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miércoles, 4 de marzo de 2009

VENEZUELA ANEXADA A CUBA. ¿Y EL SALVADOR?

Alguien ha dicho que el tercer candidato en las elecciones salvadoreñas es Hugo Chávez. Con razón. El papel que el presidente venezolano está jugando en la contienda electoral es tan importante o de mayor peso que el del propio Mauricio Funes. Votar o no votar por este tendría una perspectiva enteramente diversa sin la sombra que proyecta el populista coronel.

José Luis Merino, considerado universalmente el líder más poderoso del FMLN, ha dicho varias veces que el modelo al que aspira su partido es el de Chávez. Este considera desde ya a nuestro país incluido en su esfera de dominio.

Encima de la cual está Cuba. Mauricio Funes ha adelantado que establecerá con esta un programa de cooperación para que médicos de allá vengan a El Salvador, lo cual sería el primer gran paso para anexar nuestro país a Cuba y Venezuela.

Esta última, según analistas, se encuentra sometida a la primera.

Fidel Castro lleva 50 años queriendo anexar a Venezuela, dice Rodolfo Antonio Contreras Turcios. En los sesenta apoyó a la guerrilla venezolana e intentó al menos dos incursiones en sus costas.

Hoy, dice, pareciera que el sueño de Castro se está haciendo realidad. Gracias a Hugo Chávez, la soberanía venezolana está en manos de los cubanos.

El sistema de salud fue una de las primeras áreas de incursión masiva de Cuba. Médicos cubanos se adueñaron del programa Barrio Adentro, a pesar de que estaban, y siguen estado, disponibles médicos venezolanos mejor capacitados.

Un proyecto que podía haber realmente traído beneficios en la salud de los venezolanos, se convirtió en vehículo de adoctrinamiento y penetración de la idiosincrasia de la población más desasistida.

Podemos decir que esa es una profecía para El Salvador si llegase a triunfar el señor Funes el 15 de marzo.

Augurio que es mucho más funesto. La emisión de cédulas de identidad y pasaportes ha sido puesta en manos de los cubanos, con grandes réditos electorales para Chávez.

Los cubanos diseñaron, asesoraron y están manejando el registro mercantil, donde se compila toda la información sobre las propiedades de los venezolanos y las transacciones comerciales sujetas a registro que las mismas realizan. En otras palabras, es la base para que empresas grandes, medianas y pequeñas; casas de habitación, bienes muebles y toda riqueza sea confiscada en el momento que el Estado quisiera dar ese “salto de calidad” hacia el socialismo como se practica en Cuba.

La educación está siendo minada por el ideario cubano. Si en El Salvador abundan síntomas de izquierdización en la enseñanza, podemos imaginar el grado al que llegaría si gobernara el FMLN dirigido por venezolanos y cubanos.

El sistema de seguridad está bajo control cubano. La asesoría militar norteamericana bajo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) ha sido sustituida por militares cubanos que en los cuarteles son los guardianes de la fidelidad de las Fuerzas Armadas.

El Sistema de Gestión Policial (SIGEPOL) fue creado con el apoyo tecnológico, de asesoría y experiencia de Cuba, destinado especialmente a colar al personal policial y administrativo que trabajará en los cuerpos de seguridad. Obviamente solo los sometidos al partido son aceptados.

En los concejos municipales y en las llamadas “misiones” que son proyectos de asistencia social, actúan funcionarios que son como una milicia a las órdenes de la misión militar cubana.

Dice el comentarista: en la década de Chávez, Venezuela ha pasado de ser un país independiente para ser un espejo de Cuba.


Ivo Príamo Alvarenga / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/21213.html

lunes, 16 de febrero de 2009

NO LES DA VERGÜENZA SER DESVERGONZADOS

Los amigos del candidato de los comunistas se asemejan a los pasajeros de un barco que antes de una tormenta se meten en los botes salvavidas sin importarles lo que le pase al resto

Haremos cinco cuestionamientos a los "amigos de Mauricio Funes", los que el candidato rojo rehúsa contestar.

