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jueves, 23 de abril de 2009

UN NUEVO ARENA

Varias culturas milenarias consideran las crisis como oportunidades. Los chinos, por ejemplo, basan su escritura en símbolos llamados ideogramas. El ideograma que representa la palabra “crisis” (wei-chi) es la misma que simboliza “peligro” y “oportunidad”. Bajo esa luz, la implosión en ARENA, a raíz de la derrota del 15 de marzo, le presenta la oportunidad de reinventarse y subsanar sus debilidades institucionales, para salir de la crisis como una fuerza política moderna y fortalecida.

Hace varios años, la extinta revista Ahora publicó un reportaje sobre la ideología de ARENA. El autor de la nota entrevistó a los 28 diputados que el partido tricolor tenía entonces en la Asamblea Legislativa. Al preguntarles sobre su identificación ideológica, los parlamentarios no pudieron dar respuestas coherentes.

Era obvio, por ejemplo, que ninguno de los congresistas sabía la diferencia entre “liberalismo” y “conservatismo”, las dos ideologías que suelen asociarse con ARENA. En lo que la mayoría estaba de acuerdo, no obstante, era en describir a su partido como “anti comunista”. Pero, ser anti algo no es, necesariamente, ser algo.

ARENA debe comenzar por allí. Debe definir de una vez por todas qué es. Debe montar un ambicioso ejercicio reflexivo que de la Guerra Fría lo transporte al siglo XXI. El partido debe organizar, cuanto antes, un congreso nacional cuyo objetivo sea definir qué corriente de pensamiento alumbrará, a partir de hoy, su ideario y su visión programática.

ARENA debe además actualizar sus estatutos. El partido debe aceptar que para modernizarse debe contar con una normativa estatuaria anclada en la democracia interna y en las tendencias institucionales que la época actual exige. Se deben consolidar mecanismos democráticos internos para la toma de decisiones, a fin de evitar la manipulación del quehacer partidario que beneficia agendas personales.

ARENA debe reconocer la necesidad imperiosa de institucionalizarse. Hasta este año, el partido referente de la derecha salvadoreña no había enfrentado adversarios fuertes en contiendas presidenciales. Eso lo relegó a ser un cascarón que únicamente se activaba meses antes de un evento electoral.

Como oposición, ARENA debe funcionar los 365 días. Debe ser capaz de autofinanciarse, y de diseñar y ejecutar estrategias políticas y comunicacionales efectivas. No hay que inventar la rueda. Hay suficientes partidos modernos en el mundo que sirvan de modelo. Solo así se abandonará la improvisación para tener una presencia coherente y permanente en todos los niveles del debate político nacional.

También urge la renovación. ARENA debe desarrollar y develar nuevos liderazgos. La gente ya no quiere “más de lo mismo” ni “los mismos rostros de siempre”. El país cuenta con personas capaces y honestas, con la formación académica idónea para trabajar por un nuevo ARENA, que le sirva al partido, no que se sirva de él.

Asimismo, ARENA debe renovar su imagen. El partido debe de luchar contra la percepción ciudadana de ser un partido político que sirve y defiende los intereses de los grupos sociales más poderosos. ARENA debe vender soluciones a los problemas de todos, especialmente a quienes más lo necesitan.

Por último, ARENA debe sanearse. El escándalo reciente que involucra a un alto dirigente tricolor con un prófugo de la justicia salvadoreña y guatemalteca plantea la urgencia de distanciarse de todos aquellos cuya mala imagen, cuestionamientos y falta de credibilidad dañan al partido.

El cambio es difícil, Maquiavelo advirtió que los mayores enemigos de un nuevo orden son quienes “sacaron provecho del antiguo esquema”. Pero los que hoy deciden sobre el futuro del partido deben entender que si ARENA no se transforma en un ente moderno y fuerte, estaremos inaugurando el primero de varios gobiernos farabundistas.


Escrito por Carlos A. Rosales/ Secretario particular de la Presidencia de la República

miércoles, 25 de febrero de 2009

LAS HABILIDADES DE RODRIGO ÁVILA

Tengo que reconocer en Rodrigo Ávila virtudes que están marcando desde ya el liderazgo que le imprimirá a su estilo de gobierno y en consecuencia a los destinos de nuestro querido país.

Desde el proceso interno para la elección del candidato a la Presidencia de la República por Alianza Republicana Nacionalista, Rodrigo demostró una sencillez que no necesitaba expresarse de viva voz para hacerse notar allá donde él acudía a realizar proselitismo en las primarias y la gente lo apoyaba.

Resistió los embates de la crítica interna y de la oposición política; nunca reclamó a sus correligionarios el apoyar a otros de los precandidatos y en las entrevistas a los medios de comunicación siempre fue él, genuino, transparente, diciendo lo que piensa sobre los distintos temas, sin necesidad de gesticular artificiosamente o de transformase en una persona distinta, únicamente con la finalidad de ganar votos y simpatía entre los correligionarios, que al final de cuentas serían los que con su voto a mano alzada elegirían al sucesor del Presidente Saca.

Así, con los atropellos propios de una democracia que apenas está dando sus primeros pasos al interior de ARENA, Rodrigo fue electo candidato el 15 de marzo de 2008. Siguieron las críticas por la conformación del COENA y los analistas políticos, gracias a la libertad de expresión con la que aún contamos en El Salvador, escribieron ríos de tinta sobre la presunta división al interior del partido de gobierno.

Rodrigo siguió su camino, buscando ahora quién sería su compañero de fórmula; esta decisión constituyó otro episodio en el que todos opinaron, bien y mal, no sólo acerca de la decisión que el candidato ya había tomado, sino sobre las cualidades del compañero que eligió para llegar a Casa Presidencial. Mantuvo su decisión en vilo durante varios meses, tolerando toda clase de críticas.

