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jueves, 23 de abril de 2009

PACIENCIA ES LA MADRE DE LA VAJILLA

Me alegra que Mauricio Funes, al participar como invitado en la Cumbre de las Américas, no se haya incorporado al club de presidentes bayuncos encabezado por los comandantes Hugo Chávez y Daniel Ortega. En Puerto de España lo vimos decente, sobrio, respetuoso, no buscando pleitos con nadie.

No se materializaron las pesadillas de muchos, a quienes nos atormentaba la imagen de un Mauricio Funes aplicando en cumbres presidenciales su estilo arrogante e intolerante de debatir, que conocemos de su carrera periodística y su campaña electoral. En Costa Rica y en Trinidad y Tobago vimos a un Mauricio Funes que en nada emulaba los discursos embarazosos de presidentes como Evo Morales y Rafael Correa anunciando el fin del capitalismo, ni los berrinches que en varias cumbres han armado Daniel Ortega y Hugo Chávez.

Nada de eso. Por lo contrario, el presidente electo se mantuvo a distancias seguras de estos personajes. Y nada de soberbia. Más bien casi pasó inadvertido.

Claro, todavía no estaba participando con plenos derechos de presidente constitucional, sino como invitado, como presidente electo. Habría que ver si esta actitud cambia a partir del 1 de junio. Hasta ahora todo parece indicar que Mauricio Funes habla en serio cuando dice que no adoptará, por preferencias ideológicas de su partido, políticas y alianzas internacionales que comprometan intereses nacionales, por ejemplo en las relaciones con Estados Unidos.

Si es así, nos evitamos escenas como las del presidente Mel Zelaya aplaudiendo a Hugo Chávez, cuando en plaza pública hondureña tildaba de "vendepatrias" a los hondureños que se oponen a la entrada de su país al Alba.

El nuevo gobierno debería desde el principio intercambiar embajadores con Cuba y con Venezuela, como una muestra de normalidad, no de una nueva alianza. Obama dejó claro en la Cumbre que esto no constituirá ningún obstáculo para las buenas relaciones con Estados Unidos.

Una vez que asuma la presidencia, sería útil que Funes --más allá de evitar codearse con colegas como Daniel Ortega, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales-- se distancie explícitamente de sus posiciones. Llegará el momento cuando sea necesario saber, de boca del presidente, que no comparte las posiciones de sus homólogos sobre la necesidad de abolir instancias multilaterales como la OEA, el Fondo Monetario y el Banco Mundial, y que está dispuesto a colaborar en hacer más eficientes esas instituciones.

El único error que cometió Funes en Trinidad y Tobago fue referirse, en su discurso en la Cumbre presidencial, a Tony Saca como "presidente en funciones", así como ya lo había hecho aquí, incluso en su primera visita a Casa Presidencial. Le guste o no al presidente electo, Tony Saca será presidente constitucional hasta el último segundo de su mandato, con todos los derechos y deberes que esto implica.

Un funcionario "en funciones" es otra cosa. Ahora tenemos a un fiscal general "en funciones", y vean el vacío que esto está creando. En los regímenes parlamentarios europeos, cuando el primer ministro renuncia, se queda como jefe de gobierno "en funciones" hasta que el parlamento haya nombrado a quien asuma el cargo. El poder de un mandatario "en funciones" siempre es limitado.

Dado la manera amigable como se está dando hasta la fecha la transición del viejo gobierno al nuevo, el comentario de Mauricio Funes no parece un intento de cuestionar el poder del presidente saliente, sino más bien una confusión. Podríamos preguntarnos si se trata de un lapsus freudiano, causado por algún deseo inconsciente. En este caso, totalmente hipotético, aplica perfectamente una moraleja alemana: Geduld ist die Mutter de Porzellankiste --paciencia es la madre de la vajilla de porcelana...

Aplica también a todos los que queremos ver en hechos lo que trae el gobierno entrante.

Paolo Lüers
Periodista de origen alemán y editor de Siguiente Página.

domingo, 8 de marzo de 2009

CHÁVEZ ORDENA AL FMLN DESATAR LA VIOLENCIA

Hace siete meses, el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes, punteaba en las encuestas con más de quince puntos de ventaja. El FMLN contaba –y todavía cuenta– con abundante financiamiento ilegal, suministrado por Hugo Chávez, a través de Alba Petróleos. Todo indicaba que El Salvador caería en las garras del Socialismo del Siglo XXI, como ha ocurrido con Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Sin embargo, en medio de la campaña electoral, surgieron evidencias de los vínculos de Chávez con el FMLN. El propio Chávez los hizo públicos, al declararse abiertamente a favor de Funes, y confesar en televisión que pretendía construir “una sola patria”, con Cuba, Venezuela y El Salvador.

A medida que Chávez profundizaba el modelo comunista en Venezuela, confiscando propiedades y modificando la Constitución para perpetuarse en el poder, el pueblo salvadoreño fue poniendo sus barbas en remojo y cambiando sus preferencias. Daniel Ortega hizo el resto, robándose de la manera más atroz los comicios en Nicaragua.

Cuando sólo faltan pocos días para que se lleven a cabo las elecciones presidenciales, todos los sondeos serios indican que el candidato de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Rodrigo Ávila, lleva una ligera ventaja sobre Funes.

En el estado de euforia irracional en que se encuentra, Chávez no puede permitir que su proyecto sufra una derrota humillante en El Salvador, por eso, ha ordenado a sus socios del Frente Farabundo Martí activar el plan B, que consiste en proclamar a los cuatro vientos que hay un fraude en marcha, desconocer los resultados y desatar la violencia en esa nación centroamericana. Se trata del mismo esquema desarrollado por Andrés Manuel López Obrador en México, con el apoyo político de Chávez.

El plan comenzó a activarse hace algunos días, con la publicación de artículos en las redes y páginas de Internet controladas por la izquierda latinoamericana, donde se asegura que la única manera de que el FMLN pierda las elecciones, es por medio de un fraude. Por su parte, Mauricio Funes cerró su campaña alegando que el fraude estaba montado.

En los últimos días, la Embajada de Venezuela en El Salvador ha incrementado sus operaciones y su injerencia indebida en esa nación. Los medios de comunicación controlados por Chávez, como TeleSur, están listos para promover la histeria y el desorden después del 15 de marzo, si los resultados no favorecen a su pupilo Funes. También es de esperarse, que Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega y demás integrantes del Alba, pretendan levantar sospechas sobre el proceso electoral salvadoreño.

El plan de violencia ordenado por Chávez puede derrotarse, siempre y cuando el pueblo salvadoreño vote masivamente a favor de la democracia, se una en torno a sus instituciones nacionales, y denuncie claramente las intenciones del dictador venezolano.

Por Alejandro Peña Esclusa
http://www.unoamerica.org/unoPAG/articulo.php?id=47

EL SALVADOR Y EL MODELO CHAVISTA

En enero de 2008, durante la toma de posesión del presidente de izquierda guatemalteco Álvaro Colom, Hugo Chávez envió al presidente de El Salvador, Antonio Saca, un mensaje, o por lo menos así se rumoreó. “Ahora te tengo rodeado”, supuestamente dijo el hombre fuerte venezolano a Saca.

En realidad no importa si se trata de una leyenda urbana o de algún planteamiento de la Guía de la diplomacia chavista. Lo importante es lo que transmite: que el salvadoreño teme que Chávez haya estado acosando a su país con la esperanza de añadirlo a su lista de satélites revolucionarios en América Central y del Sur.

Cuando los salvadoreños voten el 15 de marzo para elegir un nuevo presidente, esa preocupación puede influir decisivamente en el voto.

La sabiduría convencional dice que los petrodólares chavistas han impulsado la instauración de gobiernos autoritarios en esta parte del mundo durante la última década. Pero el presidente venezolano también ha causado el efecto contrario, sobre todo en México y Perú en el 2006, donde la asociación de los candidatos con Chávez se convirtió en el beso de la muerte. El chavismo podría tener un efecto semejante en El Salvador.

En esta contienda por la presidencia participan el ex director de la Policía Nacional Rodrigo Ávila, del Partido Arena, de centro-derecha, contra el periodista de la televisión Mauricio Funes, quien representa al izquierdista FMLN.

Funes se postula como moderado, y hasta hoy es el favorito. Pero la contienda está lejos de haber terminado, y si Ávila todavía tiene posibilidades de triunfar es porque muchos salvadoreños lo ven como el único medio de impedir la importación del programa chavista.

Desde 1989 Arena ha triunfado en todas las elecciones presidenciales, por lo que una victoria en marzo sería su quinta victoria consecutiva. Esto hace más difícil el triunfo de Ávila. Pero no es su único problema. Mientras los tres de los presidentes de Arena anteriores a Saca realizaron reformas encaminadas a promover la igualdad ante la ley, el liberalismo económico y el crecimiento, Saca ha hecho lo contrario: es famoso por haber incumplido contratos.

El presidente también ha puesto frenos a la economía de otras maneras. Un gran proyecto de puerto en el municipio Cutuco prometía convertir a El Salvador en el centro de transportación más importante de América Central. El puerto se terminó, pero todavía no ha comenzado a funcionar debido a que el gobierno de Saca demoró casi dos años el proceso de subastar la concesión. Otros proyectos de electricidad, vitales para el crecimiento, también se han detenido.

Asimismo, El Salvador sufre las sacudidas de los vientos contrarios de la recesión global. Las remesas desde el extranjero y las exportaciones, fuentes ambas decisivas para el desarrollo, están disminuyendo y no parece que mejorarán en un futuro cercano. El desplome de los precios del petróleo ayuda a evitar los problemas económicos, pero el sistema financiero, dominado por bancos internacionales, redujo severamente la concesión de créditos.

Todo esto se traduce en un mal funcionamiento de la economía, de lo que se culpa al partido en el poder. Por tanto, parece que será fácil derrotar a Ávila. Sin embargo, las encuestas realizadas hasta ahora, que todavía indican la existencia de muchos votantes indecisos, sitúan a Ávila cerca del candidato Funes. La semana pasada, una de ellas mostró que existía un empate estadístico entre los contendientes.

Para explicar por qué Ávila todavía tiene posibilidades de triunfar se puede descartar la oposición ideológica a un gobierno de centro-izquierda como el de Lula en Brasil. Los salvadoreños están cansados de Arena debido a Saca, y dicen que les gustaría la competencia entre los políticos.

En realidad, lo que asusta a los electores es la evidencia de que, pese a los intentos de Funes de distanciarse del extremismo del FMLN, la dirección del partido sigue siendo el símbolo de la intolerancia.

La actitud del candidato a la vicepresidencia por el FMLN viene al caso. El 15 de septiembre del 2001, Salvador Sánchez Cerén dirigió las bandas que quemaron banderas norteamericanas y celebraron los ataques de terroristas islámicos contra Estados Unidos. Lo ocurrido aquellos días no se ha olvidado.

José Luis Merino, dirigente clave del partido, es más aterrador. Su nombre de guerra apareció en las computadoras que el año pasado capturaron los militares colombianos en el ataque a un campamento rebelde en Ecuador, lo que sugiere que estaba involucrado en el tráfico de armas con las FARC.

