viernes, 20 de marzo de 2009

MAURICIO FUNES: ¡CUIDADO CON LAS MIELES DEL PODER!

Muy bien comentado ha sido su discurso de proclamación de victoria. Su tono conciliador alivió la agonía de la derrota que en ese preciso momento, a las 9:21 minutos de la noche del domingo 15 de marzo, invadía los corazones de los más de 1.2 millones de salvadoreños que no votamos por usted. Su mensaje de unidad nacional le disminuía decibeles al rayado y obsoleto “pueblo unido jamás será vencido” que sus jubilosos partidarios mal entonaban en las calles. No nos queda otra más que darle el beneficio de la duda, esperando que por el bien del país cumpla con sus promesas, y que su ahora oposición de derecha sea más constructiva de lo que fue el partido de izquierda que lo llevó al poder.

Pensándolo bien , el partido FMLN no llevó a Mauricio Funes al poder. La realidad es que Mauricio Funes llevó al FMLN al poder. En otras palabras, sin Mauricio Funes (u otro candidato civil con buena labia y convicción genuina por el cambio) el FMLN no hubiese ganado. Este, pues, sigue siendo un partido con ciertas figuras ancladas en el pasado, figuras que piensan que “la lucha continúa” –así como lo manifestaron en la firma de su pronunciamiento poselectoral—; figuras “inche pinche” de “San” Hugo con quien pretenden “volar hacia la construcción de la Gran Patria Americana”, que al finalmente probar la miel del poder, peligroso se empalagan y nos llevan de encuentro a todos, incluyéndolo a usted.

¡Cuidado! Será difícil descifrar las maquinaciones internas del FMLN. Temo que no pasará mucho tiempo para que las buenas intenciones que prometió en su primer discurso como presidente electo sean un obstáculo para las figuras ortodoxas del partido de izquierda. Esto acaba de suceder en Cuba: Raúl Castro purgó a su canciller y a su secretario privado al sentirse amenazado por su creciente popularidad.
En su columna digital semanal, “Reflexiones del camarada Fidel”, el anciano dictador le dio la razón a su hermano, pues ambos ministros estaban siendo seducidos por “la miel del poder”. Y en un régimen comunista, la miel del poder solo puede ser saboreada por la cúpula.

Mauricio: Los salvadoreños le pedimos señales más claras sobre sus políticas de gobierno, cruzando los dedos para que su gabinete se llene de mucha materia gris capaz y honesta y no roja, resentida y corrupta. Nuestra economía necesita oxígeno para acolchonar los tiempos difíciles que estamos viviendo. Ya sobrevivimos varios meses a medio vapor esperando ver qué pasaba el 15 de marzo. Lo que ahora necesitamos es actuar a vapor y medio. No podemos seguir esperando a ver qué pasa el 1.º de junio y luego a ver qué pasa durante sus primeros 100 días en Casa Presidencial. Necesitamos que facilite trabajar para un futuro constructivo, dejando atrás los genes del pasado destructivo que manchó las páginas de nuestra historia.

Apenas estamos entrando a un túnel largo y oscuro que, para lograr pasarlo, necesitamos usted lo ilumine con las señales de confianza que todos buscamos. Confianza que permita oxigenar la economía para aliviar la crisis y generar empleos con la puesta en marcha de tantos proyectos engavetados. Confianza que reactive la construcción; que permita la repatriación de capital, la inversión extranjera, la reactivación del agro, la atracción de turistas y las buenas relaciones con Estados Unidos. Recordemos que, para el bien de nuestro país, es mejor Yankee Come Home que Yankee Go Home...

Olvídense de pensar que la lucha debe continuar. Lo que necesitamos los salvadoreños es ponernos a trabajar seguros de contar con un gobierno transparente, ágil y capaz que respete nuestras libertades. Que la fuerza nos acompañe en este nuevo e incierto quinquenio.


Carlos Alfaro Rivas/ Administrador de empresas

INTERCAMBIO DE ROLES PARTIDARIOS

Después de varias semanas de haber aceptado su nombramiento como Arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar Alas tomó posesión de su cargo en solemne ceremonia realizada en la Catedral Metropolitana.

La gran pregunta ya tiene respuesta y la calma ha regresado a nuestro país. Tenemos nuevo presidente, nuevo partido de gobierno y nuevo partido de oposición.