Una vez electo el candidato a Vicepresidente lo informó a su equipo y pidió respeto a su decisión. Finalmente no se equivocó, pues Arturo Zablah no sólo representa un paso más hacia la apertura del partido, sino también combina la experiencia con la fuerza que le da la juventud a Rodrigo.

El candidato por ARENA conformó luego su equipo de plan de gobierno; sostuvo intensas reuniones con cada uno de los coordinadores; discutió las propuestas e incorporó algunas que no habían sido tomadas en cuenta. Rodrigo supo escuchar y permitió que después de ocho meses, se diera a conocer el Plan de Gobierno quizás más completo en la historia de los eventos electorales en nuestro país.

Cumplió su promesa de sumar a su Plan aquellas ideas que los precandidatos sostuvieron a nivel nacional durante las primarias y pidió a los integrantes de Alianza por el Cambio que evaluaran el resultado del trabajo de más de mil seiscientos profesionales en las distintas áreas que integran el Plan de Gobierno.

Antes del 18 de enero, día en que Norman Quijano fue electo candidato a Alcalde de San Salvador, los ánimos y las críticas arreciaban contra Rodrigo y su equipo. Supo mantener la calma y la prudencia ante todos los comentarios que siempre en una elección surgen por la desesperación ante los resultados de las encuestas de opinión que presentan los medios de comunicación o las universidades. Si una virtud entonces ha distinguido al candidato ha sido la tolerancia.

Hoy, en la recta final hacia las elecciones presidenciales, no faltan quienes se encargan de generar rumores y ruido dentro de los partidos políticos. Pero la gran ventaja de Rodrigo, es que en ARENA lo que había era un disgusto y "moretes" por parte de aquellos que apoyaban a uno u otro candidato en las elecciones primarias; no había división. Entre uno y otro estado, existen grandes diferencias.

Rodrigo supo transformar los disgustos en apoyos; lo hizo con su siempre sincera expresión de decir lo que piensa y hacer lo que dice. Una división real aún mantendría al partido fuera de base para las elecciones del 15 de marzo.

En el tramo final de la campaña, Rodrigo debe hacer valer más que nunca sus grandes habilidades y cualidades. Su "don de gente" y la clara visión para poner en marcha un Plan de Gobierno que seguirá transformando a El Salvador son sus grandes herramientas.

Todos han dicho que la oratoria no es una de sus principales características; lo dijo su esposa en una entrevista que se publica en El Faro.

Pero es de justicia reconocer, que ha podido más la paciencia, la humildad, la originalidad con la que Rodrigo ha podido sortear los obstáculos de esta campaña.

Demostró habilidades muy importantes en cada uno de los foros a los que ha acudido a presentar sus propuestas, específicamente en materia de vivienda y salud.

Reconoció los problemas que aún existen en estas áreas y se comprometió ante los especialistas que lo interrogaron y el público asistente, a implementar cada una de sus propuestas y de las recomendaciones que le dieron los expertos.

Rodrigo supo lidiar con el proceso interno, con las críticas de analistas, con su propio partido al elegir a los candidatos a alcaldes y diputados; matizó siempre con respeto el involucramiento del Presidente Saca en su campaña y le dio el puesto que merece este último, al haber terminado con aquella idea que lo social era de exclusiva responsabilidad de la izquierda.

Supo crear ese delicado equilibrio que en toda elección existe, máxime cuando se es candidato de un partido que ya cuenta con tres ex presidentes de la República y uno más a partir del 1º de junio. Creó la Comisión Política y les dio a los presidentes el papel que les corresponde. Ahora le toca enfrentar el último reto: gobernar con el corazón y hacer que las esperanzas que el pueblo salvadoreño depositará en las urnas en marzo próximo, pasen a ser realidades concretas.

Luis Mario Rodríguez, Abogado, con maestrías en Derecho Empresarial y Ciencia Política.
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3382434

EL TRAMO FINAL

Supongo que Rodrigo Ávila y Mauricio Funes están contando los días que le quedan de vida a la campaña electoral. Ha sido la campaña más prolongada de nuestra historia, pero además debe haber sido sumamente estresante.

A la pelea contra el candidato rival, tanto Ávila como Funes han debido añadir el difícil manejo de conflictos y desaveniencias al interior de sus respectivos partidos. Esto último nunca antes había ocurrido con la intensidad que hemos observado en distintos momentos en ARENA y en el FMLN.

En el caso de ARENA, nunca hubo consenso, ni siquiera intención de lograrlo, para la selección de candidatos. El proceso fue divisivo y debilitante. A lo largo de la campaña, se ha mantenido el conflicto entre el grupo que quiere tomar las riendas del partido y el grupo que no las quiere soltar. Pero Ávila ha demostrado que puede manejar presiones. Las cosas empezaron muy mal pero están terminando bastante bien para ARENA.

En el caso del FMLN, no hubo espacio para ventilar diferencias. El matrimonio entre partido y candidato parecía consumado en el cielo y así se mantuvo durante varios meses. Pero han ido apareciendo importantes diferencias.

La candidatura de Funes tomó fuerza al margen y, en alguna medida, a pesar del partido. Hay disputa por la propiedad de los réditos del capital político; hay dudas cada vez mayores sobre la disposición del candidato a subordinarse a la agenda partidaria. Las cosas empezaron muy bien pero están terminando muy tensas y muy complicadas.

Los ciudadanos también estamos cansados y muy deseosos de que todo esto termine. La incertidumbre política se suma a las inseguridades y temores que ha ocasionado la crisis financiera y económica global. Estamos hartos de tanta propaganda. No podemos siquiera disfrutar plenamente las reuniones familiares y sociales, porque siempre se nos cuela sin invitación la controversia política.

Los ciudadanos más inclinados a la reflexión, aproximadamente uno de cada tres votantes, han tenido que sobrellevar un incómodo estado mental y emocional de ambivalencia. No compran fácilmente los argumentos absolutistas sobre el bien y el mal.