De hecho se le considera el jefe del FMLN después de la muerte de Schafik Handal, y no se preocupa por ocultar su apetito de poder. Hace dos años, cuando en una entrevista se le preguntó por el programa del FMLN, respondió: “Es tomar el poder, conquistar todo el país y, de esa manera, asegurar que no cambie la forma de gobierno. Por supuesto, no con bayonetas o persecuciones. Ejemplos hay, como el de Venezuela, que es nuestro modelo”.

Es precisamente “Venezuela” lo que muchos salvadoreños quieren evitar. Temen que, de ser elegido, Funes será echado a un lado por los duros del partido que rehusarán abandonar el poder al término de su gobierno.

El FMLN considera que esto equivale a infundir temores, pero las palabras de Merino dejan pocas dudas de cuáles son sus intenciones. Los salvadoreños no pueden ignorar éstas. Si lo hacen, la economía dolarizada, que suele ser considerada la más abierta y competitiva de América Latina (después de la chilena) estaría en peligro.

Mary Anastasia O´Grady
http://www.neoliberalismo.com/salvador-chavismo.htm

LES DOLÌA LA CABEZA Y LES AMPUTARON LAS PIERNAS

La mayor parte de las encuestas indican que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) salvadoreño ganará las próximas elecciones del 15 de marzo.

El FMLN está totalmente controlado por los comunistas, como han explicado repetidas veces algunos de sus ex dirigentes más importantes, los hoy socialdemócratas Facundo Guardado y Joaquín Villalobos, curtidos comandantes de la lucha guerrillera de los años ochenta.

Originalmente, se trataba de una supraorganización insurreccional en la que coincidían varias tendencias de izquierda, pero se fue imponiendo de forma implacable la línea más dura hasta anular o expulsar de su seno a quienes no suscribieran la visión de la sociedad, las tesis ideológicas y las tácticas políticas más ortodoxas.

Creo que es la primera vez en la historia de América Latina que una agrupación francamente comunista va a alcanzar la presidencia mediante unas elecciones democráticas.

Es verdad que lleva como candidato a un político independiente, el periodista Mauricio Funes, un hombre hábil y elocuente, pero no es menos cierto que éste va escoltado por un vice, Salvador Sánchez Cerén, y por una bancada parlamentaria, que responden totalmente al FMLN.

No hay, pues, espacio para la duda: si el FMLN gana las elecciones, como es probable que ocurra, son los comunistas los que habrán llegado al poder, y tratarán de hacer lo que ya anunciara José Luis Merino, teórico del grupo, en una cándida entrevista: "No. Nosotros no somos alternancia, somos alternativa. Es llegar al poder, conquistar a la nación entera y que esa forma de gobierno no cambie. Por supuesto no con las bayonetas, ni con persecución. Hay ejemplos, como Venezuela, que es nuestro modelo''.

El FMLN, pues, a juzgar por las declaraciones de Merino, está interesado en gobernar para sumarse a la comparsa del ''socialismo del siglo XXI'' orquestada por Hugo Chávez, hoy por hoy la mayor cantidad de revolución comunista que permite la realidad vigente.

¿Qué significa eso en la práctica? Significa desmantelar las instituciones republicanas que dividen la autoridad en poderes que se contrapesan y equilibran, potenciar a un caudillo con legitimidad constitucional para eternizarse en la presidencia, aumentar tremendamente el perímetro de la actividad económica del Estado, adversar agriamente a Estados Unidos, aliarse a Irán y a los radicales palestinos en la construcción de un agresivo circuito político internacional, y construir grandes redes de apoyo popular mediante el fomento del asistencialismo clientelista, sin tener en cuenta el carácter inflacionario de esa medida demagógica y la destrucción del aparato productivo que conlleva.

Lo curioso es que la inmensa mayoría de los electores salvadoreños que votarán al FMLN lo harán por otras razones totalmente diferentes: quieren más puestos de trabajo, mejor remuneración, precios más bajos y un control efectivo de esa terrible violencia callejera que ha convertido a El Salvador en uno de los países con mayor índice de criminalidad en el mundo.

Es decir, casi todos los votantes del FMLN desean mejorar sus condiciones de vida y perfeccionar el sistema de libertades en el que habitan, pero van a sufragar en beneficio de un partido interesado en cambiar el sistema y en hacer una revolución que marche en una dirección distinta a la que ellos desean, transacción política que es el equivalente a acudir a un médico para que nos quite un dolor de cabeza, pero para ello seleccionamos a un cirujano convencido de que los males del cuerpo se alivian amputándoles las piernas a los enfermos.

Carlos Alberto Montaner
http://www.neoliberalismo.com/link_cam.htm

sábado, 7 de marzo de 2009

¿FÁBRICA DE EMPLEOS?

Las campañas políticas, como el papel, aguantan con todo. Las “medidas de emergencia” adoptadas por el FMLN, a partir de los resultados del 18 de enero, han obligado a su candidato, Mauricio Funes, a develar una serie de promesas que han generado más dudas que alabanzas.

El periódico cibernético El Faro reveló en su edición de la semana pasada un extenso reportaje sobre las consecuencias para el FMLN de los inesperados resultados de los comicios municipales y legislativos recién pasados. Según el semanario, además de haber sido un golpe fuerte para la dirigencia farabundista, la derrota de Violeta Menjívar en San Salvador agarró desprevenido al comando de campaña de Mauricio Funes.

El triunfalismo que se había apoderado de la ex guerrilla y su candidato no les permitió prever escenarios alternativos. Por eso, la victoria arenera en la capital ha forzado a Funes a rediseñar su estrategia de campaña. Esto ha desencadenado en una serie de anuncios que, evidentemente, el FMLN aún no estaba preparado para hacer.

Los anuncios han recibido mucha atención mediática y publicitaria. Sin excepción, los proyectos “Ciudad Mujer”, “Madre Feliz” y el “Plan Anti-Crisis” (PAC) parecen haber sido empaquetados a la carrera y sin incluir información suficiente para disipar las dudas más obvias.

El tema de financiamiento por ejemplo es el más evidente. El candidato ha sido muy escueto a la hora de explicar de dónde saldrán los fondos para financiar dichos proyectos. Además, varios de los anuncios incluyen medidas que el gobierno central ya realiza.

Sin dudas el programa que más comentarios ha generado es el denominado “Fábrica de Empleos”. Es cierto que los períodos de campaña electoral son momentos en que fluye enormemente la creatividad y la inventiva de los supuestos gurús publicitarios, pero, ¿Fábrica de Empleos? Por favor... los votantes merecemos más respeto.

Una de dos, ¿o los asesores de Funes creen que los salvadoreños somos idiotas? ¿O creen que la generación de empleos es tan fácil como soplar y hacer botellas? Crear oportunidades de trabajo requiere seriedad y experiencia, algo que, ni Mauricio Funes, ni Salvador Sánchez Cerén, ni el resto de comandantes tiene idea alguna de cómo hacer.

¿Qué otras genialidades tendrán en mente? ¿Por qué no también le ofrecen al país una Fábrica de Ricos? Así, El Salvador podría convertirse en poco tiempo en uno de los países más prósperos del mundo. O, ¿qué tal una Fábrica de Niños Saludables y Bien Educados? De esa forma, en poco tiempo alcanzaríamos altísimos niveles de bienestar social y tendríamos una fuerza laboral que sería la envidia del planeta entero.

En un plano menos ambicioso, ¿por qué no nos ofrecen una Fábrica de Comida o una Fábrica de Dinero para colocar en cada hogar salvadoreño? De esa manera, un gobierno farabundista podría solventar en tiempo récord los retos cotidianos de la economía familiar, tan golpeada en esta época de crisis global.

Y, aprovechando la inspiración, ¿por qué no nos ofrecen los comandantes una Fábrica de Grandes Futbolistas y Excelentes Dirigentes y Entrenadores? Solo así tendremos en poco tiempo una selecta que no solo logre clasificar para todos los mundiales de fútbol, sino que también pueda golear a las grandes potencias futbolísticas y nos convierta en campeones del mundo.

La poca seriedad y la falta de sustento técnico que caracteriza la oferta electoral de Funes y la ex guerrilla solo demuestran la falta de capacidad de los comandantes y su candidato en el manejo de la cosa pública. No podría ser distinto si los modelos que admiran son los que se implementan en Cuba, Venezuela y Nicaragua.


Escrito por Carlos A. Rosales/ Secretario particular de la Presidencia de la República.
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/21794.html

viernes, 6 de marzo de 2009

APANTALLAR CON NOVIA, PERO SIN COMPROMISO

Los dos candidatos a la presidencia han estado bajo gran presión de presentar a las personas claves de su gabinete. La gente quiere saber qué tipo de personas van a gobernar. No quieren firmar cheques en blanco. Tampoco confían en programas, en papeles, quieren ver personas confiables.

Hay temores que en un gobierno de Rodrigo Ávila sigan mandando los mismos de ahora. O sea, que en vez de apertura y reforma haya continuismo. La forma más convincente de disipar estas dudas es presentar a personas nuevas que ocuparán puestos claves. Personas comprometidas con las reformas democráticas y el fortalecimiento de las instituciones. Y con experiencia y capacidad para pilotear el barco en tiempos de tormenta.

Hay temores que en un gobierno de Mauricio Funes mandarían los comandantes del FMLN, los cuadros del Partido Comunista, los amigos de Hugo Chávez. O sea, que en vez de ‘cambio seguro’ haya ruptura con la democracia representativa, erosión de las libertades, alineación del país al eje Venezuela-Cuba, experimentos económicos estatizantes, etc.

La forma más convincente de disipar estas dudas es presentar a personas con credenciales democráticas y probada capacidad que ocuparán los puestos claves. Personas que inspiran confianza a inversionistas y empleadores.

Los sectores que tienen estos temores frente a las dos fórmulas presidenciales y sus partidos son los que van a decidir esta elección. Son los que quieren estabilidad, pero no al precio de continuismo y estancamiento. Son los que quieren cambio, pero no al precio de perder la estabilidad y las libertades. Es la gente que exige a los candidatos que les enseñen a las personas claves de su futuro gabinete.

Lastimosamente, ninguno de los dos candidatos y partidos está dispuesto de contestar esta pregunta clave. Rodrigo Ávila ha dicho que no va a entrar a este tema antes de las elecciones. Lamentable, pero por lo menos claro.

Mauricio Funes, en cambio, está haciendo un juego de apariencias: Confrontado con enormes dudas y contradicciones en cuanto a quién mandaría en un gobierno del FMLN, comienza a mencionar personalidades de renombre y prestigio profesional.

Los incorpora en su “equipo de gobierno”, pero inmediatamente los poderes fácticos de la Comisión Política del Frente dicen que no se trata del futuro gabinete, sino de asesores del candidato. Y tanto el candidato y los personajes mencionados se apuran a confirmar que nunca han hablado de cargos en el gabinete, sino de la elaboración de políticas públicas...

Muchos interpretan esta indefinición como una nueva manifestación de las contradicciones entre candidato y partido, entre moderados y ortodoxos. No lo creo. Esa es más bien la falsa pista que Mauricio Funes quiere dar para seguir construyendo su imagen de hombre independiente del partido y como moderado.