Para ARENA la experiencia no será enteramente novedosa, pero casi como que lo fuera. Las circunstancias son ahora muy diferentes a las de los años ochenta y para un partido político no es lo mismo ser oposición cuando está naciendo que luego de haber estado veinte años en el poder. Para el FMLN comienza una experiencia que hasta hoy sólo ha tenido a muy pequeña escala en los gobiernos municipales. Ahora ya no podrá darse el lujo de escoger sus batallas ni podrá limitarse a señalar los errores ajenos.

Ambos partidos tienen mucho en qué pensar y el país necesita que ambos asuman de lleno el desafío de reinventarse. ARENA tendrá que permitir que salgan a flote todas las críticas que fueron acalladas para no dar ventajas electorales a sus adversarios. El FMLN tendrá que digerir el fenómeno Funes y preguntarse cómo queda y cómo debe seguir después de un triunfo que no es enteramente suyo.

Es claro que ARENA no iba a poder mantenerse eternamente en el poder y tal vez, de cualquier forma, su hora había llegado. Pero la tesis del desgaste no explica muy bien por qué, luego de quince años en el poder, pudo todavía sacarle una ventaja de medio millón de votos al FMLN. La alternancia es deseable y siempre fue posible. Que ocurra en este momento y no cinco años antes o cinco años después es un hecho que debe analizarse.

Muchos factores se conjugaron en el resultado de la recién pasada elección presidencial. Uno muy importante es que el FMLN superó a ARENA en estrategia y táctica electoral. Supo interpretar mejor el estado de ánimo y las necesidades objetivas de la población. Hizo lo necesario para alcanzar el objetivo dual de mantener la cohesión del partido y apelar de manera creíble ante sectores que no comulgan con su ideología. El FMLN y su candidato tienen un mérito indiscutible.

ARENA: Errores y necesidad de cambios
ARENA, en cambio, hizo casi todo mal. Esto lo advertimos varios analistas en diferentes momentos de la campaña electoral. El proceso de selección de candidatos fue divisivo. Personas y sectores que constituían el alma del partido fueron excluidos y muy maltratados. El COENA fue poco receptivo a críticas y aportes de cualquiera que no fuera parte del pequeño círculo en el que se concentró el poder del gobierno y del partido. No atendieron las evidentes señales de que la campaña sucia estaba resultando contraproducente y, finalmente, tomaron la riesgosa decisión de presionar la adhesión de los simpatizantes de los partidos que habían quedado fuera de la contienda.

El gobierno del presidente Saca no fue tan malo como muchos lo hacen parecer, pero se cometieron errores que contribuyeron a la derrota de su partido. Los excesos propagandísticos trivializaron los logros del gobierno y suscitaron una repugnancia muy similar a la que provocan los alimentos que en algún momento nos han causado indigestión estomacal. Hubo manipulación inaceptable de instituciones supuestamente autónomas. Nunca fue bien visto que el presidente y algunos de sus ministros asumieran el rol de activistas partidarios o que se valieran de sus cargos para desprestigiar al FMLN. Más grave que todo, el presidente nunca mostró interés en investigar o disposición para sancionar a sus colaboradores por hechos de corrupción.

Muchos de los errores que se le pueden imputar al presidente Saca ocurren típicamente cuando se permite una excesiva concentración de poder en una misma persona sin que existan mecanismos eficaces para la rendición de cuentas. Desde esta perspectiva, el error más grave de Tony Saca habría sido el de mantenerse como presidente del COENA luego de haber recibido la investidura como presidente de la república. Pero de ese error son corresponsables los que con su anuencia o su silencio permitieron que eso ocurriera.

Para que ARENA pueda salir fortalecido de esta derrota y ejercer eficazmente su nuevo rol, debe evaluarse sin delicadezas y cortar por lo sano las raíces del mal. Esto supone modificar tan profundamente como sea necesario su estructura, sus normativas, sus procedimientos y, sobre todo, la composición de sus principales instancias de dirección.

No es buena idea que las personas que han conducido el partido en los últimos cinco años tengan otra participación que no sea la de informantes en las tareas de evaluación y reestructuración. El presidente Saca y el Ing. Rodrigo Ávila debieran facilitar las cosas separándose voluntariamente de la comisión transitoria, la cual debiera estar constituida únicamente por los expresidentes de la república y dos o tres dirigentes de su absoluta confianza y de notoria trayectoria dentro del partido.

