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miércoles, 22 de abril de 2009

NO MÁS VENAS ABIERTAS PARA AMÉRICA LATINA

En la reciente cumbre de las Américas, el presidente venezolano Hugo Chávez en un acto en el que quizás pretendió "pasarse de listo", entregó al mandatario norteamericano Barack Obama un ejemplar del libro LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRIC LATINA, obra escrita por Eduardo Galeano en el siglo pasado.

Obama, como es su costumbre lo recibió con una amplia sonrisa, que más bien habla de su educación, cordialidad y espíritu de recomponer las relaciones con el subcontinente, pero también de su desconocimiento por lo que estaba recibiendo. Porque de saberlo, más bien debiera ser tema para preocupar a sus agentes de seguridad, dada la toxicidad del contenido entregado al Presidente de Estados Unidos. Un verdadero atentado a la seguridad nacional.

Nos hizo recordar otro arranque literario de Chávez cuando descubrió a un "tal Noam Chomsky", que parecía ser le abrió (cerró) su espectro cultural.

Efectivamente, el libro de Galeano es uno de los que más daño le ha hecho a nuestro continente. Su argumentación elemental sostiene que somos pobres porque ellos son ricos. El clásico discurso del imperio que succiona la sangre de las venas hasta acabar con su víctima. Un decálogo revolucionario anti imperialista que culpa nuestro atraso primero a los españoles, luego a los ingleses y en el siglo pasado a Estados Unidos.

De haber sido escrito en el siglo XXI seguramente culparía a Coca Cola, Google, Amazon, Internet, Starbucks, McDonalds y alguna otra transnacional que "nos roba", claro que los argumentos tendrían la misma seriedad que culpar a las rosquillas.

Un libro que resume los agravios sufridos por los latinoamericanos y que los victimiza exculpándolos de toda responsabilidad en su fracasada historia. Transmite un odio visceral a cualquier cosa que huela a democracia y mercado, en definitiva a la libertad, para retorcerse en el igualitarismo estrecho de mente que impide alcanzar el desarrollo.

En una próxima cita, Obama tendrá que cuidarse de recibir otros pasquines que invadan la Casa Blanca. Los hay muchos, desde "La Historia de Absolverá de Fidel Castro"; "La Guerra de Guerrillas de Ernesto "Che" Guevara"; "¿Revolución dentro de la revolución?" de Regis Debray, pasando por "Dependencia y desarrollo en América Latina", de Fernando Cardoso y Enzo Faletto, hasta "Hacia una teología de la liberación" de Gustavo Gutiérrez para concluir en el que quizás por el título sorprenderá al mandatario norteamericano: "Para leer al pato Donald", de Ariel Dorfman y Armand Mattelard incubado en las propias universidades norteamericanas.

Por el bien de nuestro continente y del efectivo espíritu de relanzamiento de las relaciones entre nuestros países, es de esperar que el librito de Galeano se le haya quedado a Obama en el Hotel.

Ojalá que el presidente norteamericano en una próxima oportunidad le devuelva la mano regalándole a Chávez "Camino de Servidumbre" de Friedrich Hayek o "La Acción Humana" de Ludwig von Mises, mientras tanto, si alguien me dice como puedo enviarle un libro al Presidente norteamericano, feliz le mando "Del buen salvaje al buen revolucionario", de Carlos Rangel, que como escribió el célebre Jean Francois Revel, es el primer ensayo sobre la civilización latinoamericana que disipa las interpretaciones falsas, las descripciones mentirosas y las excusas complacientes.

Mientras tanto digamos: ¡No más venas abiertas para América Latina!

Por Angel Soto
Red Liberal de América Latina

viernes, 30 de enero de 2009

DEMOCRACIA O DICTADURA

Concejos Municipales y Diputados fueron elegidos para el próximo período de tres años. Siendo objetivos, los resultados que se han obtenido no han traído cambios dramáticos en el espectro electoral. La composición de fuerzas en el Órgano Legislativo, prácticamente ha quedado sin cambios. Dos partidos mayoritarios, dos partidos minoritarios, y un partido con un solo diputado, aunque propositivo, y con muchas ideas que expresar.

