jueves, 21 de mayo de 2009

¿GOBERNAR CON EL PUEBLO O CON EL PARTIDO?

"La orden que emite el pueblo (....) es clara y terminante. Una persona física, y no una idea abstracta o un «partido» genérico, fue «delegada» --por ese pueblo-- para ejercer un poder. La orden popular que definió ese poder físico y personal incluyó, por supuesto, la necesidad de transformar integralmente el país".

¿De quién es este lenguaje enredado y pretensioso?
¿Dagoberto Gutiérrez, líder de la Tendencia Revolucionaria?
¿Mauricio Funes, presidente electo?
¿Alexander Segovia, de Amigos de Mauricio Funes?
¿William Huezo, sindicalista?

Cualquier respuesta que escoja es equivocada. La frase es de Norberto Ceresole, en su libro "Caudillo, ejército, pueblo. La Venezuela del presidente Chávez". No está hablando de Funes, sino de Hugo Chávez, y de elecciones de 1998 que lo llevaron al poder...

Ceresole, un oscuro teorético antisemita y fascista de Argentina, asesor de los golpistas "carapintadas", fue uno de los más influyentes mentores del teniente coronel Hugo Chávez en su camino de golpista a presidente.

Ceresole es donde los extremos de derecha e izquierda se fusionan. Teórico del caudillismo. Discurso anti-partido, desprecio a la democracia representativa. Idolatría al "pueblo". Antisemitismo. Por eso no es nada extraño que este hombre haya sido militante de los Montoneros, vocero de Juan Domingo Perón, consejero de los oficiales "carapintadas" del golpe contra Raúl Alfonsín, y mentor de Hugo Chávez.

El hombre ya murió. Pero algunas de sus ideas vuelven a surgir donde menos se espera. Por ejemplo en El Salvador, donde mucha gente con trayectoria progresista y democrática de repente abraza la idea de un presidente que gobierne "con el pueblo" y contra "la partidocracia". Si fuera necesario, incluso contra el partido que lo llevó al poder. De repente mucha gente sostiene que "el pueblo" le dio el mandato de gobernar al señor Funes, no al FMLN, cuya bandera marcaron los votantes.

Me parece absolutamente normal que este partido, que luego de décadas de ejercer la oposición ganó las elecciones del 15 de marzo del 2009, ahora quiere gobernar. El hecho que el partido haya tomado la decisión acertada de lanzar a un candidato "externo" no significa, por nada, que el partido no va a gobernar. Significa, tal vez, que el gobierno del FMLN será abierto, inclusivo, reflejando sus alianzas.

Del hecho, un candidato "externo", no se puede deducir que el mandato que resulta de esas elecciones es del señor Funes, a título personal, y que gobierno "con el pueblo" y no con el partido, es absurdo. O mentiroso.

El gobierno que va a asumir el 1 de junio --independiente de la cuota de ministros que provienen del círculo interno del FMLN-- será el gobierno del FMLN, presidido por el señor Funes. Incluso en el caso hipotético que ninguno de los ministros fuera orgánicamente del FMLN, sigue siendo el gobierno del FMLN. Y este partido tendrá que asumir plena responsabilidad política por la actuación de este gobierno. Los gobiernos y los gabinetes no son expresión de la voluntad de un señor presidente, sino resultado de la correlación de fuerzas y de un acuerdo político entre partido, presidente y aliados.

Además, el hecho que los ministros no sean "de establo", no es nada nuevo. La mayoría de los ministros en los gabinetes de Cristiani, Calderón Sol, Flores y Saca no provinieron de las filas partidarias, y nadie ha puesto en duda que esos cuatro gobiernos hayan sido de ARENA.

No estoy diciendo que la relación presidente-partido es exenta a contradicciones, pleitos, mediciones de fuerza. Claro que sí. En estos días somos testigos de un pleito sobre la repartición del poder. Que por cierto, lo está ganando el FMLN, que está consiguiendo exactamente lo que quería (el control de las carteras que tienen que ver con el control sobre la ciudadanía y con las posibilidades de organización territorial), y por otra parte está cediendo a los amigos de Funes precisamente lo que como partido nunca pretendían asumir (el manejo de la economía y de la construcción de la gobernabilidad frente a la empresa privada).