FMLN: Dos caminos
El FMLN, por su parte, debe entender que está en una encrucijada ante dos posibles caminos. Uno de ellos lo pondrá en un curso de colisión con el presidente Funes y con importantes sectores de nuestra sociedad, dejándolo al margen o a la zaga del nuevo proyecto político que se está perfilando. El otro camino le posibilitará una relación muy armónica y productiva con el nuevo gobierno, le permitirá dar un salto crucial hacia la modernidad y lo pondrá a la vanguardia de la nueva izquierda latinoamericana.

Si el FMLN no entiende lo que significa el fenómeno Funes y prefiere aferrarse a los obsoletos manuales de concepción del Estado y de acción política con los que empezó a caminar hace ya varias décadas, estará optando por un camino muy empedrado que lo conducirá al abismo de la irrelevancia. Si, por el contrario, se despoja de los lentes con los que el marxismo-leninismo mira indistintamente a cualquier sociedad en cualquier época, y responde ya no de manera táctica sino estratégica a lo que la mayoría de los salvadoreños queremos, estará optando por un camino que le ofrece más y mejores posibilidades para la realización de sus ideales.

Joaquín Samayoa

UNA OPORTUNIDAD ÚNICA

El presidente electo Mauricio Funes ha preguntado insistentemente qué tiene que hacer para ganarse la confianza del sector privado y así lograr algo que todos queremos que pase: que vuelva a haber inversión en el país y que evitemos los efectos más graves de la crisis global.

El presidente Funes ha dado muchas declaraciones desde su elección, en todas enfatizando que su propósito no es seguir ninguna línea de Chávez y sus satélites, ni de nadie, sino el concentrarse en la solución de los problemas de este país y hacerlo dentro del marco de la democracia, de la economía del mercado, de la constitución política del país y de una preferencia por ayudar a los pobres y a la pequeña empresa.

Como él mismo lo ha dicho, estos propósitos no tienen por qué dividir al país o generar una falta de entendimiento con el sector privado. La elección misma de un candidato que, como él, corrió como un político moderado, confirma que el país es moderado en esencia y quiere lo que el ahora presidente electo sigue ofreciendo. Si el presidente electo gobierna así, el país enfrentaría la crisis económica con la ventaja de un sector privado lleno de confianza y dispuesto a invertir en el largo plazo.

¿Cuáles serían las medidas que más darían confianza al país de que el presidente electo no quiere tomar el camino de Chávez y sus aliados?

Sin duda, la integración de un gabinete firmemente democrático y consecuente con las ideas económicas del presidente electo sería una señal muy importante para fomentar esta confianza. Pero los miedos más grandes no vienen por el lado de medidas económicas radicales. Al fin y al cabo, en sus primeros años los gobiernos de Chávez y sus aliados no se han concentrado en cambiar el régimen económico, en eliminar la propiedad privada, en destruir a los empresarios. Eso lo han hecho sólo hasta haber logrado su objetivo inicial-perpetuarse en el poder. Esto es lo más amenazante de todo: la posibilidad de que personas que están en el poder lo usen no para beneficio del pueblo sino para asegurar su continuación en la silla presidencial.

En El Salvador los presidentes no se pueden reelegir en períodos inmediatamente subsecuentes, pero sí con un período de por medio. La historia muestra aquí y en otros países (la dinastía Quiñónez-Meléndez que se pasaba la presidencia de compadre a compadre y de regreso a principios del siglo XX, los presidentes títeres que le tenían la presidencia a Somoza en Nicaragua para que pareciera que sus reelecciones no eran consecutivas) demuestra que, en nuestros países, en los que las instituciones todavía son débiles el estado todavía puede manipularse para tratar de asegurar el establecimiento de dinastías malsanas. Dichos intentos son siempre negativos para el país, aunque no sean exitosos, ya que desvían el uso del poder del estado hacia la persecución de ambiciones personales en vez de hacia el beneficio público. No hay proyecto que sólo pueda ser desarrollado por una sola persona, y el cambio de personas en el poder, aun dentro del mismo partido, proporciona la prueba de fuego que es indispensable para contar con el apoyo del pueblo y para arreglar problemas que puedan haberse generado en cada administración. La sangre nueva asegura el desarrollo.