En realidad es una estrategia electoral consensuada entre el partido y su candidato. Es una división de trabajo: Tu juegas el papel de moderado que te permite acercar y poner en función de la campaña a personalidades y sectores de centroizquierda - y al mismo tiempo que aparecen en tus spots de televisión pidiendo el voto para vos, los lanzas al ruedo para que los dudosos vean caras confiables...

Y nosotros, el partido, trabajamos tranquilamente en el plan de cómo asumir los puestos claves en los ministerios, en las instituciones, en la administración pública. Sobre todo en las áreas que permiten construir poder local, instituciones paralelas, movimiento social, redes territoriales...

Si se gana, a lo mejor estas alianzas y estos personajes siguen siendo útiles en los ministerios que de todas formas el FMLN no los quiere ocupar como partido. En los ministerios que de todos modos serían sujeto a mucha presión de parte de la empresa privada, los Estados Unidos, y la clase media. Presión de concertación y de estabilidad...

Y si no se gana, por lo menos se ha conseguido dividir y neutralizar a los sectores de centroizquierda, comprometiendo una parte con la campaña de Funes, empujando la otra parte hacia la derecha...

Lo del ‘equipo de gobierno’ de Funes es un juego de apariencias, donde los engañados son los votantes que se dejan confundir - y algunos de los personajes que se dejan utilizar. Muchos de ellos, no lo dudo, de buena fe. Otros, por puro oportunismo. Algunos, me consta, para evitar lo peor. Bueno, tal vez estos últimos tengan razón: En caso que gane Funes, preferiría tener en la cancillería a una persona íntegra como el doctor Dada, si esto es la forma de evitar que Nidia Díaz se convierta en la jefe de la diplomacia salvadoreña. Preferiría tener a María Isabel Rodríguez, mi amiga Chabelita, en Salud, en vez del doctor Guillermo Mata, quien condujo para el FMLN la huelga de los médicos y la casi destrucción del Colegio Médico.

Hay un momento en la jugada cuando no tener novia es mal visto. Entonces, mejor conseguirse una(s), pero sin asumir compromiso.

Paolo Lüers

EXCUSAS PARA NO TENER UN PLAN

Nadie debería dejar de leer la entrevista que le hizo recientemente Sergio Arauz a Alex Segovia, asesor económico de Mauricio Funes, publicada en elfaro.net. Todos los votantes deben leerla porque expone muy claramente lo que sería el gobierno si el FMLN gana las elecciones presidenciales.

Alex Segovia comienza tratando de convencer al entrevistador de que el FMLN no debe tener un plan de gobierno antes de las elecciones, diciendo: "No vamos a tener un documento escrito, no tiene sentido". Para justificar esta aseveración, Segovia cita razones que no demuestran más que una gran confusión.

Dice, por ejemplo, que elaborar un plan confundiría a la gente porque el FMLN ya sacó un programa y después sacaría un plan; que "en parte" el plan se está pensando como un instrumento de la gestión pública [Segovia no explica por qué sólo en parte] y por tanto los planificadores están pensando en tomar en cuenta la crisis mundial; que la visión de gobierno del FMLN es muy distinta de la de ARENA; que "nuestro programa está muy general, pero no podía ser de otra manera, planteamos una crítica general a la gestión pública de ARENA y sobre eso un planteamiento de una forma distinta de gobernar.

Este es el plan general, pero claro que hay temas específicos"; que "Ya tenemos [un plan fiscal], ya está, pero no te lo voy a decir si a eso te referís", y, lo más sorprendente de todo, que como el nuevo gobierno confrontará una situación muy difícil y no tendrá tiempo para pensar al comenzar a gobernar no es lógico escribir un plan antes de las elecciones. Todo esto para tratar de justificar que el FMLN no tiene un plan.

La confusión se vuelve peor en el transcurso de una respuesta de Segovia que comienza negando que deba haber un documento de plan antes de las elecciones y termina diciendo que se necesita. Sergio Arauz pregunta: "Si no hay un papel de por medio, cuando terminen los cinco años, ¿con base en qué se podría reclamar?

Alex Segovia contesta: "Si es que va a haber un papel, no te preocupés, pero es que el plan de gobierno se saca una vez que ya tengás los amarres y los consensos y las políticas públicas más o menos dialogadas. Si uno de los grandes problemas de este país... es que se termine por cuestiones puramente ideológicas el papel de planificación económica. Nosotros decimos no: hay que volver a un sistema de planificación, no a un Ministerio de Planificación, pero sí a un sistema que permita una estrategia de país y para eso necesitás un documento base, un plan de gobierno".

Con esto, Alex Segovia ya ha dado un giro de 180 grados. Ya ahora está arguyendo que se necesita un plan. Pero obviamente, es un plan que no debe presentarse al público, que no debe mostrarse antes de las elecciones. Esto se ve claramente en un momento en el que Alex Segovia protesta: "No sé qué querés ver que no existe".

Arauz contesta: "Un documento". Y entonces Alex Segovia dice: "No, no va a haber un documento, porque estamos en proceso de construcción del plan. Después del 16 de marzo al 30 de mayo es otra fase. Ya como gobierno electo tenés que armar... acordate que la propuesta de Maurcio es armar una política de Estado, acordate que la crisis no la puede resolver sólo un gobierno, se necesita un gobierno de unidad nacional".

Hay al menos dos maneras de interpretar esta entrevista.

Una es que Alex Segovia y el FMLN ya saben lo que quieren hacer pero saben que si lo muestran Mauricio Funes no sería electo. Otra es que no saben lo que quieren hacer y están todos confundidos, nadando caóticamente en su propia retórica. Muy probablemente la realidad es una mezcla de las dos. Debe ser cierto que saben varias cosas que quieren hacer, pero también es claro que no quisieran que las supiera el electorado, y también que las saben sólo en términos retóricos y emocionales.

Con las ideas vagas de una oposición que nunca ha propuesto nada en concreto, la súbita realización de que el pueblo quiere propuestas coherentes y realistas los ha llevado a una confusión total, porque no están acostumbrados a hacer propuestas positivas.

Lo único en lo que parece que Alex Segovia está correcto en la entrevista es en que si llegan al gobierno no tendrán tiempo para pensar. Debe de saberlo bien porque obviamente no tuvo tiempo para hacerlo en la entrevista.

No lo han tenido en una campaña de 15 meses. En medio de todos los malabarismos verbales de la entrevista, Alex Segovia demuestra que Mauricio Funes y el FMLN no tienen plan. No tienen ideas.

No tienen nada qué enseñar al público, excepto cosas que no quisieran que el pueblo sepa.

Manuel Hinds
*Máster en Economía, Northwestern University. Columnista de El Diario de Hoy.
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3410764

miércoles, 4 de marzo de 2009

EL SUICIDIO MORAL DE FUNES

En última instancia, la elección presidencial es sobre el carácter. Tiene que ver con experiencia, tiene que ver con capacidad y preparación, tiene que ver con programa... pero lo más importante es el carácter.

Si es así, Mauricio Funes acaba de perder las elecciones.Intentó involucrar a su contrincante Rodrigo Ávila en el asesinato de los tres diputados salvadoreños en Guatemala. En la entrevista que William Meléndez le hizo el lunes 2 de marzo en Canal 12, Funes mencionó tres veces una supuesta entrevista al narcodiputado guatemalteco “Manolillo” Castillo, en la cual acusaba a Rodrigo Ávila de haberse reunido, un día antes del asesinato, con los policías guatemaltecos ejecutores del crimen.

Esta entrevista a “Manolillo” Castillo que Funes cita es una falsificación.

La revista guatemalteca ‘Y qué?’, citada por Funes, nunca hizo ni publicó tal entrevista ni tales declaraciones de “Manolillo” contra Rodrigo Ávila.

El periodista que pretende ser presidente tiene días de citar esta falsificación difundida por decenas de blogs cercanos al FMLN. En la entrevista en el canal 12, metió la acusación falsa contra Ávila, sin que nadie se lo preguntara, totalmente fuera del contexto de la conversación y con tono acusador contra los medios que no retomaban la supuesta vinculación de Ávila en el asesinato de sus correligionarios areneros.

Esto es grave. Suficientemente grave para convencer a cualquiera que Funes no es apto para ser presidente.

Yo siempre he defendido el derecho de las campañas electorales —y de los comentaristas— de ser agresivas.

La crítica sin misericordia a partidos y candidatos es legítima y necesaria. Es necesario obligar a cada candidato que se haga cargo de sus actos en el pasado, sus errores, sus planteamientos, sus alianzas, sus metidas de pata, sus propuestas no sustentadas.

Pero usar a figuras oscuras como el narcodiputado “Manolillo” Castillo para involucrar al contrincante en un asesinato es otra cosa. Inventar publicaciones no existentes para destruir la integridad moral del contrincante, es muestra de una debilidad de carácter no admisible para gobernantes.

Es perfectamente legítimo acusar a cualquier candidato de incapaz, de confrontarlo con su pasado, de hablar de sus fracasos profesionales y políticos, de juzgarlo por sus amistades, de citar las incongruencias en sus discursos o libros.

En este sentido es legítimo confrontar a Arturo Zablah con las incongruencias de sus posiciones antes y después de su incorporación a la fórmula arenera. Es legítimo confrontar a Salvador Sánchez Cerén con los crímenes de guerra cometidos por las FPL y con las barbaridades que dice en su libro.

Es legítimo confrontar a Rodrigo Ávila con el fracaso del plan Mano Dura. Es legítimo confrontar a Mauricio Funes con las mentiras que utiliza para desacreditar las encuestas que no le favorecen. Todo esto no sólo es legítimo, es necesario sacarlo a la luz. Pero lo que Mauricio Funes está haciendo para involucrar y destruir la reputación de su contrincante es lo que en inglés llaman “character assassination”.

Ya se sabe que el intento de asesinato, hecho con torpeza y en desesperación, se convierte en suicidio consumado.Alguien que ha ejercido el oficio periodístico durante 20 años conoce las reglas del manejo de fuentes.

Un periodista, por una falta como la que Funes está cometiendo involucrando a Ávila basado en una fuente no verificada, pierde su trabajo. Para aspirantes a la presidencia el standard debe ser igual o más estricto.

Paolo Lüers
http://columnatransversal.blogspot.com/2009/03/el-suicidio-moral-de-funes.html

VENEZUELA ANEXADA A CUBA. ¿Y EL SALVADOR?

Alguien ha dicho que el tercer candidato en las elecciones salvadoreñas es Hugo Chávez. Con razón. El papel que el presidente venezolano está jugando en la contienda electoral es tan importante o de mayor peso que el del propio Mauricio Funes. Votar o no votar por este tendría una perspectiva enteramente diversa sin la sombra que proyecta el populista coronel.

José Luis Merino, considerado universalmente el líder más poderoso del FMLN, ha dicho varias veces que el modelo al que aspira su partido es el de Chávez. Este considera desde ya a nuestro país incluido en su esfera de dominio.

Encima de la cual está Cuba. Mauricio Funes ha adelantado que establecerá con esta un programa de cooperación para que médicos de allá vengan a El Salvador, lo cual sería el primer gran paso para anexar nuestro país a Cuba y Venezuela.