De esta manera, la conformación del gobierno cumplirá dos objetivos importantes: calmarle los nervios a la empresa privada y al mismo tiempo a la militancia del Frente y del movimiento popular. Esta complicada tarea de sostener la viabilidad del "gobierno del cambio" no estará a cargo de un presidente-caudillo que "gobierna con el pueblo", como muchos lo quieren proyectar demagógicamente. Será más bien sujeto de una permanente negociación entre presidente y cúpula partidaria.

Posiblemente con una lógica de confrontación y concertación interna. Posiblemente correspondiendo a conflictos internos dentro del FMLN sobre el rumbo. Posiblemente manejable, posiblemente tendiente a ruptura.

Paolo Lüers
Periodista de origen alemán y editor de Siguiente Página.

miércoles, 20 de mayo de 2009

ORDEN Y AUSTERIDAD SON INDISPENSABLES

Las exigencias de la coyuntura actual no dan para atrincheramientos, populismos ni improvisaciones peligrosas, ni tampoco para ningún tipo de guerra partidaria.

En un momento de grandes dificultades financieras, el gasto público se ha incrementado en el primer trimestre del año. El nuevo Gobierno recibirá arcas prácticamente vacías, y con compromisos apremiantes, derivados en buena medida de sus compromisos de campaña. En tales condiciones, se hace imperativo no solo redefinir el gasto presupuestario, de lo que ya se está hablando con insistencia, sino también adecuar el programa de cumplimiento posible de ofrecimientos electorales a la realidad fiscal del país, de lo que aún no se habla. Es momento, pues, para entrar en una vía de orden con austeridad, en la que se privilegie decididamente lo esencial sobre lo que pudiera ser superfluo o aplazable sin mayores perjuicios.

Se está hablando también de un pacto fiscal, que es un tema que, de diversas maneras, viene ya rodando en el ambiente desde hace tiempo. Y, desde luego, dadas las condiciones del fenómeno económico tanto nacional como internacional, se afirma que esto no implicará aumento de impuestos.

Al comienzo de la Administración Saca hubo un esfuerzo importante en dicha dirección, que quedó inconcluso. Por ahí podría ir la línea en estos momentos, lo cual se vuelve más verosímil por el acercamiento público que tiene el ministro de Hacienda que renunció cuando su apuesta fiscal fue dejada a medias con los personeros económicos del Gobierno entrante.

En todo caso, ante una situación financiera y fiscal tan complicada como la que se tiene, será inevitable tomar medidas que no sólo enfrenten las emergencias de la crisis sino que apunten hacia lo más estructural de la problemática. Actuar bien en ambas direcciones es crucial.

La sensatez es la clave

Las distintas señales que vienen sucediéndose en el ambiente desde que se conocieron los resultados de la elección presidencial dan un buen margen para confiar en que, ya en el ejercicio de la responsabilidad gubernamental, la nueva Administración actuará con la sensatez realista que las circunstancias reclaman.

En realidad, cuando hay una crisis de las dimensiones y efectos de ésta, no hay espacio disponible para salirse del realismo que impone la situación; y, en ese sentido, las posibilidades de entendimientos razonables entre fuerzas e intereses diferentes ganan terreno, más allá de los prejuicios y los recelos ideológicos o sectoriales.

Precisamente las condiciones en que nos movemos hacen que se enfatice una verdad que es propia del sano ejercicio de la democracia: a todos nos conviene que los gobiernos tengan éxito, independientemente de las simpatías partidarias y de las ideas que se profesen. La democracia, cuando es bien vivida y ha alcanzado una significativa madurez, se va volviendo cada vez más transideológica; y esto lo vemos de manera patente en las democracias más desarrolladas del mundo.

Las exigencias de la coyuntura actual no dan para atrincheramientos, populismos ni improvisaciones peligrosas, ni tampoco para ningún tipo de guerra partidaria. Por el contrario, estamos en la hora de la armonía forzosa, que, de ser manejada inteligentemente por todos, asegurará las bases nacionales del futuro.

