileño aparece sonriendo y fotografiándose en público con su contraparte venezolana, apoyando los múltiples proyectos que éste enarbola, pero en la práctica y por detrás se encarga de que ninguno de estos proyectos, como por ejemplo, el Banco del Sur, vea la luz.

Es innegable que Lula está tomando un mayor peso en todos los foros y conferencias mundiales, y según Naím, esa es la intención del gobierno brasileño. Lula fue de hecho el primer presidente latinoamericano que se reunió con Barack Obama, luego que éste asumiera como presidente de Estados Unidos (antes de asumir se había reunido con el mexicano Felipe Calderón), lo que habla mucho del peso que está tomando Brasil en el mundo y como miembro del G20.

"No es menor que Mauricio Funes, al ganar la reciente elección presidencial en El Salvador, lo primero que hizo fue declarar que su modelo a imitar no es el de Chávez, sino el de Lula, y voló directo a Brasil a juntarse con el presidente brasileño", comenta Naím.

Nueva guerra contra las drogas. Para el analista político otra noticia que está marcando una tendencia en la región es la atención que el gobierno de Estados Unidos está dando a México para mejorar su relación con el país latinoamericano.

"La visita de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, captó mucha atención por las declaraciones que cambian la visión de la guerra contra las drogas y el papel que su país tiene en la creciente violencia en México. Pero poco después de Clinton también llegó el secretario de Justicia, Eric Holder, y de la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano. "Sólo cuando EE.UU. estaba negociando el Nafta quizás recibió México tanta relación como ahora", comenta.

En relación a la guerra contra las drogas, el tema cubano y el tema inmigratorio, Naím cree que podemos ver una nueva conciencia en Estados Unidos que podría llevar a cambios en algunos temas. "En el pasado existía la conciencia de que la política de Estados Unidos en estos temas no funcionaba, pero no se podían cambiar.

En dos de estos temas, drogas y Cuba, por lo menos estamos viendo que surge la posibilidad de pensar las cosas nuevamente y podría llevar eventualmente a cambios. No creo que en las drogas pasemos a una legalización total y que pronto veamos a los niños del país inyectándose heroína libremente, pero por lo menos se podrá 'pensar' en una solución media.

En Cuba también. Sin embargo, en el tema migratorio, encuentro que es prácticamente imposible que en un tiempo de crisis, el gobierno de Obama vaya a proponer un cambio en esa política. Sería un suicidio político," concluye.


Por Eduardo Thomson, en Medellín para América Economía

VENEZUELA FINANCIÓ ALCALDÍAS DEL FMLN

Aunque el presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, advirtió el domingo que no permitiría que su homólogo venezolano Hugo Chávez "meta un dedo" en los asuntos internos salvadoreños, el reciente estudio del Centro de Investigaciones Económicas (Cieca) demuestra la ayuda que pudieron haber recibido las alcaldías del partido de Funes.

Según el informe, desde 2006 el gobierno de Chávez ha anunciado una inversión de 134,77 millones de dólares para proveer de petróleo a las alcaldías salvadoreñas dirigidas por integrantes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) organización a la que pertenece el Presidente electo.

El documento incluye el anuncio de la venta con facilidades de crédito durante los años 2006, 2007 y 2008 de 3.300 barriles diarios destinados a las 22 alcaldías controladas por el FMLN.

El acuerdo con las alcaldías de ese movimiento incluía la cancelación de 60% de la factura petrolera en 90 días y el financiamiento de 40% restante hasta en 23 años, con 2 de gracia y 1% de interés.

También el Gobierno venezolano colaboró con la construcción de tanques para el almacenamiento de 350.000 barriles de petróleo para las alcaldías de izquierda, con una inversión aproximada de 50 millones de dólares.


Nota publicada por El Universal