Saben que el país necesita cambios, pero siguen intentando abstraerse de la propaganda y juzgar con ecuanimidad la naturaleza, la viabilidad y los riesgos de los cambios propuestos. Aprecian las cualidades de ambos candidatos, pero ven también sus deficiencias.

Por otra parte, hay mucha gente que no admite cuestionamiento alguno a sus verdades. La rigidez mental y las actitudes agresivas que exhiben los más fanáticos son rasgos característicos de una personalidad autoritaria.

Se trata de individuos que no toleran los sentimientos encontrados ni los aspectos contradictorios de la realidad; descartan cualquier evidencia o argumento que los obligaría a modificar sus prejuicios; se sienten moral e intelectualmente superiores, con pleno derecho a anular a quienes piensan diferente.

Por eso digo que llegamos todos muy cansados al tramo final de esta campaña electoral. Unos por el esfuerzo honesto que realizan para tomar una buena decisión. Otros por el esfuerzo que exige la defensa de su trinchera ideológica o la discusión desapasionada de las opciones electorales. Supongo que también se cansan los que se dedican a intimidar e insultar a sus adversarios.

Por eso he dicho también, en muchas ocasiones, que a nuestra sociedad le hace falta cultura democrática; le hace falta capacidad y voluntad de diálogo, respeto y tolerancia. Y eso que nos falta es precisamente lo que más vamos a necesitar a partir de la noche del glorioso o fatídico 15 de marzo.

No hay para dónde hacerse. Uno de los candidatos va a ganar y el otro va a perder. Pregunto: ¿Estamos todos preparados para aceptar con madurez un resultado contrario a nuestros deseos? ¿Está preparado el ganador para convertirse sin arrogancia en el presidente de todos los salvadoreños? ¿Está preparado el perdedor para aceptar la derrota y ayudar a que la acepten también sus seguidores?

Mi respuesta a esas preguntas no es muy alentadora. Creo que los medios de comunicación y los líderes sociales y religiosos deben jugar un rol muy activo en las próximas semanas para atenuar pasiones, orientar reflexiones y propiciar actitudes positivas en la sociedad.

Por su parte, el TSE debe reducir al mínimo los tropiezos y anomalías en el desarrollo del evento electoral. Es necesario que atienda la recomendación de la OEA y de los observadores europeos en el sentido de revertir la decisión de integrar paritariamente las juntas electorales. También es sumamente importante que se prepare para resolver problemas con agilidad y para comunicar resultados con prontitud y absoluta transparencia.

Joaquín Samayoa/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/19974.html

LA INFLUENCIA DE CHÁVEZ EN EL SALVADOR

Durante la asunción de mando del presidente de izquierda de Guatemala Álvaro Colom en 2008, Hugo Chávez mandó un mensaje al presidente de El Salvador Antonio Saca, o al menos eso dice la leyenda. "Ahora le tengo rodeado", le habría dicho el mandatario venezolano a Saca.

Si la historia es un mito o una viñeta real sacada del "Manual de Diplomacia de Chávez" en realidad no importa. Lo que importa es lo que transmite: el temor salvadoreño de que Chávez ha estado acechando a su país, esperando añadirlo a su lista de satélites revolucionarios en América Central y del Sur.

Cuando los salvadoreños acudan a las urnas el 15 de marzo para elegir a un nuevo presidente, esa preocupación podría tener una influencia preponderante sobre el voto.

La opinión generalizada es que los petrodólares de Chávez han estimulado la expansión de gobiernos autoritarios en esta parte del mundo en la última década. El presidente venezolano, sin embargo, también ha tenido el efecto contrario, notablemente en México y Perú en 2006, donde la asociación de un candidato con Chávez resultó fatal. El chavismo podría tener el mismo efecto aquí en El Salvador.

La contienda presidencial sitúa al ex director de la policía nacional, Rodrigo Ávila, del partido de centro-derecha Arena, contra el periodista televisivo Mauricio Funes, del partido de extrema izquierda FMLN. Funes se presenta como un candidato moderado y, de momento, es el favorito. Pero la carrera dista de estar ganada y si Ávila todavía tiene una buena oportunidad de triunfar es porque muchos salvadoreños lo ven como la única posibilidad de impedir la importación de la agenda chavista.

Arena ha ganado todas las elecciones presidenciales desde 1989 y un triunfo en marzo sería su quinta victoria consecutiva. Eso dificulta las cosas para Ávila, quien también tiene otros problemas. Mientras los tres presidentes de Arena anteriores a Saca buscaron reformas diseñadas para promover la igualdad ante la ley, la liberalización económica y el crecimiento, Saca ha hecho precisamente lo contrario: se ha hecho famoso por revocar contratos.

El presidente también le ha restado dinamismo a la economía de otras maneras. Un gran proyecto portuario en el municipio de Cutuco prometía convertir a El Salvador en el centro de trasporte más importante de América Central. El puerto está terminado pero aún no empieza a operar porque el gobierno de Saca atrasó en casi dos años el proceso de subastar la concesión. Nuevos proyectos eléctricos, de gran importancia para el crecimiento, también han sido pospuestos.

El Salvador también está acusando el impacto de la recesión global. Las remesas del exterior y las exportaciones, ambas fuentes importantes de crecimiento, están disminuyendo, y podrían no repuntar en el futuro cercano. El declive en los precios del petróleo ha ayudado a amortiguar el golpe, pero el sistema financiero, dominado por los bancos internacionales, ha reducido drásticamente el acceso al crédito.

El efecto de todo esto ha sido un pobre desempeño económico el actual gobierno ha sido sindicado como el culpable. Así que Ávila debería resultar fácil de derrotar. Pero las encuestas, que revelan que una cantidad importante de electores sigue indecisa, sitúan al candidato de Arena a una distancia remontable del candidato del "cambio", Funes. Una encuesta la semana pasada incluso mostró un virtual empate.