EDITORIAL DE LA PRENSA GRÁFICA

NÓMBRESE EN EL GABINETE GENTE CAPAZ Y EXPERIMENTADA

Designar ministros y viceministros, presidentes de autónomas, colaboradores cercanos y funcionarios claves es asunto harto difícil que envía señales tanto a la ciudadanía como a inversores

En lo posible un gabinete se debe integrar con las personas más capaces que estén dispuestas a servir a su país, no a partir de cuotas partidistas, o por presión de grupos de amigos y menos por compromisos con donantes a una campaña política, lo que equivale a vender ministerios y direcciones. Cada funcionario maneja presupuestos y bienes públicos, por lo que su idoneidad, su trayectoria profesional, su experiencia en el particular campo que le tocará administrar, su sensatez y su honestidad deben prevalecer sobre cualquier otra consideración.

Designar ministros y viceministros, presidentes de autónomas, colaboradores cercanos y funcionarios claves es asunto harto difícil que envía señales tanto a la ciudadanía como a inversores y emprendedores. Como se ha venido mencionando, lo que diga y haga un gobierno se refleja de inmediato en números y en dinero y afecta en una u otra forma el empleo y el bienestar de la gente.

Un país que a costa de enormes sacrificios comenzó a incorporarse al Segundo Mundo, el mundo de la renta media, no puede darse el lujo de nombrar ministros y funcionarios siguiendo la lógica de las piñatas a las que se invita sólo a favoritos.

Es útil recordar lo que fue práctica desde la caída del dictador Martínez hasta el cuartelazo de 1979: nominalmente el poder se concentraba en manos de estamentos militares, pero las designaciones ministeriales se hicieron buscando a las personas más capaces que se lograra reclutar, las que siempre fueron civiles.

Los pastelitos repartidos entre militares eran unas cuantas embajadas, la dirección de ANTEL, los puertos y direcciones como las aduanas. Gracias a ello y al hecho de que los civiles nombrados eran responsables de sus decisiones y actos, las cosas se manejaron con una medida de eficiencia y honestidad. Nadie recuerda que un civil o un militar en esos tiempos haya amasado fortuna a su paso por el poder.

No hay respuestas simples a problemas complejos
La situación cambió al llegar al poder los golpistas del 79: a partir de ese momento los cargos oficiales deslumbraban por mediocres y por la gran presencia de sinvergüenzas que acarrearon con lo que pudieron. Ser miembro del partido o allegado personal del presidente era la credencial para optar por cargos públicos; el resultado fue que al perder los duartistas las elecciones en 1989, varios funcionarios se refugiaron en Brasil o volvieron al país hasta que prescribió el tiempo para procesarlos.

ARENA ha tenido el acierto de nombrar como funcionarios clave, en una mayoría de casos, a personas de probadas capacidades en los campos donde fungieron. Se reconoció que la complejidad de la producción y la prestación de servicios en nuestro país y en el entorno internacional, demanda saberes especializados y una buena dosis de experiencia.

El mundo nunca fue ni fácil ni simple, por lo que no es posible estructurar políticas ni dar forma a programas sin contar no sólo con los conocimientos propios de cada campo, sino también estar en sintonía con la compleja dinámica de la producción, el intercambio y los mercados.

Se dice que cada veinte años se duplica todo el saber de la humanidad, por lo que pretender que desde un escritorio de ministro se va a regular la manera en que se produce y se intercambia, es quimérico, propio de ilusos. No es comida de hocicones ni es justo para nuestro país.


EDITORIAL DE EL DIARIO DE HOY

LA TRANSICIÓN POLÍTICA

En las últimas semanas, la agenda política ha sido intensa y preocupante. Las diferencias entre el FMLN y el Presidente electo han aflorado más rápido de lo que podíamos haber previsto. Si bien es natural que el partido reclame la presencia de algunos de sus militantes en el Ejecutivo, habría sido conveniente que tal petición --por no llamarle exigencia-- se hubiera discutido en privado, sobre todo porque existen buenos elementos, como el caso de Hugo Martínez, que claramente representan la capacidad técnica para el desempeño de un cargo en el gabinete de gobierno.

Asimismo las noticias sobre el estado de las finanzas públicas, hacen prever un aflictivo inicio del quinquenio Funes, no sólo por las medidas que tendrá que tomar con urgencia el Presidente para hacer frente a las obligaciones que ya tiene con proveedores, organismos financieros internacionales, empleados públicos y con el pueblo en general para cumplir con sus ofertas electorales, sino porque está claro que el nuevo mandatario posiblemente busque culpables sobre la deteriorada situación fiscal del país, lo que le puede llevar a serios enfrentamientos con funcionarios del gobierno saliente y a una pérdida de tiempo como sucedió con Bolaños en Nicaragua.