El problema más grave de Chávez, Castro y sus seguidores es que no reconocen esto sino que se han ensoberbecido con el poder, anteponiendo sus ambiciones personales al beneficio del país. Si hay algo que es común a todos ellos, y que aterroriza a la gente, es el uso que todos ellos hacen del poder para perpetuarse en el poder. Con sus gobiernos termina la democracia, la posibilidad de enmendar errores electorales previos.

El presidente electo Mauricio Funes tiene una oportunidad de oro para mostrar de entrada su vocación democrática, su separación de la vía que Chávez y todos sus aliados han seguido. El presidente electo puede proponer a la Asamblea Legislativa e invitar a los otros partidos políticos para que apoyen una reforma constitucional que prohíba la reelección de cualquier presidente, en cualquier período consecutivo o no. Esto demostraría que el presidente electo Funes no está pensando en hacer reformas constitucionales para permitir reelegirse en un período consecutivo-como Chávez y sus asociados-ni en establecer una dinastía como la Meléndez-Quiñónez en la que los presidentes se pasaban la presidencia el uno al otro y de regreso, ni como la dinastía de Somoza, que ponía títeres que les devolvían el poder después de un período para dar la imagen de demócratas.

La oportunidad de hacerlo es perfecta, porque si la Asamblea actual la aprueba antes de terminar su mandato y la siguiente la ratifica al nomás comenzar el suyo, la reforma estaría vigente en un par de meses. Los otros partidos, que dicen que se preocupan mucho por la posibilidad de que el presidente electo pudiera decidir seguir los pasos de Castro, Chávez, Correa y Evo Morales tendrían que apoyar la medida si es que son honestos en sus preocupaciones. El presidente electo pondría a prueba la honestidad de estos partidos si hace la propuesta y pide que la apoyen.

Eso sí daría confianza a la ciudadanía. Eso daría pruebas de las intenciones del presidente electo. Y de paso resolvería otros problemitas también.

Manuel Hinds

jueves, 19 de marzo de 2009

MANIOBRA EN EL SALVADOR

Igual que hizo Fidel Castro antes de asumir el poder asegurando a diestra y siniestra que no era comunista, del mismo modo que lo aseguró Hugo Chávez en televisión antes de asumir, ahora la mayor parte de la plana mayor del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) integrado por ex terroristas, insisten en que no adhieren al marxismo y que se portarán bien al efecto de calmar las aguas y engañar a los incautos.

En todos los casos se contó con el beneplácito del Departamento de Estado de los Estados Unidos y con parte de los medios de información (recuérdese el caso de Herbert L. Mathews del New York Times que hizo un héroe de Fidel Castro y dijo que era el futuro Washington de América Latina).

Sin embargo, cualquier observador atento a los sucesos en El Salvador está plenamente advertido de la radicalización del FMLN y de la historia de sus dirigentes.

En el mejor de los casos, Mauricio Funes es un muñeco de las izquierdas mas extremas. El vicepresidente Salvador Sánchez Cerán y el intelectual jefe del partido José Luis Merino son claros en sus reiteradas manifestaciones en cuanto al ataque frontal a la propiedad privada. Incluso el diputado saliente del partido, Salvador Arias, ha destacado la necesidad de un referendo para modificar las estructuras “neoliberales” para implantar una “democracia participativa” a la Chávez.


No se trata de abstenerse de criticar a los gobiernos anteriores a pesar de algunos esfuerzos meritorios de ciertas privatizaciones (algunas tímidas y otras mal hechas), la dolarización para evitar los desbarajustes de la manipulación monetaria local, las reformas en los sistemas de pensiones (que no contemplaron que cada uno disponga del fruto de su trabajo como le plazca) y otras medidas tendientes a mejorar la situación, aunque queda mucho por hacer y el contubernio de empresarios prebendarios con el aparato estatal ha continuado existiendo. A pesar de todo ello en los últimos quince años el porcentaje de personas bajo la línea de pobreza se redujo en la mitad.


Es cierto que la crisis con epicentro en Estados Unidos como consecuencia de su lamentable latinoamericanización ha reducido las remesas de salvadoreños desde el país del Norte y que, por los mismos motivos, el precio del café se contrajo significativamente, pero esto no justifica que se adopten medidas estatistas que han empobrecido a todos los países que las incorporaron.


Las mayorías ilimitadas están haciendo estragos y hacen tabla rasa con los límites al poder que el sistema significa convirtiendo a la democracia en una ruleta rusa de consecuencias imprevisibles. La justicia y el derecho de las personas no está sujeto a los espejismos de la aritmética del mismo modo que quedó claro en el caso de Hitler.