A la hora de buscar explicaciones del por qué Ávila todavía está en pie, uno puede descartar la oposición ideológica a un gobierno de centro izquierda, como el del presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva. Muchos salvadoreños están hartos de Arena gracias a Saca y dicen que les gustaría ver más competencia política. No, lo que está ahuyentando a los electores son las muestras de que, a pesar de los intentos de Funes de distanciarse del extremismo del FMLN, el liderazgo del partido sigue siendo el símbolo de la intolerancia.

Un ejemplo es el candidato a vice presidente del FMLN. El 15 de septiembre de 2001, Salvador Sánchez Cerén lideró las hordas de personas en esta ciudad que quemaron banderas estadounidenses y celebraron el atentado contra EE.UU perpetrado por terroristas islámicos. La memoria de ese día no se ha desvanecido.

José Luis Merino, uno de los principales líderes del partido, es un personaje aún más siniestro. Su alias apareció en una de las computadoras incautadas por el ejército de Colombia durante una redada en un campamento en Ecuador el año pasado, sugiriendo que está involucrado en tráfico de armas con las FARC.

Merino es considerado por muchos el jefe del partido, ahora que el militante Schafik Handal ha fallecido, y no disimula su hambre de poder.

Hace dos años, cuando se le preguntó en una entrevista sobre la agenda del FMLN, respondió que era "tomar el poder, conquistar todo el país y así, asegurar que el tipo de gobierno no cambie. Claro está, no con bayonetas o persecuciones. Hay ya ejemplos, como Venezuela, ese es nuestro modelo".

"Venezuela" es precisamente lo que muchos salvadoreños quieren evitar. Temen que, de ser elegido, Funes será desplazado por los extremistas del partido que se negarán a marcharse cuando concluya su mandato. El FMLN dice que estos temores son usados para fines políticos por sus detractores, pero las palabras del propio Merino dejan poco lugar a dudas respecto a sus intenciones.

Los salvadoreños no pueden permitirse el lujo de ignorar sus advertencias. Si lo hacen, la economía dolarizada, frecuentemente elogiada como las más abierta y competitiva de América Latina (después de la de Chile) podría estar en riesgo.

Mary O´Grady / Diario Exterior de España
Fuente: Cato Institute y The Wall Street Journal

miércoles, 18 de febrero de 2009

EL SÍ DE LOS VENEZOLANOS

Al pensar en un título para esta columna, han gravitado en las profundidades de mi inconsciente el título y el argumento de la célebre comedia de Leandro Fernández de Moratín, escrita en 1801, representada por primera vez en 1806 y posteriormente censurada por la Inquisición.

La asociación espontánea de ideas se puede dar por semejanzas o por contrastes. “El sí de las niñas” es una obra de crítica a las convenciones sociales de la época, particularmente al abuso de autoridad de los padres que obligaban a sus hijas a tomar por marido al mejor partido económico. El sí de los venezolanos es, por el contrario, una proclamación del derecho del pueblo a someterse a perpetuidad a abusos de naturaleza mucho más grave.

A diferencia de las jóvenes de la época de Moratín, a los venezolanos nadie los obligó a vincularse con su presidente hasta que la muerte los separe. Podemos asumir que la mayoría de los que votaron por el “sí” a la reforma constitucional lo hicieron libremente, aunque no necesariamente con una clara conciencia de todas las repercusiones.

Las divagaciones me llevan a otros elementos de contraste. La obra de Moratín se divide en tres actos: el anochecer, la noche y el amanecer, la de Hugo Chávez podría quedarse en el segundo acto. Inexplicablemente, puesto que su obra fue un éxito muy sonado, Moratín desapareció de la escena después del “sí”; los planes de Chávez son un poco diferentes. Ha llegado para quedarse, porque está convencido de que solo él tiene la capacidad de sostener el esfuerzo revolucionario por el tiempo que sea necesario.

Hay que reconocer que el referendo se llevó a cabo ordenadamente y con un elevado nivel de participación ciudadana. Mis felicitaciones al pueblo de Venezuela, especialmente a los que se atrevieron a desafiar al caudillo. Y a quienes piensan que el referendo es prueba suficiente de una democracia vigorosa, hay que recordarles que en algunas de las peores dictaduras, también se realizan consultas populares a la medida del dictador.

Tal como lo han señalado en incontables ocasiones y muy atinadamente los movimientos de oposición a regímenes de derecha, la democracia es mucho más que la realización de votaciones, y la libertad exige mucho más que la mera ausencia de bayonetas en los momentos en que el pueblo acude a las urnas para expresar su voluntad.

La democracia es el predominio de la voluntad de la mayoría, pero con respeto a los derechos de la minoría. Por ahí se nos queda bastante corto el coronel, con su discurso amenazante que convierte en enemigo de la patria y persigue a todo aquel que ve las cosas de diferente manera.

Y se nos queda también bastante corta una democracia en la que el caudillo concentra, aunque lo haga legalmente, todo el poder del Estado, comprando voluntades con un magnánimo populismo y despojando de sus derechos políticos, económicos y sociales a cualquiera que se atreva a disentir y a cualquiera que se sustraiga del juego en el que el beneficio de los servicios públicos solo se puede obtener a cambio de adulación y lealtad incondicional.

Hugo Chávez es hijo de una democracia que se durmió en sus laureles y se volvió autocomplaciente, tomando equivocadamente su longevidad como signo de fortaleza; es el engendro de un sistema de partidos políticos que, insensible frente a las necesidades de la población, convirtió la alternancia en una forma más o menos equitativa de distribuir prebendas entre los principales grupos dominantes dentro de un esquema de desarrollo económico excluyente.

Hugo Chávez cuenta con el sólido respaldo de un considerable segmento de la población que se hartó de la exclusión y de la corrupción, gente que por mucho tiempo se dará por satisfecha con la benevolencia arbitraria del populismo, siempre y cuando les llegue algún beneficio de ella y se les alimente la ilusión de protagonismo en la consolidación de un régimen que entiende la justicia simplemente como una vuelta a la tortilla.