Esta última, según analistas, se encuentra sometida a la primera.

Fidel Castro lleva 50 años queriendo anexar a Venezuela, dice Rodolfo Antonio Contreras Turcios. En los sesenta apoyó a la guerrilla venezolana e intentó al menos dos incursiones en sus costas.

Hoy, dice, pareciera que el sueño de Castro se está haciendo realidad. Gracias a Hugo Chávez, la soberanía venezolana está en manos de los cubanos.

El sistema de salud fue una de las primeras áreas de incursión masiva de Cuba. Médicos cubanos se adueñaron del programa Barrio Adentro, a pesar de que estaban, y siguen estado, disponibles médicos venezolanos mejor capacitados.

Un proyecto que podía haber realmente traído beneficios en la salud de los venezolanos, se convirtió en vehículo de adoctrinamiento y penetración de la idiosincrasia de la población más desasistida.

Podemos decir que esa es una profecía para El Salvador si llegase a triunfar el señor Funes el 15 de marzo.

Augurio que es mucho más funesto. La emisión de cédulas de identidad y pasaportes ha sido puesta en manos de los cubanos, con grandes réditos electorales para Chávez.

Los cubanos diseñaron, asesoraron y están manejando el registro mercantil, donde se compila toda la información sobre las propiedades de los venezolanos y las transacciones comerciales sujetas a registro que las mismas realizan. En otras palabras, es la base para que empresas grandes, medianas y pequeñas; casas de habitación, bienes muebles y toda riqueza sea confiscada en el momento que el Estado quisiera dar ese “salto de calidad” hacia el socialismo como se practica en Cuba.

La educación está siendo minada por el ideario cubano. Si en El Salvador abundan síntomas de izquierdización en la enseñanza, podemos imaginar el grado al que llegaría si gobernara el FMLN dirigido por venezolanos y cubanos.

El sistema de seguridad está bajo control cubano. La asesoría militar norteamericana bajo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) ha sido sustituida por militares cubanos que en los cuarteles son los guardianes de la fidelidad de las Fuerzas Armadas.

El Sistema de Gestión Policial (SIGEPOL) fue creado con el apoyo tecnológico, de asesoría y experiencia de Cuba, destinado especialmente a colar al personal policial y administrativo que trabajará en los cuerpos de seguridad. Obviamente solo los sometidos al partido son aceptados.

En los concejos municipales y en las llamadas “misiones” que son proyectos de asistencia social, actúan funcionarios que son como una milicia a las órdenes de la misión militar cubana.

Dice el comentarista: en la década de Chávez, Venezuela ha pasado de ser un país independiente para ser un espejo de Cuba.


Ivo Príamo Alvarenga / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/21213.html

miércoles, 25 de febrero de 2009

EL TRAMO FINAL

Supongo que Rodrigo Ávila y Mauricio Funes están contando los días que le quedan de vida a la campaña electoral. Ha sido la campaña más prolongada de nuestra historia, pero además debe haber sido sumamente estresante.

A la pelea contra el candidato rival, tanto Ávila como Funes han debido añadir el difícil manejo de conflictos y desaveniencias al interior de sus respectivos partidos. Esto último nunca antes había ocurrido con la intensidad que hemos observado en distintos momentos en ARENA y en el FMLN.

En el caso de ARENA, nunca hubo consenso, ni siquiera intención de lograrlo, para la selección de candidatos. El proceso fue divisivo y debilitante. A lo largo de la campaña, se ha mantenido el conflicto entre el grupo que quiere tomar las riendas del partido y el grupo que no las quiere soltar. Pero Ávila ha demostrado que puede manejar presiones. Las cosas empezaron muy mal pero están terminando bastante bien para ARENA.

En el caso del FMLN, no hubo espacio para ventilar diferencias. El matrimonio entre partido y candidato parecía consumado en el cielo y así se mantuvo durante varios meses. Pero han ido apareciendo importantes diferencias.

La candidatura de Funes tomó fuerza al margen y, en alguna medida, a pesar del partido. Hay disputa por la propiedad de los réditos del capital político; hay dudas cada vez mayores sobre la disposición del candidato a subordinarse a la agenda partidaria. Las cosas empezaron muy bien pero están terminando muy tensas y muy complicadas.

Los ciudadanos también estamos cansados y muy deseosos de que todo esto termine. La incertidumbre política se suma a las inseguridades y temores que ha ocasionado la crisis financiera y económica global. Estamos hartos de tanta propaganda. No podemos siquiera disfrutar plenamente las reuniones familiares y sociales, porque siempre se nos cuela sin invitación la controversia política.

Los ciudadanos más inclinados a la reflexión, aproximadamente uno de cada tres votantes, han tenido que sobrellevar un incómodo estado mental y emocional de ambivalencia. No compran fácilmente los argumentos absolutistas sobre el bien y el mal.

Saben que el país necesita cambios, pero siguen intentando abstraerse de la propaganda y juzgar con ecuanimidad la naturaleza, la viabilidad y los riesgos de los cambios propuestos. Aprecian las cualidades de ambos candidatos, pero ven también sus deficiencias.

Por otra parte, hay mucha gente que no admite cuestionamiento alguno a sus verdades. La rigidez mental y las actitudes agresivas que exhiben los más fanáticos son rasgos característicos de una personalidad autoritaria.

Se trata de individuos que no toleran los sentimientos encontrados ni los aspectos contradictorios de la realidad; descartan cualquier evidencia o argumento que los obligaría a modificar sus prejuicios; se sienten moral e intelectualmente superiores, con pleno derecho a anular a quienes piensan diferente.

Por eso digo que llegamos todos muy cansados al tramo final de esta campaña electoral. Unos por el esfuerzo honesto que realizan para tomar una buena decisión. Otros por el esfuerzo que exige la defensa de su trinchera ideológica o la discusión desapasionada de las opciones electorales. Supongo que también se cansan los que se dedican a intimidar e insultar a sus adversarios.

Por eso he dicho también, en muchas ocasiones, que a nuestra sociedad le hace falta cultura democrática; le hace falta capacidad y voluntad de diálogo, respeto y tolerancia. Y eso que nos falta es precisamente lo que más vamos a necesitar a partir de la noche del glorioso o fatídico 15 de marzo.

No hay para dónde hacerse. Uno de los candidatos va a ganar y el otro va a perder. Pregunto: ¿Estamos todos preparados para aceptar con madurez un resultado contrario a nuestros deseos? ¿Está preparado el ganador para convertirse sin arrogancia en el presidente de todos los salvadoreños? ¿Está preparado el perdedor para aceptar la derrota y ayudar a que la acepten también sus seguidores?

Mi respuesta a esas preguntas no es muy alentadora. Creo que los medios de comunicación y los líderes sociales y religiosos deben jugar un rol muy activo en las próximas semanas para atenuar pasiones, orientar reflexiones y propiciar actitudes positivas en la sociedad.

Por su parte, el TSE debe reducir al mínimo los tropiezos y anomalías en el desarrollo del evento electoral. Es necesario que atienda la recomendación de la OEA y de los observadores europeos en el sentido de revertir la decisión de integrar paritariamente las juntas electorales. También es sumamente importante que se prepare para resolver problemas con agilidad y para comunicar resultados con prontitud y absoluta transparencia.

Joaquín Samayoa/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/19974.html

LA INFLUENCIA DE CHÁVEZ EN EL SALVADOR

Durante la asunción de mando del presidente de izquierda de Guatemala Álvaro Colom en 2008, Hugo Chávez mandó un mensaje al presidente de El Salvador Antonio Saca, o al menos eso dice la leyenda. "Ahora le tengo rodeado", le habría dicho el mandatario venezolano a Saca.

Si la historia es un mito o una viñeta real sacada del "Manual de Diplomacia de Chávez" en realidad no importa. Lo que importa es lo que transmite: el temor salvadoreño de que Chávez ha estado acechando a su país, esperando añadirlo a su lista de satélites revolucionarios en América Central y del Sur.

Cuando los salvadoreños acudan a las urnas el 15 de marzo para elegir a un nuevo presidente, esa preocupación podría tener una influencia preponderante sobre el voto.

La opinión generalizada es que los petrodólares de Chávez han estimulado la expansión de gobiernos autoritarios en esta parte del mundo en la última década. El presidente venezolano, sin embargo, también ha tenido el efecto contrario, notablemente en México y Perú en 2006, donde la asociación de un candidato con Chávez resultó fatal. El chavismo podría tener el mismo efecto aquí en El Salvador.

La contienda presidencial sitúa al ex director de la policía nacional, Rodrigo Ávila, del partido de centro-derecha Arena, contra el periodista televisivo Mauricio Funes, del partido de extrema izquierda FMLN. Funes se presenta como un candidato moderado y, de momento, es el favorito. Pero la carrera dista de estar ganada y si Ávila todavía tiene una buena oportunidad de triunfar es porque muchos salvadoreños lo ven como la única posibilidad de impedir la importación de la agenda chavista.

Arena ha ganado todas las elecciones presidenciales desde 1989 y un triunfo en marzo sería su quinta victoria consecutiva. Eso dificulta las cosas para Ávila, quien también tiene otros problemas. Mientras los tres presidentes de Arena anteriores a Saca buscaron reformas diseñadas para promover la igualdad ante la ley, la liberalización económica y el crecimiento, Saca ha hecho precisamente lo contrario: se ha hecho famoso por revocar contratos.

El presidente también le ha restado dinamismo a la economía de otras maneras. Un gran proyecto portuario en el municipio de Cutuco prometía convertir a El Salvador en el centro de trasporte más importante de América Central. El puerto está terminado pero aún no empieza a operar porque el gobierno de Saca atrasó en casi dos años el proceso de subastar la concesión. Nuevos proyectos eléctricos, de gran importancia para el crecimiento, también han sido pospuestos.

El Salvador también está acusando el impacto de la recesión global. Las remesas del exterior y las exportaciones, ambas fuentes importantes de crecimiento, están disminuyendo, y podrían no repuntar en el futuro cercano. El declive en los precios del petróleo ha ayudado a amortiguar el golpe, pero el sistema financiero, dominado por los bancos internacionales, ha reducido drásticamente el acceso al crédito.

El efecto de todo esto ha sido un pobre desempeño económico el actual gobierno ha sido sindicado como el culpable. Así que Ávila debería resultar fácil de derrotar. Pero las encuestas, que revelan que una cantidad importante de electores sigue indecisa, sitúan al candidato de Arena a una distancia remontable del candidato del "cambio", Funes. Una encuesta la semana pasada incluso mostró un virtual empate.

A la hora de buscar explicaciones del por qué Ávila todavía está en pie, uno puede descartar la oposición ideológica a un gobierno de centro izquierda, como el del presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva. Muchos salvadoreños están hartos de Arena gracias a Saca y dicen que les gustaría ver más competencia política. No, lo que está ahuyentando a los electores son las muestras de que, a pesar de los intentos de Funes de distanciarse del extremismo del FMLN, el liderazgo del partido sigue siendo el símbolo de la intolerancia.