El primero, ¿conocen el pasado del compañero de fórmula de Funes, parcialmente expuesto en el libro de Geovani Galeas sobre el "esplendor" y la miseria de la guerrilla? Si lo conocen, ¿cómo tienen el estómago para prestarse a que tal individuo pueda llegar al poder? Si no lo conocen, ¿cómo pretenden asumir un liderazgo pasando por alto la parte más siniestra de su historia?

El segundo: ¿de dónde sale el dinero que a raudales están gastando los comunistas? Si viene del exterior, y la fuente sólo puede ser Chávez o la narcoguerrilla FARC, ¿ignoran cuáles son las consecuencias de venderse a un dictador foráneo y a narcotraficantes?

El tercero: ¿cómo pueden optar por el cambio si el cambio lo va a definir una banda que destruyó el país y que mantiene en el mando desde hace treinta años a los mismos cabecillas?

El cuarto cuestionamiento: Si ni un solo "amigo" logró ser postulado ni siquiera a candidato a diputado suplente por los rojos, ¿cómo creen que sus ideas y sugerencias van a prevalecer sobre una banda que sistemáticamente purga o asesina a los que piensan distinto? Galeas cuenta que el camarada Sibrián mataba a garrotazos a pobres muchachos por sólo atribuírseles tendencias antirrevolucionarias. Sibrián era el lugarteniente del vice de Funes.

El quinto: conociendo lo que son los dos candidatos presidenciales, ¿a cuál de ellos habría escogido de joven como novio de una hija de diecisiete años? ¿A cuál de los dos, Ávila o Funes, le confiaría la educación de sus nietos? ¿A cuál de ellos habría preferido como socio en un negocio?

Sean amigos de la Patria, no de vendepatrias
Ninguno de los "amigos", amigos de ocasión, los arrimados que siempre surgen alrededor de figuras con algún chance de llegar al poder, vacilaría en escoger a El Salvador sobre Nicaragua, sobre Venezuela y sobre todo Cuba para vivir.

Ninguno, hasta donde se sabe, sudó gatillo ni lo respaldan las bandas de violentos, las que agrupan ex guerrilleros, el lumpen urbano, mareros y los neocomandos como la BRES y la Brigada El Limón, lo que constituye el espinazo del movimiento.

¿Quiénes, señores amigos, creen que van a fijar agendas, establecer programas, nombrar ministros y marcar rumbos: su destartalado candidato o los señores Sánchez, Ramiro y Medardo?

Pero además, ¿creen que serán los Sánchez, los Ramiros y los Medardos quienes van a definir lo que aquí se haga, o serán los Castro y los Chávez?

¿Creen que Funes tiene la suficiente fuerza en las filas del "frente" como para deshacerse de los actuales cabecillas, quedarse con la marca, desfanatizarla y desviolentarla?

Los amigos del candidato de los comunistas se asemejan a los pasajeros de un barco que antes de una tormenta se meten en los botes salvavidas sin importarles lo que le pase al resto. Pero no necesariamente el buque va a hundirse ni necesariamente ese bote va a salvar a los que allí se han ido a guarecer.

Un filósofo griego dijo una vez ser "amigo de Sócrates, pero más amigo de la verdad". Los amigos de Funes deberían ser más amigos de la libertad, de la sensatez y del Orden de Derecho, ser amigos de la Patria, no de quienes quieren venderla.


EDITORIAL EL DIARIO DE HOY

martes, 10 de febrero de 2009

¿QUÉ SIGNIFICA VOTAR POR ESTA IZQUIERDA?

Habiendo visto lo positivo de la fórmula presentada por los candidatos que representan los más amplios y superiores intereses nacionales, es del caso comentar los elementos objetivos que representa la fórmula de la extrema izquierda (partido comunista), que se presenta como un FMLN "razonable" y que, veremos, no ha cambiado en absoluto más que en la mejor forma de presentarse a sí mismo.

¿QUÉ ES EXACTAMENTE? ¿Es un partido de izquierda más?

Recordemos de dónde viene: de la agrupación revolucionaria de extrema izquierda marxista, que organizó una ofensiva guerrillera contra el Estado, para intentar imponer a la población enormemente mayoritaria un esquema neocomunista de organización económica y social.