Alberto Benegas Lynch (h) es académico asociado del Cato Institute y Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Argentina.
Igual que hizo Fidel Castro antes de asumir el

DE UNAS CUANTAS SEÑALES DEPENDE MUCHO EMPLEO

No abona a la paz política el que hace un par de días Hugo Chávez nos haya cantado a los salvadoreños, lo que para muchos es un pésimo presagio de lo que puede depararnos el futuro. El domingo 15 la gente votó en orden y en paz, confiando en que al hacerlo se fortalecía la democracia y que en el futuro podría haber un cambio de signo político. Pero la señal que envió el dictador caribeño cayó más como burla de mal agüero que como felicitación.

La intranquilidad se manifiesta de muchas maneras, siendo una muy importante el poco tráfico por la noche; las calles están tan vacías como hace meses al subir explosivamente el precio del combustible; más y más personas se dan cuenta de que son sus empleos y su subsistencia los que están en juego.

Es natural, en este contexto, que ANEP pida al presidente electo que dé a conocer su futuro equipo de trabajo. Lo que importa no es tanto saber los nombres de los designados, sino su tendencia: si en su mayor parte serán escogidos entre "los amigos", si van a predominar los extremistas o, lo que sería ideal, que se escojan a los ministros y presidentes de autónomas por sus capacidades y experiencia más que por su color político.

ANEP tiene toda la razón del mundo en querer despejar las brumas que oscurecen el horizonte, brumas que la cancioncita de Chávez ha vuelto amenazadoras. La cúpula gremial tiene razón porque sus miembros dan empleo a varios centenares de miles de salvadoreños, los empleos más buscados, más productivos, de mayor nivel profesional y los que brindan las mejores oportunidades de superación. Si El Salvador ha logrado aprovechar las oportunidades del libre comercio y competir con la producción externa, es principalmente debido a las gremiales y las empresas que están aglutinadas en ANEP.

En Cuba, quien no obedece, no come
"Chávez" es muchas cosas, desde las FARC y el narcotráfico, hasta alianzas con el terrorismo mundial, los regímenes radicales del Medio Oriente y el nuevo poderío militar ruso, lo que choca frontalmente con la política estadounidense de no tolerar la intromisión en el Hemisferio de potencias foráneas, establecida por el Presidente Monroe a inicios del Siglo XIX.

De lo que puede estar seguro el presidente electo es que su independencia política está en relación inversa a sus acercamientos con los Chávez, los Castro, los iraníes y el ala radical del partido que lo postuló. Ese acercamiento, a la vez, acelera la posibilidad de que El Salvador se transforme en un narcoestado y en el proceso convierta a Funes en su rehén.

Hay que mantener a la vista una innegable verdad: que nadie va a representar mejor los intereses económicos y de empleo de los salvadoreños, que los grupos dirigentes del sector productivo, lo que incluye a ANEP y las gremiales. La mayor ruindad perpetrada por el FMLN después de los espantos de la guerra, es acusar al sector productivo de ser contrario al bienestar nacional y, más infame todavía, de lucrarse de la pobreza.

En un sistema de mercado que premia a los eficientes y a aquellos que mejor satisfacen las necesidades de la población, mientras menos pobres haya más prosperan las empresas. Los castristas mantienen un férreo control sobre los cubanos valiéndose precisamente de la pobreza: quien no obedece, no come.


Editorial de El Diario de Hoy

REALIDADES POLÍTICAS

Terminó la más prolongada y quizá más tensa campaña electoral desde los Acuerdos de Paz. Con los resultados que se dieron el país entra en una nueva etapa de la vida nacional. No voté por el FMLN, pero por mis principios y convicciones democráticas, debo respetar los resultados y reconocer a las nuevas autoridades en el Poder Ejecutivo, tal como dije que haría en una columna escrita al fragor de la contienda.
Hay signos alentadores.

ARENA mostró, sin lugar a dudas, su madurez democrática, al reconocer la derrota muy temprano y con elegancia; el Presidente electo expresó un discurso que lanzó señales de tranquilidad. Habrá que esperar, obviamente otras señales, más allá de los discursos. Durante la campaña, muchos de los columnistas, advertimos sobre el peligro que una victoria del FMLN llevaría al país por los sinuosos caminos del socialismo del Siglo XXI.