Un ejemplo es el candidato a vice presidente del FMLN. El 15 de septiembre de 2001, Salvador Sánchez Cerén lideró las hordas de personas en esta ciudad que quemaron banderas estadounidenses y celebraron el atentado contra EE.UU perpetrado por terroristas islámicos. La memoria de ese día no se ha desvanecido.

José Luis Merino, uno de los principales líderes del partido, es un personaje aún más siniestro. Su alias apareció en una de las computadoras incautadas por el ejército de Colombia durante una redada en un campamento en Ecuador el año pasado, sugiriendo que está involucrado en tráfico de armas con las FARC.

Merino es considerado por muchos el jefe del partido, ahora que el militante Schafik Handal ha fallecido, y no disimula su hambre de poder.

Hace dos años, cuando se le preguntó en una entrevista sobre la agenda del FMLN, respondió que era "tomar el poder, conquistar todo el país y así, asegurar que el tipo de gobierno no cambie. Claro está, no con bayonetas o persecuciones. Hay ya ejemplos, como Venezuela, ese es nuestro modelo".

"Venezuela" es precisamente lo que muchos salvadoreños quieren evitar. Temen que, de ser elegido, Funes será desplazado por los extremistas del partido que se negarán a marcharse cuando concluya su mandato. El FMLN dice que estos temores son usados para fines políticos por sus detractores, pero las palabras del propio Merino dejan poco lugar a dudas respecto a sus intenciones.

Los salvadoreños no pueden permitirse el lujo de ignorar sus advertencias. Si lo hacen, la economía dolarizada, frecuentemente elogiada como las más abierta y competitiva de América Latina (después de la de Chile) podría estar en riesgo.

Mary O´Grady / Diario Exterior de España
Fuente: Cato Institute y The Wall Street Journal

miércoles, 18 de febrero de 2009

SUEÑOS MESIÁNICOS Y VIOLENCIA JUSTIFICADA

Acepto, de entrada, que fui masoquista. El pasado domingo, tras el anuncio oficial de los resultados en Venezuela, me quedé más de una hora viendo por televisión al coronel Hugo Rafael Chávez Frías. Lo hice porque los tiranos ejercen una extraña fascinación sobre quienes valoramos la democracia como una conquista diaria; pero también porque he aprendido a concebir cada acontecimiento, en mi país y el mundo, como una oportunidad de ser testigo de la historia. Y lo del domingo fue, sin duda, histórico.

Y fue tragicómico también. Esa noche le oí decir al presidente de Venezuela que su lucha era la misma de Jesucristo, le escuché ¿cantar? un bolero y le vi alzar los puños, en gesto de virilidad tribal, delante de una muchedumbre enfebrecida. Hugo Chávez, desde aquel balcón, abrazado a sus hijas, desgañitándose, se convirtió en la esencia misma del error humano, ese que se contrapone tozudamente a la historia. De pronto parecía que la autocracia, esa enfermedad política de todas las épocas, volvía a agenciarse el respaldo del tiempo.

Admito que fue igualmente masoquista de mi parte leer entera la autobiografía de Salvador Sánchez Cerén, "Con sueños se escribe la vida". Pero en este caso me sentía más obligado a soportar el padecimiento, porque el autor de la obra aspira a convertirse en vicepresidente de El Salvador, y los juicios que haga del pasado adquieren, para mí, una indiscutible trascendencia.

No estaba equivocado Fred Schwarz cuando afirmaba que "los comunistas dicen siempre la verdad". Las convicciones marxistas suelen ser apuestas de vida, compromisos casi religiosos. Dios es un idealismo noble pero anacrónico, siempre al servicio del enemigo burgués. La "revolución", en cambio, es la nueva meta del hombre ético, porque es ella la que interpreta mejor el ideal solidario que encarnó, entre otros, Jesucristo.

Pero si a usted, amigo lector, le repugna que Hugo Chávez hable del cristianismo con petulancia mesiánica, le inquietará saber que Salvador Sánchez Cerén (alias Leonel González) invitó a un famoso teólogo de la liberación, Miguel D'Escoto, a prologar sus memorias. Y lo que más le asombrará es que este controvertido miembro de la congregación Maryknoll, ex canciller de Daniel Ortega, se atrevió a escribir lo siguiente:

"(…) No es el momento de detenernos a reflexionar sobre las características morales y espirituales del gran revolucionario que fue Farabundo Martí. Por sus frutos los conoceréis, decía Jesús, y no cabe duda de que uno de los grandes frutos de Farabundo (y de Jesús) es precisamente Leonel, como tendremos la oportunidad de constatar en su autobiografía" (Pág. 18). [Aunque parezca increíble, la transcripción es rigurosamente literal].

Mucho me temo que el candidato vicepresidencial del FMLN no querrá explicarnos, durante la presente contienda electoral, por qué escogió para elogiar su libro a un célebre enemigo del Vaticano que se enfrentó a Juan Pablo II. Me pregunto, de hecho, si podría aclararnos algo su compañero de fórmula, Mauricio Funes, que hace algunos días, entrevistado en el canal 67, admitió haber reconocido tardíamente "el temor a Dios".

Los problemas que como salvadoreño tengo con la candidatura de Salvador Sánchez Cerén tendrían poca relación con su pasado guerrillero si el mismísimo ex comandante no hubiera dejado claro, a través de sus memorias, que sigue pensando, al sol de hoy, como pensaba en la guerra. Es en este punto donde su pasado de crueldad e intolerancia cobra dimensiones fantasmagóricas, porque es él quien dice, sin rodeos, que el odio y la violencia tienen justificaciones históricas. Y agrega (Pág. 264): "No puedo descartar ninguna forma de lucha para llevar adelante nuestras ideas, para conquistar nuestros proyectos programáticos…". ¿Acaso se puede ser más claro?

Se trata del mismo razonamiento primario que lleva a Miguel D'Escoto, el oficioso prologuista, a afirmar que "sigue siendo cierto aquello de que quienes imposibilitan que se logre instaurar pacíficamente los cambios que la justicia exige, hacen inevitable que los pueblos recurran a la fuerza de las armas en defensa de la vida y de su dignidad humana" (Pág. 10).

Es triste que un religioso diga que es lícito matar para defender la vida, otra manera de decir que «el fin justifica los medios». Es el argumento que supedita la razón a la barbarie, la justicia a la venganza, la serenidad a la arbitrariedad. Para Leonel González, como para Hugo Chávez, la calma es traición; la prudencia, claudicación. Es el puro y duro imperio de las circunstancias el que marca el paso de la historia. Es el ser humano condenado a perder su humanidad, porque el entorno lo avasalla, lo embrutece, lo convierte en un prisionero de sus instintos.

Así, damas y caballeros, se justifican las medidas más extremas, las revoluciones más sangrientas, los asesinatos más viles. Es así como un respetable porcentaje de caudillos y activistas, artistas e intelectuales, académicos y formadores de opinión, en todo tiempo y lugar, le entrega a la violencia --esa "perra de hielo", como felizmente la calificó David Escobar Galindo-- su marxista credencial de "partera de la historia".

Federico Hernández Aguilar
Escritor y columnista de El Diario de Hoy
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3360663

martes, 17 de febrero de 2009

¿Y SÁNCHEZ CERÉN?

El éxito en la política depende del trabajo que se hace de cara a la opinión pública. Por eso es que las imágenes y los mensajes tienen tanta importancia. Eso explica por qué durante una campaña electoral los partidos políticos y sus candidatos se esmeran tanto por mostrar lo mejor de sí y esconder lo peor de sí. Las diferencias en ese ámbito entre ARENA y el FMLN son como el día y la noche.

Hay ejemplos claros de lo anterior en la carrera presidencial del 15 de marzo. Uno de ellos es el esfuerzo notable al interior del partido de gobierno por hacer a un lado las diferencias que existen entre distintos sectores del colectivo tricolor, para empujar todos juntos la carreta del proyecto electoral de su candidato presidencial, Rodrigo Ávila.

No hay dudas de que los resultados del 18 de enero, y las imágenes y los mensajes de unidad que se han suscitado desde entonces le han dado nuevos brillos a la campaña arenera. Las imágenes que muestran a una familia arenera unida –aunque no del todo sonriente– han logrado acrecentar las percepciones sobre las posibilidades reales de un quinto triunfo electoral arenero.

Por otro lado, los frutos del factor Zablah también son claros. Para nadie es secreto que Arturo Zablah tiene detractores entre sectores de la derecha salvadoreña y del mismo partido tricolor. Pero, poco a poco, se ha asumido la importancia del mensaje de apertura que la candidatura de Zablah significa a favor de una victoria tricolor. De que Zablah aporta, no hay dudas.

Mientras tanto, ¿qué pasa al otro lado del espectro político? En el FMLN no se ha producido ninguna foto de familia como ha ocurrido en ARENA. Los motivos para ello son varios. Tiene que ver, principalmente, con la estrategia efemelenista de mostrar rostros nuevos y amigables para vender una imagen del FMLN que no caza con la realidad.

Por eso es que Mauricio Funes se arropa con sus asesores no efemelenistas, o con su grupo de “Amigos” a la hora de encarar a los medios de comunicación. En privado, todos sabemos, son los comandantes los grandes protagonistas. Además, una foto de la familia efemelenista incluiría obligadamente a personajes siniestros cuya presencia resulta ser más un pasivo que un activo en el esfuerzo electoral de Funes.

Sabemos que una foto de familia debe incluir además a Hugo Chávez, Daniel Ortega, Rafael Correa y Evo Morales –los cuatro jinetes del Apocalipsis democrático latinoamericano–. A pesar de los esfuerzos de Funes por esconder los nexos del FMLN con el hombre fuerte venezolano, la simpatía e inspiración que Chávez genera en la ex guerrilla salvadoreña es de dominio público.

La otra pregunta de rigor es: ¿Y Salvador Sánchez Cerén? ¿Por qué ha desaparecido de los medios de comunicación el candidato a la vicepresidencia por el FMLN? El juego de imágenes del FMLN en esta campaña incluye la desaparición pública del compañero de fórmula de Funes.

Mientras Zablah aporta ideas, trayectoria e imagen a la campaña arenera, Sánchez Cerén se esconde para que la opinión pública olvide su pasado guerrerista. También para no responder por crímenes cometidos bajo su mando durante el conflicto armado, o por la campaña de violencia que su partido ha desatado en distintos puntos del país, en algunos casos utilizando niños y adolescentes, adoctrinados y envenenados por dirigentes que añoran la montaña y las balas.

La otra pregunta que ni Sánchez Cerén, ni Funes, ni el FMLN están dispuestos a responder es: ¿De dónde provienen las millonadas que están financiando la masiva campaña publicitaria del presidenciable farabundista?


Carlos A. Rosales/ Secretario particular de la Presidencia de la República
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/18542.html

lunes, 16 de febrero de 2009

LA DECISIÓN FINAL

A finales de los años 60 los comunistas y revolucionarios desarrollaron una conspiración con el objeto de crear las condiciones para un levantamiento armado.

En la Universidad Nacional se formaron los primeros grupos subversivos que comenzaron a secuestrar y asesinar a empresarios, personas acaudaladas y a diplomáticos; surgieron también sindicatos y asociaciones dominados por los comunistas, como Andes 21 de junio, que dirigió a los maestros para adoctrinar a niños de escuelas y jóvenes de secundaria y bachillerato, que además fueron entrenados en el manejo de armas.