Prácticamente conformada bajo la égida, la tutela y la dirección de Castro y la Cuba comunista, azotó con una ofensiva violenta al pueblo salvadoreño durante una larga década, propiciando matanzas, abusos de derechos humanos y destrucción de la propiedad pública y privada… ¿o qué?... No es cierto esto y es "paja" o "campaña negra… Sí, ¡cómo no! --como dice un anuncio-- y ¿qué quieren? ¿Que se los retrate como una banda de valientes "muchachos" que se "alzó en armas", llenos de ideales para instaurar la justicia?

Lo triste es que algunos sí eran eso, ingenuos, sin experiencia o lo que sea. Eran cinco agrupaciones. Muchos que quisieron dejarlas fueron eliminados --ajusticiados, según ellos -- y otros lo hicieron hasta el final del conflicto, quedando muy claros del enorme error que habían cometido. Eso no implica haber cambiado radicalmente su ideología; unos sí lo hicieron, otros únicamente buscaron cambiar los métodos y los líderes pero, por varias razones (la principal de ellas la misma gestión insidiosa del partido Comunista) el antiguo FMLN se fue quedando cada vez más flaco en sus dirigentes.

La férrea disciplina y la experiencia internacional del PC pudo, como siempre lo ha hecho, "comerse" a los compañeros de viaje hasta devenir su cúpula --no con la hegemonía, sino peor-- con el mando total de la agrupación subversiva y revolucionaria, que da cara como partido normal de izquierda, cosa que no es.

No tenemos al frente un partido de izquierda radical más --que ya no sería simpático para muchos, pero que habría que tolerar-- sino un comando organizado de revolucionarios profesionales, que no tienen más moral que el hacer la revolución (ahora Socialismo del Siglo XXI) con un proyecto tan trasnochado como peligroso, que sólo conducirá al caos y odio sociales, al desbarajuste y la pobreza extremas y a la entronización de una férrea clase dirigente, burocrática, revanchista y cerrada.

El pasado allí está, no tan lejos, inconfundible e innegable: asesinato de intelectuales desarmados, de alcaldes, autoridades y ejecutivos, voladura de puentes y centros de trabajo, secuestro de niños, bombas terroristas, ataque directo a la economía (masacre de hatos de ganado, guerra a la recolección agrícola y atemorización de inversionistas); apoyados indiscutiblemente por la Unión Soviética y otros países de la égida comunista de ese tiempo; aliados a la perrera internacional que todavía nos acosa, sin importarles el denigrar y aplastar a nuestra nación, dificultando cada vez más su futuro.

Eso han sido y eso siguen siendo, cambiando únicamente la demagogia y las comunicaciones (con mayor refinamiento), buscándose un candidato más potable que los últimos y pactando con los nuevos poderes de la izquierda internacional: los terroristas del Medio Oriente y del norte de Suramérica. Nos quieren cambiar a los Estados Unidos y a la Unión Europea por el ALBA… seguiremos luego en esto.

Roberto López-Geissmann
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3333740

domingo, 1 de febrero de 2009

EL FMLN Y EL DESEMPLEO

La crisis financiera que está afectando al mundo entero, incluyendo nuestro país, ha venido a acentuar las inhabilidades intrínsecas que tiene el FMLN (Farabundo Martí para la Liberación Nacional) para resolver los problemas económicos del país.

La crisis pone en evidencia que no es que el FMLN sea menos hábil que cualquier otro partido político de dar estas soluciones; demuestra que tiene una contradicción estructural con las soluciones que son posibles para estos problemas.

Nadie puede llamarse a engaño sobre la verdadera ideología del FMLN, que pretende establecer una dictadura del tipo Castro en el país. Para hacerlo, está siguiendo una estrategia idéntica a la que ha seguido Hugo Chávez en Venezuela: llegar al poder negando que quiere hacer cambios en el sistema democrático y en la economía de mercado que privan en el país, para luego, al contar con la enorme maquinaria del Estado, imponer una dictadura creciente a través de fomentar la lucha de clases, usando la máxima de divide y vencerás.