Hay grandes diferencias entre los dos países, pero no me digan que no tenemos nada que aprender de Venezuela. Tampoco me digan que de esa triste experiencia se puede extraer solo una lección. ARENA y los demás partidos políticos deben asumir un compromiso serio con el fortalecimiento institucional, el combate contra la pobreza y la erradicación de la corrupción. De nuestra parte, los ciudadanos debemos fijarnos bien dónde ponemos la mirada para encontrar las mejores soluciones sin poner en grave riesgo la libertad y la democracia.

Joaquín Samayoa/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/18727.html

martes, 17 de febrero de 2009

¿Y SÁNCHEZ CERÉN?

El éxito en la política depende del trabajo que se hace de cara a la opinión pública. Por eso es que las imágenes y los mensajes tienen tanta importancia. Eso explica por qué durante una campaña electoral los partidos políticos y sus candidatos se esmeran tanto por mostrar lo mejor de sí y esconder lo peor de sí. Las diferencias en ese ámbito entre ARENA y el FMLN son como el día y la noche.

Hay ejemplos claros de lo anterior en la carrera presidencial del 15 de marzo. Uno de ellos es el esfuerzo notable al interior del partido de gobierno por hacer a un lado las diferencias que existen entre distintos sectores del colectivo tricolor, para empujar todos juntos la carreta del proyecto electoral de su candidato presidencial, Rodrigo Ávila.

No hay dudas de que los resultados del 18 de enero, y las imágenes y los mensajes de unidad que se han suscitado desde entonces le han dado nuevos brillos a la campaña arenera. Las imágenes que muestran a una familia arenera unida –aunque no del todo sonriente– han logrado acrecentar las percepciones sobre las posibilidades reales de un quinto triunfo electoral arenero.

Por otro lado, los frutos del factor Zablah también son claros. Para nadie es secreto que Arturo Zablah tiene detractores entre sectores de la derecha salvadoreña y del mismo partido tricolor. Pero, poco a poco, se ha asumido la importancia del mensaje de apertura que la candidatura de Zablah significa a favor de una victoria tricolor. De que Zablah aporta, no hay dudas.

Mientras tanto, ¿qué pasa al otro lado del espectro político? En el FMLN no se ha producido ninguna foto de familia como ha ocurrido en ARENA. Los motivos para ello son varios. Tiene que ver, principalmente, con la estrategia efemelenista de mostrar rostros nuevos y amigables para vender una imagen del FMLN que no caza con la realidad.

Por eso es que Mauricio Funes se arropa con sus asesores no efemelenistas, o con su grupo de “Amigos” a la hora de encarar a los medios de comunicación. En privado, todos sabemos, son los comandantes los grandes protagonistas. Además, una foto de la familia efemelenista incluiría obligadamente a personajes siniestros cuya presencia resulta ser más un pasivo que un activo en el esfuerzo electoral de Funes.

Sabemos que una foto de familia debe incluir además a Hugo Chávez, Daniel Ortega, Rafael Correa y Evo Morales –los cuatro jinetes del Apocalipsis democrático latinoamericano–. A pesar de los esfuerzos de Funes por esconder los nexos del FMLN con el hombre fuerte venezolano, la simpatía e inspiración que Chávez genera en la ex guerrilla salvadoreña es de dominio público.

La otra pregunta de rigor es: ¿Y Salvador Sánchez Cerén? ¿Por qué ha desaparecido de los medios de comunicación el candidato a la vicepresidencia por el FMLN? El juego de imágenes del FMLN en esta campaña incluye la desaparición pública del compañero de fórmula de Funes.

Mientras Zablah aporta ideas, trayectoria e imagen a la campaña arenera, Sánchez Cerén se esconde para que la opinión pública olvide su pasado guerrerista. También para no responder por crímenes cometidos bajo su mando durante el conflicto armado, o por la campaña de violencia que su partido ha desatado en distintos puntos del país, en algunos casos utilizando niños y adolescentes, adoctrinados y envenenados por dirigentes que añoran la montaña y las balas.

La otra pregunta que ni Sánchez Cerén, ni Funes, ni el FMLN están dispuestos a responder es: ¿De dónde provienen las millonadas que están financiando la masiva campaña publicitaria del presidenciable farabundista?


Carlos A. Rosales/ Secretario particular de la Presidencia de la República
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/18542.html

miércoles, 11 de febrero de 2009

"DESMANTELANDO MITOS"

En cuanta oportunidad puede, Mauricio Funes trata de persuadir a la audiencia que lo escucha acerca de las diferencias estructurales que presenta su visión de país y la de los altos dirigentes del FMLN. La última ocasión que lo escuché fue en el Foro Presidencial que organizó la Cámara Salvadoreña de la Construcción (Casalco), en la que ambos candidatos, Ávila y Funes, presentaron sus propuestas para reactivar el sector de la construcción. Me dicen que en su visita a la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) y a la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CCIE), Mauricio siguió el mismo guión e intentó con su capacidad discursiva, persuadir al sector empresarial sobre su vocación democrática, argumentando su rechazo al socialismo, a la reelección presidencial, al intervencionismo a ultranza del Estado en el mercado, a una reforma fiscal que involucre aumento de impuestos, a la regulación de precios y de su afinidad a los Tratados de Libre Comercio, a la economía social de mercado y el respeto a la institucionalidad.

Es un problema para un candidato cuando parte del tiempo que se le otorga en los distintos eventos, se debe utilizar para decir lo que no es en lugar de ocuparlo para divulgar las propuestas que implementará en caso de ser electo por la voluntad del voto ciudadano.