En la iglesia y en los colegios católicos, los jesuitas introdujeron la Teología de la Liberación, cambiando la liturgia tradicional por homilías y charlas de convencimiento a los feligreses, que después pasarían a las filas de combatientes. Así vino la guerra con sus miles de muertos y la destrucción del país, dejándonos mucho odio entre los salvadoreños, además del inmenso dolor de huérfanos y familias divididas. Esto es lo que el FMLN nos dio y que 30 años después nos vuelve a ofrecer: más de lo mismo, o sea comunismo.

Por supuesto que lo hace en forma disfrazada; ahora la estrategia se concentra en convencer que tienen la solución a todos los problemas de los salvadoreños.

El FMLN se está presentando como un partido reorganizado y liderado por su candidato que envía mensajes con soluciones a la crisis económica y laboral que enfrentamos y que dolorosamente se complicará más en el transcurso del año. Aunque las causas son internacionales y afectan a todo el planeta, el candidato del FMLN tratará de hacer creer que la culpa es del gobierno y que sólo él podrá corregirla para felicidad de todos.

El candidato de ARENA y su equipo de trabajo, después de haber tenido que dedicar un valioso tiempo en la búsqueda de apoyo económico, ahora está en libertad de presentar su propia campaña publicitaria y explicar un completo plan de gobierno, basado en estrategias de estímulos y reordenamientos de la inversión pública, sin estar comprometidos con nadie.

Sus ofertas son realistas, prácticas y factibles, pues conocen sobre disponibilidad de recursos y las posibilidades que se pueden aprovechar al gobernar, pues los 20 años de gobierno que lleva ARENA en lugar de desgastar, otorgan toda la experiencia y el conocimiento profundo de la administración pública.

Por su lado, el FMLN insistirá más en su tema de "el cambio", a lo que inmediatamente se impondrá la pregunta: ¿el cambio de qué?
¿Se referirán a que triplicarán o cuadruplicarán los salarios de los trabajadores, o será que planean cambiar las casas que habitamos por mansiones, o que van a mejorar la situación económica regalándonos dinero todos los meses, o van a regalarnos ve-hículos y combustible para que cambiemos del transporte público, o van a poner médico y medicinas para cada ciudadano para que cuide su salud y la de su familia, o será que nos van a regalar propiedades y comida para que nadie tenga necesidad de trabajar? Si no es nada de lo anterior, entonces ¿cuál es el maravilloso cambio que ofrecen?

Los salvadoreños no son tontos y acaban de demostrarlo recientemente. Todos saben que al igual que en las cuatro elecciones presidenciales anteriores, tendremos nuevamente que elegir entre un gobierno democrático, que ha demostrado seguir un proceso ordenado y coherente para alcanzar cambios y mejorías para toda la sociedad o "cambiar" al FMLN, que es el verdadero partido comunista del país y que está decidido a convertir a El Salvador en otro satélite socialista del dictador Hugo Chávez (igual que Nicaragua, Bolivia y Ecuador).

Al momento de marcar la papeleta de votación, como siempre, el salvadoreño trabajador y honrado lo hará pensando en Dios, en su familia y en la patria querida; en ese momento quedarán atrás las mentiras, las amenazas, los chambres y las falsas encuestas. Con su conciencia tranquila, rechazará nuevamente al comunismo, al odio y al resentimiento, Esa será la gran decisión final.

Después vendrán las rebuscadas interpretaciones y los complicados análisis de aquellos que tratarán, inútilmente, de justificar otra derrota.

GUILLERMO GUIDO
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3341551

FMLN Y FUNES EN TENSIÓN POR ESTRATEGIA FINAL

La semana pasada Mauricio Funes se reunió con los alcaldes electos del Frente para intentar replantear la estrategia proselitista de cara al próximo 15 de marzo. Fue una entre al menos tres reuniones en que candidato y partido han tratado de alcanzar acuerdos tras la tensión que surgió luego de las elecciones legislativas y municipales del 18 de marzo.

La reducción en la brecha entre Funes y Rodrigo Ávila de la que hablan al menos tres encuestas recientes también ha estado en la mesa, según confirmaron cuatro fuentes que han participado en las conversaciones alrededor de la candidatura presidencial y la estrategia partidaria.

Trabajo en territorio. Alianzas políticas. De eso han hablado Funes y el FMLN en las dos últimas semanas, según coinciden dos de las fuentes. Lo de que el FMLN arrecie el trabajo en la calle, dice un político de izquierda familiarizado con las pláticas, ha sido un reclamo que hizo el presidenciable a la base efemelenista en San Salvador, a la que desde la candidatura se ha achacado poca presencia en proselitismo callejero tras la derrota de Violeta Menjívar. “Parece que hay un luto que no acaba”, dice otra fuente cercana a la discusión.

“En la reunión con los alcaldes, Mauricio pidió más territorialidad, le pidió al FMLN que hiciera más trabajo”, reconoció una fuente cercana a la candidatura presidencial que habló bajo condición da anonimato para no entorpecer las discusiones internas en el partido de izquierda. Un dirigente efemelenista que participa en las reuniones del Consejo Nacional, máxima autoridad del Frente según los estatutos partidarios, reconoce que Funes ha hecho “varios llamados” para que la estructura municipal de San Salvador se incorpore a la campaña.

En público, las referencias de candidato y partido a la solidez de la fórmula Funes-FMLN tras el 18 de enero han sido pocas, en privado; sin embargo, las fuentes reconocen que el ánimo bajó en las filas de la izquierda partidaria. “Está claro que ARENA avanzó con el gane en San Salvador y que ahora hay que trabajar más”, reconoce un militante efemelenista que también ha participado en la definición de la estrategia poselección municipal. También está, según una fuente, el malestar que algunas declaraciones de Funes sobre la pérdida de San Salvador causaron en la base efemelenista. “Algunas cosas que dijo pudieron haber impactado de manera negativa”, reconoce un funcionario cercano al FMLN.

Una reunión realizada entre el miércoles 4 y el viernes 6 de febrero sirvió de marco para que el partido ofreciera a la candidatura, como primera muestra de buena voluntad, una megajornada de actividad proselitista callejera para contrarrestar la presencia de brigadas juveniles areneras en San Salvador. El fin de semana del 7 y el 8 el FMLN, sin embargo, no salió a la calle. El dirigente que participa en el Consejo Nacional reitera que Funes y el grupo Amigos de Mauricio han reiterado el reclamo para que la base territorial del FMLN apoye más al candidato.

El peso de las encuestas
Las pláticas, aseguran tres de las fuentes consultadas, se intensificaron en los últimos días debido a la reducción de la brecha entre Funes y Rodrigo Ávila que dos encuestas –LPG Datos y Cid Gallup– señalaron después de la elección municipal.


“La encuesta de Gallup –que antes del 18 de enero manejaba una ventaja a favor de Funes de 11 puntos y la semana pasada decía, en su último sondeo, que la ventaja había bajado a cuatro puntos– tuvo impacto. La ventaja se mantiene y el resultado (final) será muy estrecho, (sic) hay que reforzar el trabajo”, acepta un dirigente efemelenista que ha estado presente en reuniones entre dirigencia partidaria y el grupo más cercano al candidato, y habla con condición de anonimato.

El pasado 21 de enero, en el Foro Político de LA PRENSA GRÁFICA, Mauricio Funes intentó quitar peso a las encuestas. “No estoy embrutecido”, dijo entonces el candidato en el apartado de preguntas referidas a los sondeos. Sin embargo, desde el partido, en voz baja, hay nuevos análisis sobre las cifras de preferencia electoral: “Creo que Ávila no ha despuntado mucho, pero sí parece que Mauricio ha perdido algún apoyo. En principio, los indecisos se habían ido con Mauricio, pero se han ido desprendiendo por la campaña sucia”, dice un dirigente del partido quien reconoce que desde hace un tiempo la diferencia entre Funes y Ávila dejó de ser de dos dígitos.

Desde los círculos más cercanos al candidato también hay aceptación de que la situación ha cambiado en febrero. “Lo que ha quedado claro –tras el 18 de enero– es que el FMLN no gana sin Mauricio y que Mauricio no gana sin el FMLN”, dice una fuente cercana a la discusión interna.

Alianzas y gabinete
Fue tras la primera cita electoral del año y tras hechos políticos generados por ARENA –como la “foto de familia” entre el presidenciable Rodrigo Ávila y viejos líderes partidarios– que Mauricio Funes intensificó el reclamo al FMLN para que aclarara más la estrategia. Dos de las fuentes consultadas indican que el candidato hizo, en una reunión celebrada en los últimos días de la primera semana de febrero, un reclamo que iba más allá del apoyo territorial.


“Mauricio pidió más iniciativa política. Pidió al FMLN que creara un cuerpo de decisión comandado por él, en el que estuviera presente el partido, para empezar a hablar de compromisos de gobierno, de plan, de gabinete”, revela una fuente de izquierda cercana a las conversaciones.

Se trata, al final, de afianzar la alianza entre el ex entrevistador y el Frente, según reconoce entre líneas una fuente cercana a la candidatura: “Si no hay correcciones importantes va a ser muy difícil ganar el 15 de marzo”.

El viernes anterior, tras un tira y encoge que se intensificó en las últimas semanas, candidatura y partido llegaron a un acuerdo de mínimos que pasa por que el partido incremente su actividad en el territorio y por la autorización al candidato para hablar sobre posibilidad de alianzas con otras fuerzas de izquierda. Ya el sábado Cambio Democrático dio un nuevo paso en ese sentido al apoyar la candidatura de Funes en un acto de su dirección nacional.

Una de las iniciativas que Funes pidió al FMLN fue apoyar la creación de grupos consultivos para ampliar el plan de gobierno, algo que el candidato adelantó unilateralmente hace dos semanas, cuando habló de la inclusión de algunos políticos de izquierda a sus planes de trabajo. El 5 de febrero, por ejemplo, Funes habló de acercamientos con Héctor Dada, secretario general de CD. En aquella ocasión, Dada calificó de “inadecuado” que Funes mencionase su nombre sin consultarlo.

Más que los apoyos visibles, que según dos de las fuentes consultadas eran prioritarios para el partido, la discusión empezaba ya a tratarse de un eventual gabinete de gobierno. Ya Funes y el FMLN empezaron esa negociación, según ha confirmado alguien cercano a la candidatura y una fuente partidaria.

“Sí había pláticas, pero entre Mauricio Funes y el CD, lo que pasa es que no habían llegado hasta el FMLN”, comenta al respecto una fuente efemelenista. Un miembro de los Amigos de Mauricio confirma que entre el presidenciable y algunos intelectuales de izquierda, algunos de ellos militantes de CD, ya hay conversaciones sobre un eventual equipo de gobierno; sin embargo, aclara que esa negociación no está terminada con el FMLN.

El candidato reconoce, en público, que ya inició la discusión por el gabinete, algo que había negado el miércoles 21 de enero pasado en el Foro Político de LA PRENSA GRÁFICA. “Es una discusión que no ha empezado”, dijo entonces Funes. Hoy, según las fuentes, ya empezó esa plática.