La creación de esta dictadura requiere que tanto el poder político como el poder económico se concentren en el grupo de personas que quieren controlar la sociedad —los amigos de Chávez en Venezuela, el FMLN en El Salvador—. Es hacia allí que el FMLN quiere llevar al país.

En el último mes la actividad económica ha caído y el mantenimiento y aumento del empleo se ha convertido en la preocupación más grande de la población. Por motivos electorales, el FMLN quiere presentarse como un partido que en el gobierno sería capaz de crear empleos.

Pero la creación de empleo requiere inversión, y la inversión requiere de dos cosas: el capital financiero necesario para hacer las inversiones y el capital humano necesario para manejarlos, y el FMLN no tiene ninguno de los dos.

Cualquiera puede entender que si lo que se quiere es aumentar el empleo estos recursos deben ser adicionales a los que ya existen.

Esto plantea dos problemas muy serios para el tipo de economía que es el ideal del FMLN desde su fundación: la controlada por el Estado. En una economía de mercado los fondos necesarios para invertir están todos ligados con la creación de valor económico. El dinero para pagar la inversión sale de la misma producción generada por ella.

El Estado no puede crear empleos así en el gobierno. El problema es que en el largo plazo el Estado sólo puede generar los fondos necesarios para crear empleo poniéndole impuestos al sector privado.

Los préstamos, la otra fuente de fondos que puede usar, deben pagarse, y la única forma en la que el Estado puede pagarlos es cobrando impuestos para hacerlo.

Es decir, para tener fondos para invertir, el Estado debe quitárselos al sector privado, con lo que disminuye la capacidad del sector privado de generar empleo.

De esta forma, el FMLN podría generar empleos en el gobierno sólo a costa de quitárselos al sector privado. Y, como pasó en Cuba, una vez que destruye al sector privado ya no tiene de dónde sacar los fondos.

Usted podría argüir que el FMLN podría crear empresas estatales, invirtiendo en ellas y generando valor agregado igual que el sector privado. Al fin y al cabo, eso es lo que quieren hacer. Pero allí el problema es la falta de capital humano.

Imagine usted, estimado lector, a las empresas salvadoreñas manejadas por las personas que aparecen gritando y arrojando piedras en las manifestaciones, o por los políticos que usted ve en la televisión mostrando el más completo desconocimiento de lo que es una carta de crédito, que creen que los bancos guardan el dinero de todos los depositantes en gavetas, que no entienden de dónde sacan los bancos el dinero para prestar, y que mucho menos saben cómo manejar una empresa.

Pero la contradicción entre el FMLN y la creación de empleo va mucho más allá. Con su retórica agresiva contra el mercado y el sector privado, con sus manifestaciones violentas, con su obvia asociación con Fidel Castro y Hugo Chávez, el FMLN espanta no sólo la inversión sino también el funcionamiento normal de la economía.

En este momento, el miedo más grande que está reprimiendo la inversión y el gasto normal, causando el aumento en el desempleo del país, es el de lo que puede hacer el FMLN si gana las elecciones. Ese miedo es mucho peor que el de la crisis.

La prueba de ello es que nadie quiere negocios que den su resultado después del 1 de junio.

Ese terror no es un invento de ARENA. Está inspirado en la realidad, en la realización de lo profunda que es la ignorancia de las personas que manejarían las instituciones estatales a todo nivel, y en el énfasis que el FMLN ha dado a la destrucción en toda su historia, sin tener ningún interés en la construcción de una sociedad sana social y económicamente.

Estos problemas del FMLN están teniendo ya un costo enorme en trabajos para nuestra sociedad —y sólo con el miedo de que puedan ganar las elecciones—. Imagine usted el desempleo y la crisis que habría si las ganaran.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 14 de noviembre de 2008.

Manuel Hinds
http://www.elcato.org/node/3823

viernes, 30 de enero de 2009

DEMOCRACIA O DICTADURA

Concejos Municipales y Diputados fueron elegidos para el próximo período de tres años. Siendo objetivos, los resultados que se han obtenido no han traído cambios dramáticos en el espectro electoral. La composición de fuerzas en el Órgano Legislativo, prácticamente ha quedado sin cambios. Dos partidos mayoritarios, dos partidos minoritarios, y un partido con un solo diputado, aunque propositivo, y con muchas ideas que expresar.