Mientras tanto en ARENA siguen los vientos de cambio. Sin embargo, la noticia acerca de la elección "secreta" del jefe de fracción, revela que algunos están queriendo hacer en la Asamblea lo que no pudieron hacer en las primarias del partido. Un tema es la elección del candidato presidencial de un partido, que debe responder a las expectativas de los votantes y otra, muy distinta, es la designación del coordinador del grupo parlamentario, que entre otras cosas, debe tener una probada afinidad con las autoridades del COENA, pues constituye una pieza fundamental en el trabajo coordinado entre la cúpula y la fracción.

Esperemos que gane la cordura y la clara visión de lo que el partido de oposición necesita para enfrentar los retos en los años venideros. El revanchismo legislativo tampoco es buena receta, pues la "lealtad" de ARENA frente al FMLN, debe tener como objetivo último el bienestar de los ciudadanos.

Chile tiene gobernabilidad porque existe una "oposición leal", ese es su gran activo político. Por tanto querer imponer un "bloque de derecha" para limitar la acción del gobierno de turno, puede significar principalmente para Alianza Republicana más que para el PCN y el PDC, un deterioro en su imagen de cara a las próximas elecciones del año 2012.

Para el sector empresarial la transición también ha llegado. Las gremiales empresariales deben prepararse, ahora sí, para persuadir más que para pedir y para dicho propósito, deben construir una relación con el nuevo gobierno basada en la credibilidad y objetividad de sus propuestas. Esto significa que si bien y de manera legítima, las organizaciones empresariales deben seguir representando los intereses de sus socios, no pueden descuidar el interés general y por tanto, agendas estratégicas como la de Enade y su participación en las instituciones autónomas, comisiones tripartitas y entes reguladores, se hace hoy más que nunca un imperativo insoslayable que debe ser respetado por el Presidente electo y sus ministros de Estado. La mayoría de empresarios está consciente que la coyuntura internacional exige negociaciones claras para equilibrar los ingresos estatales, combatir la narcoactividad y la inseguridad pública, incrementar el desarrollo social y combatir la corrupción y eso es clave para un acuerdo nacional.

De relevante importancia es también la institucionalización del diálogo social por parte del nuevo gobierno. Hasta ahora lo que hemos tenido son "ejercicios de consenso" mediante comisiones temporales en las que han participado la mayoría de actores relevantes en el espectro político, social, académico y empresarial.

Mauricio Funes tiene la oportunidad de abrir canales permanentes de comunicación entre la sociedad civil y el Órgano Ejecutivo. La discusión acerca de una entidad en la que participen consumidores, trabajadores, empresarios, intelectuales, académicos, entre otros actores, presidida por alguien con una clara visión de país y con la ausencia de representantes del gobierno para evitar conflictos de interés entre las necesidades económicas y sociales que se identifiquen por parte de los involucrados y la agenda gubernamental, pero sí con un claro apoyo financiero para su sostenimiento, debe ser tomado en cuenta en las discusiones que se están llevando a cabo por parte del equipo que tiene asignada la tarea de presentar políticas públicas al Presidente de la República a partir del 1º de junio.

En medio de toda esta vorágine se pierde lo más importante: el respeto a la institucionalidad. Es importante la elección de los ministros, la recaudación fiscal, y la renovación en ARENA. Pero lo es mucho más la elección de los funcionarios de segundo grado, la ratificación de reformas constitucionales, la aprobación de leyes que nos permitan transparentar la función pública y evitar robos y despilfarros, así como la implementación de una vez por todas de la reforma política.

Sin todo ello, podremos tener a los mejores funcionarios en el gabinete y a una derecha consciente de la modernización que necesita, pero mientras tanto, las instituciones con las que los partidos y sobre todo, los ciudadanos debemos lidiar a diario, seguirán respondiendo a agendas políticas debilitando el Estado de Derecho y presentándonos en el exterior, como un país en el que con unos dólares más, se puede conseguir justicia al mejor postor.