“Estamos en el esfuerzo por definir los perfiles. Los tenemos claros. En algunos días voy a comenzar a dar nombres de personas que han aceptado estar en mi equipo de gobierno y conducir los destinos del país”, dijo el sábado Funes tras un acto proselitista en Usulután. Para que Funes pueda abordar en público el tema de nombres específicos, dicen dos de las fuentes consultadas, aún falta el aval del FMLN.

Voces de nuevos y viejos socios
La candidatura presidencial de Mauricio Funes, empujada por el equipo Amigos de Mauricio, se ha esforzado en los últimos días por encontrar nuevos rostros de apoyo.


Ya la semana pasada ficharon a la dirigencia de Cambio Democrático y a disidentes del FDR, como Carolina Recinos.

Hay otras fuerzas disidentes del FMLN que mantienen pláticas con Amigos de Mauricio. “Es un grupo muy ecléctico, en el que hay desde socialdemócratas de centro derecha hasta gente de derecha”, revela un ex efemelenista que se ha acercado a la candidatura de Funes.

Esta fuente revela que varios de estos grupos de apoyo preparan actos de apoyo bilaterales para el presidenciable, parecidos a la conferencia en que Recinos apoyó a Funes.

La candidatura presidencial también recibe mensajes de viejos socios del FMLN, ahora ocultos por estrategia electora, como el Bloque Popular Juvenil (BPJ).

En un panfleto que circuló en internet hace dos semanas, que fuentes de izquierda atribuyen al BPJ, el grupo juvenil al que perteneció Mario Belloso exigía a la dirigencia del FMLN más claridad sobre las instrucciones “para defender el voto” y decía que el avance en votos legislativos es atribuible más al partido que al candidato.

http://www.laprensagrafica.com/index.php/el-salvador/politica/18413.html

viernes, 13 de febrero de 2009

CONSOLIDEMOS LA DIGNIDAD NACIONAL

La defensa de la Constitución de la República, de nuestra soberanía y los valores nacionales, debe darse con energía, antes de que se materialicen los intereses nebulosos tendientes a desplomar nuestro El Salvador; más bien cuando se advierte la gestación de un oprobioso contubernio, como el que hoy se da entre los comunistas criollos y su manejador Hugo Chávez.

Al revisar el pasado de nuestro El Salvador, en su historia más reciente, aparece opacada por la infame conspiración comunista del FMLN, violenta, terrorista, donde sus comandos inmolaron a miles de salvadoreños y sumieron en la miseria a los más pobres y campesinos, por los cuales siempre dicen que luchan.

Después de absorber esos perversos planes desestabilizadores que la guerrilla del FMLN trazó para esta tierra, El Salvador, estamos de pie, con el coraje propio de los salvadoreños, y como pueblo heroico que nos hemos negado a morir.

Los comunistas criollos atentan nuevamente contra nuestra soberanía al propiciar la injerencia de Hugo Chávez en la vida nacional; y contra la Constitución, al mantener, propiciar, alentar a grupos armados ilegales; y proponer además una fórmula presidencial integrada por personas que no reúnen los requisitos de moralidad notoria, exigidos por nuestra norma constitucional, para ser elegidos presidente y vicepresidente de la República.

Por eso ha llegado el momento de alentar la dignidad nacional, se requiere de gente íntegra en su formación cívica; patriotas que no se doblen al soplo de la infamia, ni ante las amenazas de los apátridas comunistas criollos, como las que recibo constantemente.

Debemos prepararnos para enfrentar los planes de los comunistas criollos, quienes están tratando de vender nuestra soberanía nacional a Hugo Chávez, por la dádiva de unos petrodólares, que reciben ilegalmente por los mismos puntos ciegos que introdujeron a nuestro país, mercenarios, armas, municiones, misiles; y por esa misma vía llevaron a bancos extranjeros 200 millones de dólares equivalentes a 1,700 millones de colones, producto de los rescates que cobraron por los secuestros que realizaron, especialmente las FPL, comandadas y dirigidas por el profesor Salvador Sánchez Cerén, quien fue maestro de la Escuela Rural Mixta Emilia Mercher, de Quezaltepeque, donde reclutó a niños para indoctrinarlos y entrenarlos para combatir, caso de los samuelitos, práctica que hoy día la aplican nuevamente.

Los comunistas criollos siempre han tratado de convencer al pueblo que la violencia es inevitable y con palabrería barata, que ellos le llaman revolucionaria, pretenden quebrar su moral para resignarlo a su propia destrucción. Afortunadamente los salvadoreños conocemos las lecciones de la historia y comprendemos que la violencia además de inhumana es políticamente estéril.

Los comunistas criollos consideran entre sus planes que todas las actividades de los salvadoreños, privadas o públicas, deben de ser controladas, y las áreas claves a dominar son: propiedad privada, educación, economía, y dominio absoluto sobre el ejército, para hacerles perder su identidad, como lo ha realizado Chávez.

En cuanto al plan de gobierno de los comunistas criollos, diseñado e impuesto por el grupo asesor chavista y presentado por el pobre candidato funesto, quien no lo ha entendido, y por eso no lo puede explicar y solo repite constantemente que es el cambio, y los comandantes tampoco lo entienden, pues lo único que saben hacer es: secuestrar, asesinar, extorsionar, destruir, mentir, y tratan de infundir terror con los grupos de choque que mantienen, como la Brigada Limón, que dirige el malandrín de cachucha.


El 15 de marzo los salvadoreños debemos de concurrir a depositar nuestro voto, para que triunfen la libertad, y la democracia, una vez obtenido ese triunfo, iniciar inmediatamente una campaña para expulsar para siempre a los comunistas criollos de El Salvador.

Luis Gómez Zárate
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/17822.html

miércoles, 11 de febrero de 2009

LOS ROJOS USAN NIÑOS EN MARCHAS VIOLENTAS

Escolares de todas las edades, desde cuatro años, fueron utilizados por efemelenistas para armar desórdenes en Cinquera, como informamos en nuestra edición del sábado. El uso de niños como escudos humanos, al frente de manifestaciones, para emporcar paredes y como carne de cañón es parte de las estrategias de los comunistas, lo que se volvió a comprobar el viernes durante la visita del candidato arenero Rodrigo Ávila a Cinquera.

Alumnos de las escuelas del lugar declararon a nuestros reporteros que la directora del instituto y varios profesores los indoctrinan atacando al gobierno y haciendo proselitismo en favor de los rojos, violentando su deber como educadores. Que una muchachita de cuatro años se haya puesto a la cabeza de un grupo para insultar, demuestra la gravedad del problema: en vez de aprender a convivir con otros en la comunidad, a los niños se les inculca odio y antagonismo.

Varios de los niños hicieron "la señal del dedo medio" que el diputado Patán exhibió en la Asamblea Legislativa durante una visita del presidente Saca. El mismo sujeto, como lo denunció el año pasado el Consejo de Seguridad Nacional, anda reclutando jovencitos en la zona de Apopa y Guazapa para entrenarlos en ejercicios militares, en adición a los lavados de cerebro a que les someten.

Lo de Cinquera evidencia lo extendido que está en el país despertar el odio y la violencia entre los jóvenes.

El proselitismo de los comunistas se basa en generar rivalidades, odio, resentimientos de clase, desconfianza y hostilidad hacia todo lo que representa trabajo, buenas costumbres, moral y el orden normal de las sociedades libres.

En los desórdenes de Cinquera se acusaba al gobierno de todos los males y frustraciones que pueda alguien tener, sin que se mencionara la destrucción perpetrada por la guerrilla a lo largo de dos décadas y el costo de reconstruir el país.

Como todos saben, se incita a la lucha de clases y al mismo tiempo se ofrecen paraísos, tarea en la que participa Funes, que no vaciló en tener a su lado a uno de los individuos del más negro historial que puede darse, lo que recogen las crónicas de Geovani Galeas.

Imaginemos lo que será a los veinte años
Los sucesos de Cinquera deben hacer pensar a todos los padres de familia del país en lo que sucedería con sus hijos e hijas si los comunistas llegaran al poder con Funes como máscara pero con su vice y los más radicales en control. Como dicen muchos, es gente cuyas manos están más manchadas de rojo que sus banderas.

¿Cuál es la práctica y el historial de los niños y jovencitos en un Estado totalitario? En Cuba, en la Alemania nazi, en la Unión Soviética y en todo régimen socialista en poder de radicales, los niños son la carne de cañón pero además tienen la tarea de vigilar y reportar lo que hacen y dicen sus padres, sus familiares, sus hermanos: se convierten en informadores, espías dentro de los hogares y en las barriadas.

En algunos domina el amor por los padres, en otros los indoctrinamientos y el odio. Nadie podría estar seguro de lo que sus hijos piensan y harían. Si a los cuatro años una pobre muchachita ha sido entrenada para insultar, ya podemos imaginar de lo que será capaz a los veinte, envenenada por el odio.


EDITORIAL EL DIARIO DE HOY
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3336796

"DESMANTELANDO MITOS"

En cuanta oportunidad puede, Mauricio Funes trata de persuadir a la audiencia que lo escucha acerca de las diferencias estructurales que presenta su visión de país y la de los altos dirigentes del FMLN. La última ocasión que lo escuché fue en el Foro Presidencial que organizó la Cámara Salvadoreña de la Construcción (Casalco), en la que ambos candidatos, Ávila y Funes, presentaron sus propuestas para reactivar el sector de la construcción. Me dicen que en su visita a la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) y a la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CCIE), Mauricio siguió el mismo guión e intentó con su capacidad discursiva, persuadir al sector empresarial sobre su vocación democrática, argumentando su rechazo al socialismo, a la reelección presidencial, al intervencionismo a ultranza del Estado en el mercado, a una reforma fiscal que involucre aumento de impuestos, a la regulación de precios y de su afinidad a los Tratados de Libre Comercio, a la economía social de mercado y el respeto a la institucionalidad.

Es un problema para un candidato cuando parte del tiempo que se le otorga en los distintos eventos, se debe utilizar para decir lo que no es en lugar de ocuparlo para divulgar las propuestas que implementará en caso de ser electo por la voluntad del voto ciudadano.

Ante preguntas del público en el evento de Casalco sobre la reelección indefinida y sobre el socialismo con el que sueñan dirigentes como el candidato a la vicepresidencia, Salvador Sánchez Cerén (léase el interesante artículo que publicó la semana pasada Federico Hernández Aguilar y el complemento del mismo que se está publicando en el periódico electrónico El Faro) o José Luis Merino, recientemente juramentado como diputado del Parlamento Centroamericano, el candidato efemelinista, no sólo reprochó al público por las preguntas que le hicieron, fuera de la realidad según él porque la Constitución de la República impide la reelección, sino que dejó la puerta abierta, en el caso de reelección indefinida, si así lo aprobara una Asamblea Constituyente que reformara la Carta Magna en dicho sentido.

El asombro del público no se hizo esperar con expresiones públicas de rechazo, que claramente encolerizaron al aspirante presidencial.

En mi experiencia como Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia de la República, debí reunirme con la fracción legislativa de Alianza Republicana cada semana, para discutir con los diputados los distintos proyectos de ley que el Presidente pretendía presentar al primer Órgano del Estado.