El 15 de marzo se cerrará la segunda etapa del proceso, con la elección del Presidente de la República, que gobernará por los próximos cinco años.

Y es ese precisamente el GRAN RETO para todos los salvadoreños, puesto que la realidad es que en esta elección lo que está en juego no solo son los próximos cinco años, sino que todo el futuro de la nación.


Esta conclusión es fácil determinarla porque todos los gobiernos que han tomado el rumbo de lo que eufemísticamente han dado en llamar “el socialismo del siglo XXI” (en realidad se podría calificar como un neocomunismo) como los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, están pretendiendo perpetuar a sus respectivos gobernantes en forma vitalicia.

Para ello, han tenido que llevar procesos de reformas a la constitución, valiéndose de todas las formas de abuso de poder, a efecto de disfrazar la dictadura con una voluntad popular expresada en las urnas.

Chávez y Ortega han sido los ejemplos más ilustrativos de dichas maniobras, con excesos tales como: celebrar elecciones sin observadores internacionales, para evitar denuncias de la imposición que se realiza, o sacar a la calle a las “turbas divinas” para atemorizar a la población.

Nuestro país se encuentra en estos momentos en una verdadera lucha por la supervivencia, y ya han asomado grietas en el partido rojo, haciéndose reclamos entre ellos, ante la desesperación de ver frustradas sus expectativas del gane electoral. Se argumentan en forma absurda cosas tales como que la pérdida del municipio de la Capital, fue legal pero “ilegítima”. Se le reclama al candidato rojo que aporte algo más al partido, porque el partido ya puso 900 mil votos.

Al contrario, por el lado del sector que defiende la Libertad, aparece aglutinándose en un solo frente. Miembros representativos del partido que por una u otra razón se habían alejado, han vuelto por sus fueros, apoyando al candidato, cerrando así, las posibilidades de cualquier fisura que pudiera haber ocurrido por alguna razón.

Se dice que inclusive algunos empresarios que habían sido deslumbrados por la aparente moderación del candidato rojo, han abierto los ojos, y despertado a la realidad: El FMLN tiene un candidato de pantalla que les servirá para la elección, pero quien en realidad ejercerá el poder será el partido, y dentro de él, los más radicales. El Salvador pasa por momentos apremiantes.

Los herederos de la guerrilla, tratan a toda costa de ocultar su pasado violento y guerrerista: Asesinatos de alcaldes, secuestros de personajes, extorsiones, destrucción de infraestructura, y demás atrocidades que las generaciones
de los 25 años para abajo no conocieron o recuerdan muy vagamente, son provocados a votar por un cambio que prometen venturoso.

Sin embargo, CUBA (con un solo partido político oficial y el mismo gobernante), el modelo rojo a seguir, sigue estando allí, con una dictadura de 50 años que promete un paraíso (para los turistas), y en realidad es un infierno (para los cubanos).

Las nuevas generaciones salvadoreñas deberán preguntarse porqué la emigración masiva es hacia EE.UU. (ese “nefasto imperio” que menciona Chávez) y no al “paraíso terrenal” cubano. ¿Cuantos salvadoreños viven en Cuba y mandan sus remesas a sus familiares?, y ¿cuantos SÍ mandan dólares desde EE.UU.?, es una pregunta obligatoria para la reflexión del votante.

Que El Salvador no puede mantenerse sin cambios estructurales, es una realidad. Pero que ese cambio sea al estilo cubano o venezolano, conlleva un abismo que nos debe hacer meditar. Gran responsabilidad es acudir a votar.


DR. MAURICIO E. COLORADO
http://www.elmundo.com.sv/PDF/opinion.pdf

jueves, 29 de enero de 2009

SEGUNDO TIEMPO

Lo del domingo 18 ya es historia. Comenzó la semana pasada el segundo y último tiempo de este prolongado partido, que no es precisamente de fútbol. Y comenzó con un escenario muy distinto al que teníamos en el primer tiempo. No se produjo la tan vaticinada barrida de Mauricio Funes y el FMLN y San Salvador pasó a manos de ARENA. Los estados de ánimo cambiaron en los dos principales partidos. Se invirtieron.

