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martes, 17 de febrero de 2009

¿Y SÁNCHEZ CERÉN?

El éxito en la política depende del trabajo que se hace de cara a la opinión pública. Por eso es que las imágenes y los mensajes tienen tanta importancia. Eso explica por qué durante una campaña electoral los partidos políticos y sus candidatos se esmeran tanto por mostrar lo mejor de sí y esconder lo peor de sí. Las diferencias en ese ámbito entre ARENA y el FMLN son como el día y la noche.

Hay ejemplos claros de lo anterior en la carrera presidencial del 15 de marzo. Uno de ellos es el esfuerzo notable al interior del partido de gobierno por hacer a un lado las diferencias que existen entre distintos sectores del colectivo tricolor, para empujar todos juntos la carreta del proyecto electoral de su candidato presidencial, Rodrigo Ávila.

No hay dudas de que los resultados del 18 de enero, y las imágenes y los mensajes de unidad que se han suscitado desde entonces le han dado nuevos brillos a la campaña arenera. Las imágenes que muestran a una familia arenera unida –aunque no del todo sonriente– han logrado acrecentar las percepciones sobre las posibilidades reales de un quinto triunfo electoral arenero.

Por otro lado, los frutos del factor Zablah también son claros. Para nadie es secreto que Arturo Zablah tiene detractores entre sectores de la derecha salvadoreña y del mismo partido tricolor. Pero, poco a poco, se ha asumido la importancia del mensaje de apertura que la candidatura de Zablah significa a favor de una victoria tricolor. De que Zablah aporta, no hay dudas.

Mientras tanto, ¿qué pasa al otro lado del espectro político? En el FMLN no se ha producido ninguna foto de familia como ha ocurrido en ARENA. Los motivos para ello son varios. Tiene que ver, principalmente, con la estrategia efemelenista de mostrar rostros nuevos y amigables para vender una imagen del FMLN que no caza con la realidad.

Por eso es que Mauricio Funes se arropa con sus asesores no efemelenistas, o con su grupo de “Amigos” a la hora de encarar a los medios de comunicación. En privado, todos sabemos, son los comandantes los grandes protagonistas. Además, una foto de la familia efemelenista incluiría obligadamente a personajes siniestros cuya presencia resulta ser más un pasivo que un activo en el esfuerzo electoral de Funes.

Sabemos que una foto de familia debe incluir además a Hugo Chávez, Daniel Ortega, Rafael Correa y Evo Morales –los cuatro jinetes del Apocalipsis democrático latinoamericano–. A pesar de los esfuerzos de Funes por esconder los nexos del FMLN con el hombre fuerte venezolano, la simpatía e inspiración que Chávez genera en la ex guerrilla salvadoreña es de dominio público.

La otra pregunta de rigor es: ¿Y Salvador Sánchez Cerén? ¿Por qué ha desaparecido de los medios de comunicación el candidato a la vicepresidencia por el FMLN? El juego de imágenes del FMLN en esta campaña incluye la desaparición pública del compañero de fórmula de Funes.

Mientras Zablah aporta ideas, trayectoria e imagen a la campaña arenera, Sánchez Cerén se esconde para que la opinión pública olvide su pasado guerrerista. También para no responder por crímenes cometidos bajo su mando durante el conflicto armado, o por la campaña de violencia que su partido ha desatado en distintos puntos del país, en algunos casos utilizando niños y adolescentes, adoctrinados y envenenados por dirigentes que añoran la montaña y las balas.

La otra pregunta que ni Sánchez Cerén, ni Funes, ni el FMLN están dispuestos a responder es: ¿De dónde provienen las millonadas que están financiando la masiva campaña publicitaria del presidenciable farabundista?