El 15 de marzo se cerrará la segunda etapa del proceso, con la elección del Presidente de la República, que gobernará por los próximos cinco años.

Y es ese precisamente el GRAN RETO para todos los salvadoreños, puesto que la realidad es que en esta elección lo que está en juego no solo son los próximos cinco años, sino que todo el futuro de la nación.


Esta conclusión es fácil determinarla porque todos los gobiernos que han tomado el rumbo de lo que eufemísticamente han dado en llamar “el socialismo del siglo XXI” (en realidad se podría calificar como un neocomunismo) como los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, están pretendiendo perpetuar a sus respectivos gobernantes en forma vitalicia.

Para ello, han tenido que llevar procesos de reformas a la constitución, valiéndose de todas las formas de abuso de poder, a efecto de disfrazar la dictadura con una voluntad popular expresada en las urnas.

Chávez y Ortega han sido los ejemplos más ilustrativos de dichas maniobras, con excesos tales como: celebrar elecciones sin observadores internacionales, para evitar denuncias de la imposición que se realiza, o sacar a la calle a las “turbas divinas” para atemorizar a la población.

Nuestro país se encuentra en estos momentos en una verdadera lucha por la supervivencia, y ya han asomado grietas en el partido rojo, haciéndose reclamos entre ellos, ante la desesperación de ver frustradas sus expectativas del gane electoral. Se argumentan en forma absurda cosas tales como que la pérdida del municipio de la Capital, fue legal pero “ilegítima”. Se le reclama al candidato rojo que aporte algo más al partido, porque el partido ya puso 900 mil votos.

Al contrario, por el lado del sector que defiende la Libertad, aparece aglutinándose en un solo frente. Miembros representativos del partido que por una u otra razón se habían alejado, han vuelto por sus fueros, apoyando al candidato, cerrando así, las posibilidades de cualquier fisura que pudiera haber ocurrido por alguna razón.

Se dice que inclusive algunos empresarios que habían sido deslumbrados por la aparente moderación del candidato rojo, han abierto los ojos, y despertado a la realidad: El FMLN tiene un candidato de pantalla que les servirá para la elección, pero quien en realidad ejercerá el poder será el partido, y dentro de él, los más radicales. El Salvador pasa por momentos apremiantes.

Los herederos de la guerrilla, tratan a toda costa de ocultar su pasado violento y guerrerista: Asesinatos de alcaldes, secuestros de personajes, extorsiones, destrucción de infraestructura, y demás atrocidades que las generaciones
de los 25 años para abajo no conocieron o recuerdan muy vagamente, son provocados a votar por un cambio que prometen venturoso.

Sin embargo, CUBA (con un solo partido político oficial y el mismo gobernante), el modelo rojo a seguir, sigue estando allí, con una dictadura de 50 años que promete un paraíso (para los turistas), y en realidad es un infierno (para los cubanos).

Las nuevas generaciones salvadoreñas deberán preguntarse porqué la emigración masiva es hacia EE.UU. (ese “nefasto imperio” que menciona Chávez) y no al “paraíso terrenal” cubano. ¿Cuantos salvadoreños viven en Cuba y mandan sus remesas a sus familiares?, y ¿cuantos SÍ mandan dólares desde EE.UU.?, es una pregunta obligatoria para la reflexión del votante.

Que El Salvador no puede mantenerse sin cambios estructurales, es una realidad. Pero que ese cambio sea al estilo cubano o venezolano, conlleva un abismo que nos debe hacer meditar. Gran responsabilidad es acudir a votar.


DR. MAURICIO E. COLORADO
http://www.elmundo.com.sv/PDF/opinion.pdf

DOS COSAS QUE HAY QUE TENER CLARAS

Si hay algo de lo que nos podemos sentir seguros es de que la vida políticamente cómoda, a la que nos habíamos acostumbrado en los últimos años, ha llegado a su fin, esa vida en la que pensábamos que todo lo que teníamos que hacer políticamente era ir a votar una vez cada tantos años y que con eso íbamos a asegurar la existencia de una sociedad democrática, libre y próspera para nuestros hijos y nietos.

