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miércoles, 22 de abril de 2009

LA BIBLIA DEL IDIOTA

El obsequio que Hugo Chávez le hizo al Presidente Obama en la reciente Cumbre de las Américas —un ejemplar de “Las Venas Abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano— ha hecho que algunos se pregunten por qué tanto alboroto.

Hace una década, los coautores de “El manual del perfecto idiota latinoamericano” dedicamos un capítulo a refutar las falacias históricas e ideológicas contenidas en la obra de Galeano, la “biblia del idiota”. Todo lo que ha acontecido en el hemisferio occidental desde su publicación en 1971 ha desmentido sin piedad sus argumentos y predicciones. Pero como el regalo de Chávez le ha otorgado nuevos bríos y la prensa norteamericana me asedia con preguntas, aquí vuelvo al ataque.

El autor sostiene que las relaciones entre América Latina y los países ricos han sido tan perniciosas que “todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano”. En verdad, durante años esa relación ha transmutado en exactamente lo opuesto: capital latinoamericano. En los últimos siete años, América Latina se ha beneficiado con 300 mil millones de dólares en transferencias netas de capital. Ingresó mucho más capital del que salió.

El libro blasfema contra la división internacional del trabajo, en la que “unos países se especializan en ganar y otros en perder”, entre éstos los de América Latina. Esa división del trabajo no ha cambiado en el hemisferio occidental —América Latina sigue exportando “commodities”— y, sin embargo, en los últimos seis años la pobreza en esa parte del mundo se ha reducido a alrededor de un tercio de la población después de que cuarenta millones de personas abandonaran esa terrible condición. Para no mencionar a los cuatrocientos millones de seres que salieron de la pobreza en otras naciones “perdedoras” en las dos últimas décadas.

El autor pontifica acerca de “las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos, que ganan consumiéndolos mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos”. Lo siento, amigo, pero la historia de esta década demuestra que América Latina ha hecho su agosto enviando exportaciones al exterior: la región ha tenido un superávit de cuenta corriente durante varios años.

Los países ricos están tan molestos con el hecho de que los países pobres les exportan tanto que están pidiéndoles a sus gobiernos que los “protejan” de ellos…¡en nombre del comercio justo! La cláusula “compre americano” en el paquete de estímulo fiscal aprobado por el Congreso norteamericano hace pocas semanas es un claro ejemplo. Estados Unidos tuvo un déficit comercial de más de $600 mil millones el año pasado. Los pobres, si se me permite remedar al hemofílico Galeano, ¡están chupándoles la sangre a los ricos!

El libro afirma que durante años “se ha hecho infinita la cadena de las dependencias sucesivas”. Pero resulta que cada vez más los ricos dependen de los pobres. A ello se debe que los chinos posean ¡1 billón (trillón en inglés) de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos! La jeremiada literaria continúa diciendo que “el bienestar de nuestras clases dominantes… es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga”. Uno de los pocos países que ejemplifican esa maldición es Cuba, amada por el autor, donde una empresa extranjera no puede pagarle al trabajador directamente, pues el dinero es abonado al gobierno, que a su vez paga al trabajador la décima parte del salario……¡en moneda local no convertible!

Las matemáticas de Galeano son enternecedoras. Señala que “el ingreso promedio de un ciudadano norteamericano es siete veces mayor que el de un latinoamericano y aumenta a un ritmo diez veces más intenso”. La brecha se ha reducido, camarada. En la actualidad, muchos países “pobres” han visto su diferencia de ingresos con Estados Unidos disminuir de manera espectacular. Tailandia e Indonesia han visto la suya reducirse casi a la mitad en tres décadas.

Las predicciones maltusianas del libro despiertan no menos compasión que sus pronósticos económicos. La sobrepoblación, sostiene, implicará que “en el año 2000 habrá seiscientos cincuenta millones de latinoamericanos”, queriendo vaticinar con ello que la región se morirá de hambre. En el año 2000, la población del continente fue un 30 por ciento menor que la que el autor predijo.