Carlos A. Rosales/ Secretario particular de la Presidencia de la República
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/18542.html

viernes, 30 de enero de 2009

DEMOCRACIA O DICTADURA

Concejos Municipales y Diputados fueron elegidos para el próximo período de tres años. Siendo objetivos, los resultados que se han obtenido no han traído cambios dramáticos en el espectro electoral. La composición de fuerzas en el Órgano Legislativo, prácticamente ha quedado sin cambios. Dos partidos mayoritarios, dos partidos minoritarios, y un partido con un solo diputado, aunque propositivo, y con muchas ideas que expresar.

El 15 de marzo se cerrará la segunda etapa del proceso, con la elección del Presidente de la República, que gobernará por los próximos cinco años.

Y es ese precisamente el GRAN RETO para todos los salvadoreños, puesto que la realidad es que en esta elección lo que está en juego no solo son los próximos cinco años, sino que todo el futuro de la nación.


Esta conclusión es fácil determinarla porque todos los gobiernos que han tomado el rumbo de lo que eufemísticamente han dado en llamar “el socialismo del siglo XXI” (en realidad se podría calificar como un neocomunismo) como los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, están pretendiendo perpetuar a sus respectivos gobernantes en forma vitalicia.

Para ello, han tenido que llevar procesos de reformas a la constitución, valiéndose de todas las formas de abuso de poder, a efecto de disfrazar la dictadura con una voluntad popular expresada en las urnas.

Chávez y Ortega han sido los ejemplos más ilustrativos de dichas maniobras, con excesos tales como: celebrar elecciones sin observadores internacionales, para evitar denuncias de la imposición que se realiza, o sacar a la calle a las “turbas divinas” para atemorizar a la población.

Nuestro país se encuentra en estos momentos en una verdadera lucha por la supervivencia, y ya han asomado grietas en el partido rojo, haciéndose reclamos entre ellos, ante la desesperación de ver frustradas sus expectativas del gane electoral. Se argumentan en forma absurda cosas tales como que la pérdida del municipio de la Capital, fue legal pero “ilegítima”. Se le reclama al candidato rojo que aporte algo más al partido, porque el partido ya puso 900 mil votos.

Al contrario, por el lado del sector que defiende la Libertad, aparece aglutinándose en un solo frente. Miembros representativos del partido que por una u otra razón se habían alejado, han vuelto por sus fueros, apoyando al candidato, cerrando así, las posibilidades de cualquier fisura que pudiera haber ocurrido por alguna razón.

Se dice que inclusive algunos empresarios que habían sido deslumbrados por la aparente moderación del candidato rojo, han abierto los ojos, y despertado a la realidad: El FMLN tiene un candidato de pantalla que les servirá para la elección, pero quien en realidad ejercerá el poder será el partido, y dentro de él, los más radicales. El Salvador pasa por momentos apremiantes.

Los herederos de la guerrilla, tratan a toda costa de ocultar su pasado violento y guerrerista: Asesinatos de alcaldes, secuestros de personajes, extorsiones, destrucción de infraestructura, y demás atrocidades que las generaciones
de los 25 años para abajo no conocieron o recuerdan muy vagamente, son provocados a votar por un cambio que prometen venturoso.

Sin embargo, CUBA (con un solo partido político oficial y el mismo gobernante), el modelo rojo a seguir, sigue estando allí, con una dictadura de 50 años que promete un paraíso (para los turistas), y en realidad es un infierno (para los cubanos).

Las nuevas generaciones salvadoreñas deberán preguntarse porqué la emigración masiva es hacia EE.UU. (ese “nefasto imperio” que menciona Chávez) y no al “paraíso terrenal” cubano. ¿Cuantos salvadoreños viven en Cuba y mandan sus remesas a sus familiares?, y ¿cuantos SÍ mandan dólares desde EE.UU.?, es una pregunta obligatoria para la reflexión del votante.

Que El Salvador no puede mantenerse sin cambios estructurales, es una realidad. Pero que ese cambio sea al estilo cubano o venezolano, conlleva un abismo que nos debe hacer meditar. Gran responsabilidad es acudir a votar.


DR. MAURICIO E. COLORADO
http://www.elmundo.com.sv/PDF/opinion.pdf