Esa vida no sólo era cómoda en términos físicos y mentales --no se gastan muchas calorías o neuronas yendo a votar allá a las mil quinientas-- sino sicológicamente también.

El pretender que sólo eso era necesario nos permitía mantenernos alejados de la acción para poder criticar a gusto y para fruncir la nariz cuando nos enterábamos de casos de corrupción, diciendo: "Yo por eso no me meto en política porque es muy sucia". Nos permitía estar --o pretender estar-- vestidos de blanco, sentados a la par del charco de lodo, quejándonos amargamente de que haya lodo, de que esté cerca de nosotros, de que nadie lo ha limpiado, de todas las cosas que los demás no han hecho por nosotros.

El espectáculo que presentamos al hablar y actuar así es semejante al que proyectaría una persona muriéndose de sed en el desierto, con un oasis al alcance de su brazo, quejándose de que la sirvienta no le sirve un vaso de agua. Cualquier persona funcional nos diría: "¿Y por qué no vas y te servís el agua? ¿Y por qué no hacés nada para secar tú el pantano y sembrar grama?"

La situación actual del país y del mundo entero es tal que ya no podemos pretender que el lodo no nos salpica a todos, y que no tenemos la culpa si el gobierno lo captura una rosca de corruptos o una de violentos ignorantes.

Y no podemos sentarnos a abanicarnos frente al lodo diciendo que ni a votar vamos a ir porque por uno no podemos votar y por el otro jamás lo haríamos. Como dijo Edmund Burke, político y pensador británico de fines del Siglo XVIII: "Todo lo que es necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada".

O, como dijo Lucas, el Evangelista: "Cuando los hombres buenos no hacen nada, no logran hacer nada bueno. Para ser bueno, uno debe hacer el bien". Podemos añadir a Lucas que el que no hace nada no es un sabio, ni un bueno, ni un gran intelectual que no se digna rebajar a tratar con la chusma, ni una persona de alma pura, sino un haragán y un cobarde. Esta es la primera cosa que tenemos que tener clara para enfrentar los graves problemas que enfrenta el país.

La segunda es que, gane quien gane, tendremos que trabajar duro para secar nuestros pantanos y forjar una sociedad desarrollada en nuestro país. En las elecciones vamos a decidir qué tipo de trabajo queremos hacer.

Si votamos por el FMLN vamos a tener que dedicar muchos años no a desarrollar el país sino a lo mismo que absorbe todas las energías de los venezolanos y nicaragüenses: a evitar que el FMLN se perpetúe en el gobierno en una tiranía que nos quite las libertades y el progreso que tanto nos ha costado. Sería un trabajo que no brindaría progreso, sino sólo la posibilidad de minimizar el retroceso. Sería el trabajo de evitar que el pantano crezca y nos trague a todos.

Si votamos por ARENA tendremos que trabajar mucho en la seca de pantanos existentes y en evitar que se nos vuelvan a formar --al fin y al cabo se han formado porque nosotros dejamos el camino abierto para que se formaran al no participar en la política--.

Pero la seca de pantanos sería sólo una parte de lo que hay que hacer. Habría que asegurarse de que funcionen proyectos como la eliminación de las champas y las quebradas; la modernización del transporte, quebrando la simbiosis malsana de gobierno con dueños de buses; la rotura del monopolio de las medicinas, compartido por varias empresas que las venden a los precios más altos en el mundo conocido; la generación de empleos; el aprovechamiento del puerto de La Unión... etc., etc.

Estos son proyectos que el país necesita tanto como secar los pantanos, y en realidad varios de ellos no pueden realizarse si no secamos pantanos viejos y profundos, como el de las medicinas, como el de los buses.

Si no hacemos nada para que estos proyectos se logren, no nos quejemos después de que nos trague el pantano de la corrupción, el subdesarrollo, la ineficiencia, la incapacidad. Si nos traga el pantano, tendremos que parafrasear lo que la sultana Aixa le dijo a Boabdil cuando este lloró al perder Granada, diciéndonos los unos a los otros: "Llora como esclavo lo que no pudiste defender como persona libre".

Manuel Hinds
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3285023