Ante preguntas del público en el evento de Casalco sobre la reelección indefinida y sobre el socialismo con el que sueñan dirigentes como el candidato a la vicepresidencia, Salvador Sánchez Cerén (léase el interesante artículo que publicó la semana pasada Federico Hernández Aguilar y el complemento del mismo que se está publicando en el periódico electrónico El Faro) o José Luis Merino, recientemente juramentado como diputado del Parlamento Centroamericano, el candidato efemelinista, no sólo reprochó al público por las preguntas que le hicieron, fuera de la realidad según él porque la Constitución de la República impide la reelección, sino que dejó la puerta abierta, en el caso de reelección indefinida, si así lo aprobara una Asamblea Constituyente que reformara la Carta Magna en dicho sentido.

El asombro del público no se hizo esperar con expresiones públicas de rechazo, que claramente encolerizaron al aspirante presidencial.

En mi experiencia como Secretario de Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia de la República, debí reunirme con la fracción legislativa de Alianza Republicana cada semana, para discutir con los diputados los distintos proyectos de ley que el Presidente pretendía presentar al primer Órgano del Estado.

También lo hice con diputados de otras fracciones, pero lo que me interesa destacar, es que aun los diputados de ARENA, con la disciplina partidaria que les caracteriza, cuestionaban algunos proyectos de ley o reformas que le interesaban al Ejecutivo para la implementación del plan de gobierno. Qué sucederá con Mauricio Funes y la recientemente electa fracción del FMLN, si en cada oportunidad que tiene, trata de desmarcarse de las aspiraciones históricas que muchos de los diputados de ese partido han venido impulsando legislatura tras legislatura.

La regulación de precios, el rechazo a los Tratados de Libre Comercio, a reformas constitucionales relacionadas con la seguridad pública, y lo que es más importante, la visión económica que con claridad el FMLN siempre ha sostenido que debe ser intervencionista, son sólo algunos de los ejemplos con que tendría que lidiar Mauricio de llegar a ser electo Presidente, semana tras semana en la celebración de las plenarias en la Asamblea Legislativa.

Cuando se pretende gobernar un país, no basta "desmantelar mitos" como ha pretendido hacer el candidato del FMLN, argumentando que él es distinto a Sigfrido Reyes, Humberto Centeno, Salvador Arias, Norma Guevara, Merino, Sánchez Cerén, entre otros, y que no responde ni por los comentarios ni por las aspiraciones de dichos líderes del partido; ¿acaso Mauricio gobernará solo? Un "outsider" (alguien que estando fuera de un partido político y de la política, logra crear una organización nueva y hacerse del poder, como el caso de Chávez en Venezuela o Toledo en el Perú), no puede creer que logrará entrar a una estructura compleja como el FMLN y cambiarla simplemente con una estrategia de "marketing" en la que separa de todo aquello que sea "rojo", pues el Frente es producto de la unión de varias ramificaciones que durante la guerra pretendieron tomar el poder por las armas y que han venido de forma contundente ofreciendo desde la Asamblea Legislativa, cuando llegaron a este Órgano de Estado en 1994, un país diferente cuya visión se plasmó claramente en el programa de gobierno que Gerson Martínez (ahora coordinador del plan del candidato Funes) elaboró en la contienda presidencial de 2004.

Un país no se gobierna por una sola persona; es necesario todo un equipo, capaz, responsable, con identificación clara de ideales acerca del horizonte al que se quiere llevar a la nación. Si siendo candidato procuro separarme de aquellos que han construido con el esfuerzo de años un partido institucionalizado, arraigado en los militantes que creen en sus estatutos, qué no se pensará hacer cuando se alcance la banda presidencial.

Aspiro a que El Salvador siga cambiando, que se disminuya la pobreza, que se "desmantelen" los privilegios y que haya una democracia más funcional en la que todos los partidos tengan igualdad de oportunidades. Pero ese deseo no vela lo que con claridad está haciendo la oposición política: utilizar a un profesional que durante veinte años entró a los hogares salvadoreños y hacer creer que los modelos que están siendo implantados en Suramérica ni por asomo serán aplicados a nuestro país.


Luis Mario Rodríguez
Abogado, con maestrías en Derecho Empresarial y Ciencia Política.
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3336792

martes, 10 de febrero de 2009

5 SEMANAS Y MEDIA

A 5 semanas y media de la elección presidencial, la más importante que hemos tenido, el teatro de operaciones ha cambiado a favor de ARENA.

El PCN y el PDC que no tenían ninguna oportunidad se retiraron y adelantaron a primera vuelta la inevitable confrontación entre los únicos posibles ganadores. Bueno por acortar un mes la incertidumbre que paraliza la economía, los millones que se ahorrarán en una elección adicional estéril y el hastío de la población por una larguísima campaña política.

Las críticas probablemente se deban a cálculos de algunos de que el FMLN pudiera haber ganado en primera vuelta si los pequeños se quedaban, y ven esfumarse esa esperanza. Cálculos vanos, la aritmética electoral actual no da para eso, la brecha tendría que ser muy grande y los que votaron por esos partidos para diputados, votar igual para la presidencial, algo muy improbable.

Lo que definitivamente juega a favor de ARENA en primera vuelta es que el moméntum ha cambiado a su favor, están más optimistas y en el Frente menos, un enfrentamiento rápido los pone en mejor posición.

Los resultados del 18 de enero derrumbaron el sentimiento inducido por las encuestas y la inteligente estrategia triunfalista del Frente, que lo hacía ver favorito indiscutible. Sus partidarios, antes apáticos, divididos y desmoralizados, cobraron nueva vida.

Tanto areneros como votantes antifrente realizaron que pueden ganar y ahora tienen el viento a su favor.

Por el otro lado, el Frente y Mauricio vienen de una campaña muy larga, desgastante, desde noviembre de 2007, y estas alturas tienen muy poco nuevo que enseñar y los errores cometidos en campaña pesan en los últimos días.