La frustración, a pesar de los resultados, parece haberse apoderado de la dirigencia y los simpatizantes del FMLN. Muy reveladores son, en este sentido, un curioso y enredado comunicado de los Amigos de Mauricio y las declaraciones de Roberto Lorenzana, exigiendo a Funes dar un valor agregado al partido. El comunicado defiende a Funes y Lorenzana al partido. Las recriminaciones son hijas de la frustración.

ARENA por su parte, como lo afirman casi todos los columnistas y analistas políticos, ha tomado un inusitado empuje. Antiguos y connotados areneros han reaparecido entusiasmados con lo ocurrido el domingo 18. Millares de automovilistas lucen ahora las banderas de ARENA en sus automóviles. Y luego de la presentación del plan de gobierno, Rodrigo Ávila parece haberse apoderado del momentum político.

Dos cosas están muy claras en este segundo tiempo: la estrategia de encuestas del FMLN se acabó y la derecha es mayoría que la izquierda. ¿Significa entonces que ARENA ya ganó la elección presidencial? Para nada. Ambos partidos tienen fuertes posibilidades de ganar la elección. Pero si ARENA sabe aprovechar el buen momento que tiene podría conseguir una victoria, que meses atrás, como producto de la percepción creada por algunas encuestas y uno que otro columnista, parecía imposible.

En lo personal, y lo digo una vez más con absoluta franqueza, pienso que una victoria del FMLN llevaría al país a un desastre. Esta afirmación la hago en base a los siguientes elementos: El FMLN que propone a Mauricio Funes, es exactamente el mismo que propuso a Handal. Y ese FMLN es esencialmente el Partido Comunista. Es decir una organización completamente alineada con los delirios bolivarianos de Hugo Chávez, como lo dijo José Luis Merino, uno de los máximos dirigentes de esa organización.

El candidato Funes quiere hacerle creer al electorado que el FMLN no hará lo que sus dirigentes y sus documentos dicen. ¿Por qué habría la gente que creerle? Y parece que no le cree. Después de las elecciones del domingo ha quedado claro que Funes no le agrega mayor cosa al partido. La votación fue básicamente la misma que obtuvo Handal, con menos tiempo de campaña, con menos recursos financieros y en un momento de máxima unidad de la derecha.

Pero además no estoy tan seguro que el candidato quiera hacer una cosa distinta de lo que dicen los documentos oficiales y los dirigentes históricos del partido. Sé que hay un porcentaje de gente que desea que en El Salvador haya un modelo político como el de Cuba o Venezuela. Ellos están completamente en lo correcto votando por Funes.

Los que no están en lo correcto, y allí está toda la evidencia que quieran, son los que creen que votando por el FMLN el país será como Chile o Brasil.

El Partido Comunista Salvadoreño (organización que cooptó al FMLN) no ha cambiado nada desde su fundación hace casi ocho décadas. Sus objetivos, su simbología y hasta sus canciones no cambian. El PCS no es un factor de confianza en la economía y sus actores. Todo lo contrario. Y cómo van a generar confianza si en las plaza públicas viven despotricando contra los empresarios. Los que no lo saben deberían escuchar la radio oficial de ese partido.

¿Es que entonces estamos condenados a seguir votando eternamente por ARENA?, me preguntaba un lector por la vía del correo electrónico. La respuesta a esa pregunta está en el FMLN mismo. Si ese partido no cambia, no renuncia con claridad y de una buena vez al marxismo, a las alianzas con los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y con las FARC, está favoreciendo, en cierta forma, la permanencia de ARENA en el Ejecutivo.

Mientras tanto este segundo tiempo ya comenzó y es mucho más corto que el primero. En realidad el enfrentamiento político va más allá de los candidatos y los colores de los principales partidos. Se trata más bien de decidir entre la posibilidad de perfeccionar lo que tenemos o el caos. Venezuela y Nicaragua no dejan mentir.

MARVIN GALEAS
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3282217