El entonces candidato Funes, incluso, a contrapelo de miembros de su partido, insistió en que eso no ocurriría. Ahora debemos esperar que cumpla su promesa y que en el país se respete la Constitución y el sistema de libertades. El FMLN llega al poder mediante una elección democrática y no por la vía de las armas. Ello quiere decir que se mantiene un sistema de pesos y contrapesos, que garantiza el Estado de Derecho.

ARENA representa un poquito menos del 50 por ciento de la votación. Mantiene 122 alcaldías, incluyendo siete cabeceras departamentales y la capital, además de una fuerte representación legislativa. Con ese cuadro y una segura renovación en sus filas se perfila como una fuerte oposición. En mi opinión, una fuerte oposición implicaría una delicada mezcla entre la fiscalización del poder y la colaboración con el Ejecutivo en aquellos puntos claramente beneficiosos para el país. La famosa política del "no por el no" debería ser de entrada, descartada.

El Presidente electo Mauricio Funes, seguramente tiene presente, la grave crisis mundial que afecta a todos los países, y que de acuerdo a todos los análisis, nos golpeará fuerte en el segundo semestre. En ese contexto lo fundamental será proteger el empleo y para ello es importante enviar claras muestras de certidumbre a los empresarios, que son los mantenedores y generadores de puestos de trabajo. Es necesaria la concertación inteligente, dejar atrás la confrontación y buscar los puntos de consenso e interés común entre los diferentes actores nacionales en la nueva situación.

Como ya bien lo han expresado muchos analistas, en los primeros días ocurridos tras la elección, la formación del próximo gabinete será clave para avizorar el panorama que se vendrá luego del uno de junio. Esa será, no cabe duda, la primera prueba de fuego para el Presidente electo.

Por su parte ARENA, pasa después de 20 años a la oposición. La crisis que se vive tras la derrota electoral, puede y debe ser convertida por los areneros en una oportunidad. Es obvio que dicho instituto político urge de una renovación en su dirigencia y de un replanteamiento de su ideario político. Para ello, siempre es necesario un análisis sincero, a fondo y lo más desapasionado posible de la pasada campaña electoral. Lo más importante es que mantenga su papel, junto a otras fuerzas y sectores democráticos, como garantes del respeto a nuestra Constitución y nuestra libertad.

Las noticias de la prensa mundial, destacaron, el triunfo del FMLN y la aceptación de la derrota por parte de ARENA, un partido que había permanecido 20 años en el poder. Se consolida la democracia en El Salvador, fue el titular más recurrente. No hubo fraude electoral, no hubo violencia. La transición del poder del Ejecutivo de un partido a otro parece estar transcurriendo en completa normalidad.

Sería una gran cosa para el país y para todos los salvadoreños, que ese realismo y pragmatismo se mantuvieran como la nueva forma de hacer política. Debemos trabajar para poner fin a la confrontación destructiva entre salvadoreños. Si fuimos capaces de hacerlo para poner fin a la guerra, debemos hacerlo ahora que tenemos un sistema democrático probado, para dirimir nuestras diferencias.

Durante la pasada campaña repito, muchos sostuvimos, partiendo de declaraciones de sus dirigentes y sus documentos que de ganar el FMLN, se encaminaría a un sistema similar como el que se vive en Nicaragua o Venezuela. Ojalá que el Presidente electo nos haga concluir que estábamos equivocados.

Marvin Galeas, columnista de El Diario de Hoy

MÁS DE LO MISMO

Parece que ARENA está haciendo todo lo posible para cometer un suicidio que no es en el beneficio del partido ni del país.

El martes 17 de marzo, Rodrigo Ávila, presidente del Coena y del partido, anunció que la Comisión Política iniciará una gira con las bases y ex dirigentes para evaluar si la dirigencia del partido -es decir, él, el Coena, las estructuras mismas y la persona que los puso y los controla a todos, el presidente Tony Saca- deben seguir al mando del partido. Los miembros de la comisión evaluadora son los tres ex presidentes y los dos principales evaluados, él y Tony Saca.

Hasta un niño puede ver con transparencia los grotescos conflictos de intereses que plagan este arreglo.