También lo hice con diputados de otras fracciones, pero lo que me interesa destacar, es que aun los diputados de ARENA, con la disciplina partidaria que les caracteriza, cuestionaban algunos proyectos de ley o reformas que le interesaban al Ejecutivo para la implementación del plan de gobierno. Qué sucederá con Mauricio Funes y la recientemente electa fracción del FMLN, si en cada oportunidad que tiene, trata de desmarcarse de las aspiraciones históricas que muchos de los diputados de ese partido han venido impulsando legislatura tras legislatura.

La regulación de precios, el rechazo a los Tratados de Libre Comercio, a reformas constitucionales relacionadas con la seguridad pública, y lo que es más importante, la visión económica que con claridad el FMLN siempre ha sostenido que debe ser intervencionista, son sólo algunos de los ejemplos con que tendría que lidiar Mauricio de llegar a ser electo Presidente, semana tras semana en la celebración de las plenarias en la Asamblea Legislativa.

Cuando se pretende gobernar un país, no basta "desmantelar mitos" como ha pretendido hacer el candidato del FMLN, argumentando que él es distinto a Sigfrido Reyes, Humberto Centeno, Salvador Arias, Norma Guevara, Merino, Sánchez Cerén, entre otros, y que no responde ni por los comentarios ni por las aspiraciones de dichos líderes del partido; ¿acaso Mauricio gobernará solo? Un "outsider" (alguien que estando fuera de un partido político y de la política, logra crear una organización nueva y hacerse del poder, como el caso de Chávez en Venezuela o Toledo en el Perú), no puede creer que logrará entrar a una estructura compleja como el FMLN y cambiarla simplemente con una estrategia de "marketing" en la que separa de todo aquello que sea "rojo", pues el Frente es producto de la unión de varias ramificaciones que durante la guerra pretendieron tomar el poder por las armas y que han venido de forma contundente ofreciendo desde la Asamblea Legislativa, cuando llegaron a este Órgano de Estado en 1994, un país diferente cuya visión se plasmó claramente en el programa de gobierno que Gerson Martínez (ahora coordinador del plan del candidato Funes) elaboró en la contienda presidencial de 2004.

Un país no se gobierna por una sola persona; es necesario todo un equipo, capaz, responsable, con identificación clara de ideales acerca del horizonte al que se quiere llevar a la nación. Si siendo candidato procuro separarme de aquellos que han construido con el esfuerzo de años un partido institucionalizado, arraigado en los militantes que creen en sus estatutos, qué no se pensará hacer cuando se alcance la banda presidencial.

Aspiro a que El Salvador siga cambiando, que se disminuya la pobreza, que se "desmantelen" los privilegios y que haya una democracia más funcional en la que todos los partidos tengan igualdad de oportunidades. Pero ese deseo no vela lo que con claridad está haciendo la oposición política: utilizar a un profesional que durante veinte años entró a los hogares salvadoreños y hacer creer que los modelos que están siendo implantados en Suramérica ni por asomo serán aplicados a nuestro país.


Luis Mario Rodríguez
Abogado, con maestrías en Derecho Empresarial y Ciencia Política.
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3336792

martes, 10 de febrero de 2009

¿DÓNDE ESTÁ ESCONDIDO EL VICE DEL CANDIDATO ROJO?

El gran entrevistador Funes, que simuló por años independencia para luego presentarse como candidato de los violentos, presiona a los periodistas para que sólo le pregunten lo que a él le conviene. Nada de querer averiguar dónde está escondido "salvador" y especialmente por qué lo han quitado de los pósters y de la propaganda televisada. Los motivos los conocen de sobra muchísimos salvadoreños pero Funes finge ignorancia.

No cuesta imaginar el trato que Funes entrevistador le habría dado a un candidato de ARENA si el compañero de fórmula hubiera cometido un par de desfalcos, no digamos herir de bala a otro en una riña de cantina. Pero la gente debe ver las matanzas de miles o asesinar secuestrados a tiros como "parte de la lucha para alcanzar la justicia, promover el entendimiento y abonar a la convivencia fraternal entre los salvadoreños".

Vamos a otro escenario: a Funes le toca entrevistar a dos funcionarios de ARENA que acaban de anunciar un programa para ayudar a mujeres encintas y además compensar a familias que están recibiendo menos dinero de remesas de sus parientes que están en Estados Unidos.

"¿Digan ustedes señores areneros, cuánto dinero han asignado para ayudar a las miles de embarazadas que hay en todo el territorio? ¿De dónde van a sacar los fondos si los ingresos estatales son limitados? ¿Han calculado el costo de estar llevando en ambulancia o taxi a las embarazadas desde donde viven a los hospitales?" El gran inquisidor nunca soltaba el severo interrogatorio cuando tenía enfrente a funcionarios o personas de derecha.

Igualmente importante habría sido otra pregunta: "¿Van ustedes a socorrer a las embarazadas cuyos maridos las apalean y abandonan a sus hijos?"

Compensar las bajas en las remesas es todavía más disparatado, pues una familia puede pedirle al hermano o tío que no envíe más cheques; el gobierno se los dará. De inmediato el país entero se pondrá a vivir de pagos estatales. Como señaló Manuel Hinds, si las remesas bajan en un billón de dólares, el esclarecido gobierno de los comunistas va a pedir a Chávez o a las FARC que les donen ese dinero. Y además están las costaladas de otras promesas, desde construir miles de casas "dignas" hasta regalarles gasolina a los taxistas.

El anzuelo se traga una sola vez…
La farsa de las promesas choca con la realidad de lo que hacen los rojos en las municipalidades que controlan. Las obras de beneficio comunal son nulas, las ciudades y pueblos están en abandono, cunde la suciedad y son claras las alianzas de los ediles y dirigentes del partido rojo con mareros y criminales, además de ser el sostén de violentos como la BRES y la Brigada El Limón.

La derrotada Reina de la Basura hundió a San Salvador en el vicio, la porquería y la delincuencia. En la Navidad no hubo luces porque casi todo el dinero que la municipalidad recauda de los ciudadanos contribuyentes lo usa para pagar a los activistas del partido.

Ningún estafador o charlatán queda pobre ofreciendo maravillas. Así operan los Madoffs (el que birló cincuenta billones de dólares a sus víctimas) y los que estafan a la pobre gente ofreciéndole quintuplicar el dinero que ésta les entrega.

Prometen, prometen y prometen, esperando que haya suficientes ciegos que los respalden. Pero al morder el anzuelo no habrá escapatoria…

EDITORIAL EL DIARIO DE HOY
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3333736

5 SEMANAS Y MEDIA

A 5 semanas y media de la elección presidencial, la más importante que hemos tenido, el teatro de operaciones ha cambiado a favor de ARENA.

El PCN y el PDC que no tenían ninguna oportunidad se retiraron y adelantaron a primera vuelta la inevitable confrontación entre los únicos posibles ganadores. Bueno por acortar un mes la incertidumbre que paraliza la economía, los millones que se ahorrarán en una elección adicional estéril y el hastío de la población por una larguísima campaña política.

Las críticas probablemente se deban a cálculos de algunos de que el FMLN pudiera haber ganado en primera vuelta si los pequeños se quedaban, y ven esfumarse esa esperanza. Cálculos vanos, la aritmética electoral actual no da para eso, la brecha tendría que ser muy grande y los que votaron por esos partidos para diputados, votar igual para la presidencial, algo muy improbable.

Lo que definitivamente juega a favor de ARENA en primera vuelta es que el moméntum ha cambiado a su favor, están más optimistas y en el Frente menos, un enfrentamiento rápido los pone en mejor posición.

Los resultados del 18 de enero derrumbaron el sentimiento inducido por las encuestas y la inteligente estrategia triunfalista del Frente, que lo hacía ver favorito indiscutible. Sus partidarios, antes apáticos, divididos y desmoralizados, cobraron nueva vida.

Tanto areneros como votantes antifrente realizaron que pueden ganar y ahora tienen el viento a su favor.

Por el otro lado, el Frente y Mauricio vienen de una campaña muy larga, desgastante, desde noviembre de 2007, y estas alturas tienen muy poco nuevo que enseñar y los errores cometidos en campaña pesan en los últimos días.

Simultáneamente los perjudican los movimientos de perpetuarse en el poder de los gobiernos con que se identifica el FMLN, el descaro de Nicaragua, las maniobras en Bolivia y Ecuador y el referéndum de Venezuela el próximo 15, para perpetuar a Chávez, líder del socialismo latinoamericano del siglo XXI, que muestran claramente el patrón que siguen, ganar legítimamente en las urnas al principio con ofertas blandas, amañar las siguientes y usar la fuerza en las calles después, para asegurar continuidad, con la supresión de la democracia y la libertad que eso conlleva.

Así lo hizo Hitler, no es asunto de derechas e izquierdas, es el método conocido para imponer un proyecto político, suprimir la libertad porque estorba.

El candidato Funes trata de desasociarse de esos movimientos, pero los dueños del partido mantienen su asocio ideológico y físico con ellos. Chávez frecuentemente menciona que pronto El Salvador se sumará a la iniciativa bolivariana con el FMLN.
En Europa así nos ven, un reciente artículo de El País nos posiciona en ese bloque.

Yo respeto a los dirigentes del Frente y los comunistas serios aunque no comparta su ideología. Son muy disciplinados, persistentes en sus ideales, pacientes en su estrategia de largo plazo, estudiosos, definen en sus congresos sus planes de acción, escriben lo que piensan hacer... y lo hacen, algo que no todos los grupos políticos pueden decir.

Por eso en El Salvador ellos son la opción de poder de la izquierda. La izquierda democrática no ha tenido la capacidad de expresar su proyecto en un partido político fuerte, ni pudo prevalecer en el FMLN aunque eran más que los comunistas.

Como los salvadoreños son mayoritariamente conservadores, en elecciones anteriores no le dieron su voto para la presidencial al proyecto de los comandantes. Ahora montaron una estrategia inteligente, un candidato moderado, conocido, buen orador, que sumado al desgaste de 4 períodos de ARENA los han situado en la posibilidad real de ganar la elección.

Los votantes a quienes les gusta Funes pero no el Frente enfrentan la seria dicotomía de creer (y desear) que pueda imponerse a la dirigencia y que no piensa como ellos.

Se ve muy difícil aunque lo deseen mucho. Estos dirigentes serios, disciplinados, que han trabajado más de 30 años su sueño, tienen control férreo. ¿Cederán el poder cuando finalmente lleguen? Poco probable, ¿por qué lo harían? Han cedido apariencias, no poder real, impusieron diputados, jefes de campaña y lo contradicen periódicamente en el pensamiento fundamental.

Está claro que los salvadoreños tendrán que escoger entre un proyecto camino al socialismo con el autoritarismo que conlleva, y otro, que con las deficiencias que se le señalen, garantiza la democracia y la libertad. No hay medias tintas.

ARENA llega fortalecido, con menos tiempo en campaña, puede presentar novedades al votante, muchos apáticos manifiestan que saldrán a votar.

La elección será cerrada, por hoy el viento sopla a favor de ARENA.

Rafael Castellanos
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/caricatura/17178.html