Luis Mario Rodríguez
Abogado de la República, con maestrías en Ciencia Política y Derecho Empresarial.

martes, 19 de mayo de 2009

DIFERENCIAS

El FMLN y Mauricio Funes han terminado por admitir lo evidente: que tienen diferencia de criterios. La existencia de tales diferendos no solo es completamente normal sino que, además, es un signo positivo en cuanto a la vitalidad de una relación política determinada por coincidencias generales y enfoques particulares no siempre ni necesariamente comunes. El problema es que el afán por ocultar las divergencias produjo un margen de ambigüedades y silencios desconcertantes.

En una entrevista publicada recientemente por el periódico digital Contrapunto, el dirigente efemelenista Roberto Lorenzana asegura que, aunque Mauricio Funes se afilió formalmente al FMLN, es más bien un aliado del partido. Esta es una afirmación muy reveladora en la medida en que entendemos que mientras la militancia supone unidad ideológica, la alianza solo exige alguna coincidencia política. O como lo diría Dagoberto Gutiérrez: solo hay unidad entre iguales; solo hay alianza entre diferentes.

Pero, en esa entrevista, Roberto Lorenzana señala algo todavía más revelador en cuanto a la relación entre el FMLN y el presidente electo: “Es una alianza positiva, pero que debió delinear muchas cosas previamente y no lo hizo. Los niveles de confianza y de buena fe se impusieron siempre de manera recíproca. Muchas reglas del juego que debieron construirse antes, se están construyendo hasta ahora”.

La ausencia de delimitaciones claras y precisas, en cualquier asociación de la naturaleza que sea, origina desencuentros, impone aventuradas improvisaciones y, lo más grave, instala en el horizonte de la sociedad en cuestión el riesgo latente de la ruptura. Por supuesto que ese riesgo no constituye una fatalidad, y que es perfectamente conjurable mediante una prudente administración de los diferendos. Pero ante todo es preciso reconocer la existencia de una falla de origen como fuente de las dificultades, y una vez reconocido esto dejar de avanzar a tientas y ciegas y poner por fin en claro las reglas del juego.

No se trata entonces de buenas o de malas intenciones, ni de “oscuras conspiraciones de perversas fuerzas externas”; se trata más bien de principios claros y de la aplicación de métodos correctos o incorrectos en la construcción de una alianza política a la que, por definición, no puede ni debe exigírsele el mismo comportamiento que, por ejemplo, a la unidad ideológica. Y, sin embargo, es precisamente esto último lo que ha estado ocurriendo en algunos sectores de izquierda que han comenzado a manifestar desconfianzas anticipadas ante el futuro gobierno.

De hecho, en las últimas semanas, esos sectores han desatado un furibundo ataque contra la cabeza del grupo denominado “Amigos de Mauricio Funes”, sin advertir que estos no son militantes del FMLN ni están obligados a actuar como si lo fueran. Son aliados con diversidad de trayectorias y de intereses y, como agrupamiento, constituyen una parte fundamental del capital político del presidente electo. En consecuencia, al golpear a aquellos inevitablemente golpean a este. El desenlace de una situación semejante, si persiste, es perfectamente previsible.

El estratega político que explica su fracaso alegando que no se firmó antes un protocolo de entendimiento entre las partes se encuentra en la misma situación que el jefe militar capturado que le dice a su enemigo: “Si yo hubiera tenido balas esto no hubiera ocurrido jamás”, y el captor le responde: “¿Y quién le ha dicho a usted que puede venir sin balas a una guerra?” Es decir, lo que ahora aparece como causa principal de un desencuentro entre el FMLN y Mauricio Funes, las cuotas en el gabinete de gobierno, en realidad solo es una de las consecuencias, y no de las más relevantes por cierto, de aquella falla de origen que ya se ha señalado. Es ahí donde está el problema y su posible solución.

Escrito por Geovani Galeas/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

CARTA A HUGO CHÁVEZ, PRESIDENTE DE VENEZUELA

¡Estimado compañero comandante Hugo!¡Que buena onda que al final venís a El Salvador para apoyar al cambio! Entiendo por qué decidiste no venir en octubre del 2008 a la cumbre latinoamericana en San Salvador. Pues, estábamos en plena campaña electoral y no querías perjudicar al candidato Mauricio Funes, quien en estos días estaba haciendo un gran esfuerzo de desvincularse de tu revolución bolivariana, tu ALBA petrolera y de tu socialismo del siglo 21.