En primer lugar, los dos principales evaluados serían juez y parte en el proceso, algo que no puede permitirse ya que si se permite da pie para pensar que lo que se quiere hacer es un encubrimiento. La presencia de Rodrigo Ávila y de Tony Saca en las entrevistas con las estructuras y las bases del partido sería el mecanismo más efectivo para cohibir a los entrevistados y evitar que digan lo que realmente piensan y sienten.

La presencia de ellos en las deliberaciones de la Comisión misma cohibiría las discusiones internas de ella. Es decir, la presencia de Rodrigo Ávila y Tony Saca obstaculizaría la extracción de opiniones, el procesamiento de ellas y las decisiones de la Comisión. Ellos ya deberían haber renunciado; es elemental que al menos no deberían de estar en la Comisión.

En segundo lugar, una gran parte de los entrevistados también sería juez y parte. El proceso espera que personas que tienen en este momento puestos en el partido, que en muchos casos conllevan un salario y prebendas políticas, no sólo evalúen fríamente a los que los nombraron en esos puestos sino también recomienden si ellos mismos deben ser despedidos. Si todavía no han renunciado es claro que no tienen la entereza necesaria para tomar responsabilidad por sus actos.

El problema es que ARENA misma parece no querer asumir su responsabilidad como partido político que representa no sólo a sus propias estructuras sino también, y principalmente, a cientos de miles de ciudadanos que sin ser miembros del partido le han dado su apoyo por mucho tiempo y que son, en realidad, los que le dieron cuatro mandatos presidenciales.

Al ir a preguntar a las estructuras el partido ARENA está procediendo como una empresa que le pregunta a los vendedores, no a sus clientes, si los vendedores que han fallado en vender son buenos. Es frente a sus clientes, las bases y la ciudadanía en general, que ARENA tiene que realizar su autoevaluación, de una manera honesta y transparente.

En vez de esto, la está realizando en el mejor estilo del presidente Saca, que no ha dudado en meterse en situaciones en las que tiene conflictos de interés y, peor aún, de aprovecharse de dichas situaciones para lograr ventajas personales. Hasta hace muy poco él mantuvo dos cargos que en nuestro país son incompatibles: la Presidencia de la República y la del partido ARENA. Esta dualidad de cargos no sólo es antiética, como todo caso de conflicto de intereses, sino también va en contra de la palabra y el espíritu de la constitución.

De esta forma, el presidente Saca se aprovechó del poder que le confiere el ser presidente de la república para dominar al partido y eliminar posibles contendientes que hubieran sido buenos para el país pero que hubieran amenazado su objetivo de perpetuarse en el poder.

Para la ciudadanía, el permitir que el presidente Saca sea el que se evalúe a sí mismo es más de lo mismo, más de lo que una buena parte de la población rechazó en las elecciones presidenciales- la comedia de apariencias para tapar incómodas verdades o cosas que no se deben.

La gente no es tonta y se da cuenta de que el seguir en este camino plantea una ironía gigantesca. El presidente Saca está buscando lograr con su derrota lo que no logró por la victoria: perpetuarse como el líder de ARENA para blindarse, controlar el partido y ser el candidato a presidente en 2014.

Pero la ciudadanía no está dispuesta a seguir jugando este juego de imágenes, espejos, humos y comisiones. Al dejarse manipular en las intrigas palaciegas que el presidente Tony Saca orquestó para ganar sus batallas personales, el partido aceptó que él nos llevara a todos a perder la guerra.

No podemos permitir que el partido acepte nuevamente que él y sus asociados nos lleven a nuevas derrotas en este juego de ambiciones personales en el que ellos están metidos. La gran esperanza está en los líderes jóvenes que el presidente Tony Saca no ha permitido que broten.

Por ahora, en la emergencia, la esperanza está en los ex presidentes, que no pueden prestarse a la más reciente manipulación palaciega del presidente Tony Saca. Todo el mundo se da cuenta de que los quieren untar con una derrota en la que no sólo no los quisieron oír sino en la que les faltaron el respeto. Los ex presidentes no pueden permitir que los unten porque no se pertenecen a ellos sino al país, que necesita estadistas en momentos difíciles como los que estamos viviendo.

No puede ser que tres personas que en sus momentos demostraron el carácter que el país necesitaba, ahora lo pierdan manipulados en una maniobra más de palacio para asegurar que el presidente Tony Saca mantenga su poder después de la derrota. Si esto sucede, el pueblo va a pasar facturas todavía peores que la del 15 de marzo.


Manuel Hinds / Observador Electoral El Diario de Hoy