Simultáneamente los perjudican los movimientos de perpetuarse en el poder de los gobiernos con que se identifica el FMLN, el descaro de Nicaragua, las maniobras en Bolivia y Ecuador y el referéndum de Venezuela el próximo 15, para perpetuar a Chávez, líder del socialismo latinoamericano del siglo XXI, que muestran claramente el patrón que siguen, ganar legítimamente en las urnas al principio con ofertas blandas, amañar las siguientes y usar la fuerza en las calles después, para asegurar continuidad, con la supresión de la democracia y la libertad que eso conlleva.

Así lo hizo Hitler, no es asunto de derechas e izquierdas, es el método conocido para imponer un proyecto político, suprimir la libertad porque estorba.

El candidato Funes trata de desasociarse de esos movimientos, pero los dueños del partido mantienen su asocio ideológico y físico con ellos. Chávez frecuentemente menciona que pronto El Salvador se sumará a la iniciativa bolivariana con el FMLN.
En Europa así nos ven, un reciente artículo de El País nos posiciona en ese bloque.

Yo respeto a los dirigentes del Frente y los comunistas serios aunque no comparta su ideología. Son muy disciplinados, persistentes en sus ideales, pacientes en su estrategia de largo plazo, estudiosos, definen en sus congresos sus planes de acción, escriben lo que piensan hacer... y lo hacen, algo que no todos los grupos políticos pueden decir.

Por eso en El Salvador ellos son la opción de poder de la izquierda. La izquierda democrática no ha tenido la capacidad de expresar su proyecto en un partido político fuerte, ni pudo prevalecer en el FMLN aunque eran más que los comunistas.

Como los salvadoreños son mayoritariamente conservadores, en elecciones anteriores no le dieron su voto para la presidencial al proyecto de los comandantes. Ahora montaron una estrategia inteligente, un candidato moderado, conocido, buen orador, que sumado al desgaste de 4 períodos de ARENA los han situado en la posibilidad real de ganar la elección.

Los votantes a quienes les gusta Funes pero no el Frente enfrentan la seria dicotomía de creer (y desear) que pueda imponerse a la dirigencia y que no piensa como ellos.

Se ve muy difícil aunque lo deseen mucho. Estos dirigentes serios, disciplinados, que han trabajado más de 30 años su sueño, tienen control férreo. ¿Cederán el poder cuando finalmente lleguen? Poco probable, ¿por qué lo harían? Han cedido apariencias, no poder real, impusieron diputados, jefes de campaña y lo contradicen periódicamente en el pensamiento fundamental.

Está claro que los salvadoreños tendrán que escoger entre un proyecto camino al socialismo con el autoritarismo que conlleva, y otro, que con las deficiencias que se le señalen, garantiza la democracia y la libertad. No hay medias tintas.

ARENA llega fortalecido, con menos tiempo en campaña, puede presentar novedades al votante, muchos apáticos manifiestan que saldrán a votar.

La elección será cerrada, por hoy el viento sopla a favor de ARENA.

Rafael Castellanos
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/caricatura/17178.html

lunes, 2 de febrero de 2009

EL COMUNISMO NO ES LA SOLUCIÓN

Existen muchas razones para votar en contra de ARENA, pero existen todavía más razones para no votar por el FMLN. Entiendo que en El Salvador la gente está aburrida de los casi 20 años vividos con presidentes areneros. Entiendo que los problemas más graves del país aún no se han solucionado.

Los avances logrados en materia económica, de salud o educación han sido demasiado modestos para quienes aspiramos a ver que nuestro país supere el atraso tercermundista. Honestamente, entiendo la frustración de los millones de salvadoreños quienes, desembarazados de ideología o prejuicio particular, quieren ver un cambio en el país. Mas no entiendo como el FMLN pueda ser considerado -aunque sea veleidosamente- como el vehículo apropiado para este fin.

Por supuesto que el FMLN representaría un cambio, así como morirse representa un cambio para el paciente enfermo. Evidentemente, no todo cambio es bueno.

Entablar relaciones con la dictadura cubana y estrecharlas con la proto-dictadura chavista no es conveniente, porque distanciará a El Salvador de su principal soporte económico en los Estados Unidos. Apoyar a los narcoterroristas de las FARC, además de demostrar ineptitud moral, nos alejaría de la comunidad de naciones respetables. Mutar al sistema económico hacia un modelo dirigista como el que ha fracasado en todo el mundo ahuyentaría a la inversión, aumentaría el desempleo y agudizaría los problemas socioeconómicos del país. El socialismo al que se suscribe el FMLN es una ideología falsa, ampliamente refutada tanto en la teoría como en la experiencia.

El vehemente deseo de cambio ha hecho que muchos salvadoreños olviden la historia de su país y de sus partidos políticos. El FMLN fue fundado en La Habana, en 1980, apadrinado por el anciano déspota Fidel Castro, con el único propósito de establecer un estado marxista-leninista en El Salvador por la vía armada. En ese entonces, cuando la Unión Soviética todavía representaba aquella enorme mancha roja en el atlas -e incrementándose gracias a su invasión de Afganistán-, el FMLN no tenía aspiraciones democráticas.

En 1984, por ejemplo, la guerrilla (FMLN-FDR) decretó un boicot a la elecciones a pesar de la presencia de observadores internacionales, aplicando medidas militares para intimidar a la población. (En su diario, Ronald Reagan escribió que este evento suscitó su admiración hacia los salvadoreños por la valentía demostrada al ir a votar bajo las balas.) No fue sino hasta la caída del Muro de Berlín que el FMLN perdió su patrocinio y finalmente empezó a participar de buena fe en los Acuerdos de Paz, proceso que concluyó con la conversión de la guerrilla en un partido político.

Muchos que conocen esta historia sin descartar un voto por el FMLN se justifican en que el partido ha cambiado, que ya no es comunista, que con la muerte de Shafick Handal se renovó su liderazgo, y que la nominación de Mauricio Funes demuestra que esta es una izquierda moderna parecida a las socialdemocracias europeas. Sin embargo, la evidencia demuestra que, a pesar de sus disciplinados esfuerzos por aparentar moderación, los efemelenistas continúan copando su liderazgo con comunistas impenitentes.