Entendemos este gesto de solidaridad y este enorme sacrificio. ¡Para no enturbiarle las aguas al pobre Funes, perdiste una cumbre con todas sus cámaras! Los revolucionarios salvadoreños te lo van a agradecer.

Pero hoy que el FMLN ganó las elecciones, Funes tal vez siga un rato más haciéndose el maje, pero vos no. ¿A título de qué no vas a venir a la gran fiesta popular del 1 de junio? Queremos que hablés en el estadio. Queremos que hablés claro. Que hablés del rumbo de América Latina. Del socialismo. Del poder popular.

Hoy salió la noticia que Funes te va a visitar antes del 1 de junio. Ya era tiempo. Sólo una cosa te pedimos: No te dejes amedrentar. Si alguien te pide que llegés aquí para estar callado, ¡mándalo al carajo como mandaste al carajo al rey de España! ¡Nadie calla al comandante Chávez!Queremos verte y escucharte, comandante.

Te saludo, Paolo Lüers

SOÑEMOS EN GRANDE

Las próximas dos semanas serán muy importantes para definir los márgenes y restricciones de acción que tendrá el nuevo Gobierno, que toma posesión el 1.º de junio, y probablemente definirá el tono político que imperará en el país en los próximos tres años. La madurez de los institutos políticos para dimensionar la crisis que vivimos los salvadoreños y la capacidad que tengan de ponerse de acuerdo para pasar toda la legislación que requiere el país, comenzará a dibujar el resultado electoral de 2012.

La Asamblea Legislativa en general y los partidos políticos en particular tienen la gran responsabilidad de poder distinguir entre sus intereses partidarios y los intereses del pueblo salvadoreño. La elección del fiscal general, la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y todas las medidas que se están consensuando entre el presidente Saca y el presidente electo, Mauricio Funes, es fundamental que se puedan aprobar en las próximas dos plenarias.

El Salvador, al igual que todos los países del mundo, está siendo muy afectado por la crisis económica; hay que tomar una serie de medidas de carácter legislativo para enfrentar dicha crisis y evitar que más salvadoreños caigan en la pobreza y la desesperanza. Este es un problema ético fundamental y una obligación de aquellos que han sido elegidos para atender las necesidades de los salvadoreños.

Pero El Salvador también está sumergido en una profunda crisis política y de falta de liderazgo político. Aquel llamado que se ha hecho desde hace muchos meses sobre la necesidad que tenemos los salvadoreños de unirnos para enfrentar la crítica situación que nos afecta es una realidad cada día más visible y apremiante.

La única forma como vamos a poder salir medianamente bien librados de la crisis mundial es si ARENA, FMLN, PCN, PDC, CD, políticos en general, empresarios, banqueros, funcionarios del Gobierno saliente, funcionarios del Gobierno entrante, trabajadores, campesinos, profesionales, en fin, si todos los salvadoreños aportamos nuestros mejores esfuerzos y si ponemos nuestras posiciones en la sociedad al servicio de todos y especialmente de los más pobres.

Quisiera soñar con que es posible que ARENA defina su liderazgo esta semana que comienza y que pueda ponerse de acuerdo con el FMLN para elegir a los mejores funcionarios de segundo grado de la historia de El Salvador. Quisiera soñar con que ARENA y el FMLN puedan ponerse de acuerdo sobre la estructuración de la deuda pública que el país necesita y la aprobación de los préstamos nuevos. Quisiera soñar con que el presidente Funes y el FMLN se puedan poner de acuerdo sobre el mejor gabinete y el mejor programa de gobierno para beneficio de todos los salvadoreños.

En fin, quisiera soñar con que los políticos y la sociedad salvadoreña podamos madurar aceleradamente en las próximas dos semanas y en los siguientes tres años, para evitar que las discrepancias político-ideológicas y las desconfianzas generadas a través de los últimos 40 años nos hundan en una gran crisis y eviten que podamos aprovechar las oportunidades que la crisis nos proporciona para hacer de El Salvador un país más justo y en el que todos nos sintamos orgullosos de llamarnos hijos de esta tierra que tanto amamos.


Escrito por Luis Membreño/ economista