Como guinda del pastel, la musa literaria de Chávez destaca que “cuanta más libertad se otorga a los negocios, más cárceles se hace necesario construir para quienes padecen los negocios”. En realidad, la mayor (aunque todavía insuficiente) libertad concedida a los negocios en la era de la globalización ha dado lugar a un aumento de la prosperidad en la naciones retrasadas. En esta década, el ritmo del crecimiento económico por persona ha sido cuatro veces más alto en las naciones subdesarrolladas que en las ricas.

Pagaría en oro por ser una mosca en la pared cuando el presidente Obama abra la primera página de la biblia del idiota.

Alvaro Vargas Llosa es Académico Senior del Centro Para la Prosperidad Global en el Independent Institute y editor de “Lessons from the Poor”.

NO MÁS VENAS ABIERTAS PARA AMÉRICA LATINA

En la reciente cumbre de las Américas, el presidente venezolano Hugo Chávez en un acto en el que quizás pretendió "pasarse de listo", entregó al mandatario norteamericano Barack Obama un ejemplar del libro LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRIC LATINA, obra escrita por Eduardo Galeano en el siglo pasado.

Obama, como es su costumbre lo recibió con una amplia sonrisa, que más bien habla de su educación, cordialidad y espíritu de recomponer las relaciones con el subcontinente, pero también de su desconocimiento por lo que estaba recibiendo. Porque de saberlo, más bien debiera ser tema para preocupar a sus agentes de seguridad, dada la toxicidad del contenido entregado al Presidente de Estados Unidos. Un verdadero atentado a la seguridad nacional.

Nos hizo recordar otro arranque literario de Chávez cuando descubrió a un "tal Noam Chomsky", que parecía ser le abrió (cerró) su espectro cultural.

Efectivamente, el libro de Galeano es uno de los que más daño le ha hecho a nuestro continente. Su argumentación elemental sostiene que somos pobres porque ellos son ricos. El clásico discurso del imperio que succiona la sangre de las venas hasta acabar con su víctima. Un decálogo revolucionario anti imperialista que culpa nuestro atraso primero a los españoles, luego a los ingleses y en el siglo pasado a Estados Unidos.

De haber sido escrito en el siglo XXI seguramente culparía a Coca Cola, Google, Amazon, Internet, Starbucks, McDonalds y alguna otra transnacional que "nos roba", claro que los argumentos tendrían la misma seriedad que culpar a las rosquillas.

Un libro que resume los agravios sufridos por los latinoamericanos y que los victimiza exculpándolos de toda responsabilidad en su fracasada historia. Transmite un odio visceral a cualquier cosa que huela a democracia y mercado, en definitiva a la libertad, para retorcerse en el igualitarismo estrecho de mente que impide alcanzar el desarrollo.

En una próxima cita, Obama tendrá que cuidarse de recibir otros pasquines que invadan la Casa Blanca. Los hay muchos, desde "La Historia de Absolverá de Fidel Castro"; "La Guerra de Guerrillas de Ernesto "Che" Guevara"; "¿Revolución dentro de la revolución?" de Regis Debray, pasando por "Dependencia y desarrollo en América Latina", de Fernando Cardoso y Enzo Faletto, hasta "Hacia una teología de la liberación" de Gustavo Gutiérrez para concluir en el que quizás por el título sorprenderá al mandatario norteamericano: "Para leer al pato Donald", de Ariel Dorfman y Armand Mattelard incubado en las propias universidades norteamericanas.

Por el bien de nuestro continente y del efectivo espíritu de relanzamiento de las relaciones entre nuestros países, es de esperar que el librito de Galeano se le haya quedado a Obama en el Hotel.

Ojalá que el presidente norteamericano en una próxima oportunidad le devuelva la mano regalándole a Chávez "Camino de Servidumbre" de Friedrich Hayek o "La Acción Humana" de Ludwig von Mises, mientras tanto, si alguien me dice como puedo enviarle un libro al Presidente norteamericano, feliz le mando "Del buen salvaje al buen revolucionario", de Carlos Rangel, que como escribió el célebre Jean Francois Revel, es el primer ensayo sobre la civilización latinoamericana que disipa las interpretaciones falsas, las descripciones mentirosas y las excusas complacientes.

Mientras tanto digamos: ¡No más venas abiertas para América Latina!

Por Angel Soto
Red Liberal de América Latina