Se nos dice que porque Funes no militó en la guerrilla, no comparte su ideología; razonamiento patentemente falaz, porque los jesuitas que le indoctrinaron en la UCA tampoco militaron oficialmente en la guerrilla, pero todos saben que poco les faltó para portar una AK-47 debajo de la sotana. No tiene que haberse sangrado hombro a hombro con los guerrilleros en el cerro de Guazapa para haberlos acompañado en su misión.

Las motivaciones de Mauricio Funes, profundamente hincadas en resentimientos personales y paradigmas subversivos, me hacen dudar de su capacidad para trascender el conflicto pasado y enfrentar los problemas del Siglo XXI. Ha hecho declaraciones descabelladas, como acusar a periodistas que no le son afines de pertenecer a un organismo paralelo al Organismo de Inteligencia del Estado, y pregonar insistentemente e irresponsablemente -incluso fuera del país-, que se está fraguando un fraude para favorecer a su rival en las elecciones. Sobre todo esto, por supuesto, no ha aportado ni una sola prueba.

Finalmente, para los cipotes que creen que el comunismo no puede ser tan malo, permítanme recordarles que ningún otro sistema de gobierno en la historia ha causado tanta destrucción, miseria y muerte como él. Si ustedes no votarían por un partido con proclividades Nazi, entonces ¿por qué están dispuestos a votar por un partido que hasta la fecha no ha renunciado a una filosofía que provocó la muerte de más de 100 millones de personas, diez veces más que las que perecieron por el Nazismo?

Los salvadoreños no podemos dejarnos engañar por lobos en piel de oveja. En verdad espero el día en que podamos alternar el poder sin poner en riesgo las instituciones democráticas y la libertad en El Salvador. Lamentablemente, mientras el FMLN sea la única alternativa, este día no habrá llegado.

NUEVA AMÉRICA CENTRAL
http://craguilar.wordpress.com/2008/11/24/el-comunismo-no-es-la-solucion/

EL CHANTAJE DEL FMLN

Durante la reciente campaña electoral salvadoreña, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) recurrió a todo tipo de estratagemas e, incluso, al chantaje, para forzar a las instituciones y al pueblo a concederles mayoría absoluta. Sin embargo, el plan no funcionó.

Desde hace meses, el FMLN proclamó a los cuatros vientos que contaba con 20 puntos de ventaja sobre el partido de gobierno, Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Para fundamentar su tesis, el FMLN se basó en encuestas realizadas por sectores afines, de tendencia izquierdista.

Seguidamente, los integrantes del FMLN -incluido su candidato presidencial, Mauricio Funes- dedicaron buena parte de la campaña a denunciar que habría fraude. Dos días antes de las elecciones -que se realizaron el pasado 18 de enero- Funes trató de presionar a los observadores internacionales, alegando que el fraude estaba montado.

Con esta estrategia, el FMLN pretendío a forzar a los salvadoreños a votar por sus candidatos, bajo amenaza de que si no les reconocían el triunfo, se desataría la violencia. Afortunadamente, los salvadoreños no cayeron en la trampa, y votaron siguiendo los dictados de su conciencia.

Ciertamente, el FMLN obtuvo mayoría de votos, más por el desgaste de 20 años de gobierno de ARENA que por sus propuestas. Pero solo alcanzó una pequeña mayoría relativa y no superioridad absoluta, como pronosticaban las encuestas.

En el Congreso, ARENA y el FMLN mantienen casi el mismo número de diputados. ARENA sigue controlando más alcaldías que el FMLN y además recuperó la joya de la corona, San Salvador. Lo novedoso es que el Partido de la Conciliación Nacional (PCN) aumentó su caudal de votos y, por ende, incrementó su número de diputados. Los votos sumados de ARENA y el PCN superan con creces a los del FMLN.

A pesar de que su estrategia no funcionó, Funes pretende seguir chantajeando a los salvadoreños, para forzarlos a votar por su opción en las elecciones presidenciales del próximo 15 de marzo. En declaraciones dadas al canal 33 el pasado 20 de enero, Funes pidió que se frene esa campaña sucia, por parte de Fuerza Solidaria.

Funes se refiere a los spots publicitarios del capítulo salvadoreño de Fuerza Solidaria, en los que se revelan los vínculos de los comunistas salvadoreños con Hugo Chávez. En realidad no se trata de una campaña sucia, como alega Funes, sino de hechos reales, plenamente comprobables.

Chávez financia casi toda la campaña electoral del FMLN, a través de los acuerdos preferenciales de ALBA Petróleos con las alcaldías controladas por los comunistas. De ganar las elecciones, el FMLN estaría tan hipotecado con Chávez, como lo están Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega. Esta es una realidad inocultable que todos los salvadoreños deberían sopesar a la hora de votar el 15 de marzo.

Alejandro Peña Esclusa
http://analitica.com/va/internacionales/opinion/3362812.asp

domingo, 1 de febrero de 2009

EL FMLN DEBE REGRESAR A LOS IDEALES SOCIALISTAS

Deseo invitar a leer el comentario publicado en un periodico MILITANTE, Voz marxista de los trabajadores y juventud , en el que se confirma la realidad que desea ocultar el FMLN, ya que al interior de sus bases hay un gran sector que respalda las ideas del comunismo.


Actualmente hay gran confusión entre la población que no está afiliada o no es miembro activo a ningún partido politico de El Salvador, lo que suele llamarse en las encuestas como indecisos. Se trata de un este sector tomara gran protagonismo en los días de las elecciones.


Se escucha entre la voces, en las calles de El Salvador que Mauricio Funes, solo es un instrumento (títere). Otros expresan que ante un posible gane del FMLN el 15 de marzo, no sería extraño que purgaran al candidato Funes, para generar una crisis popular y lograr así imponer la realidad filosófica, estatutaria del FMLN: la comunista.

El artículo en mención es el siguiente:




El Salvador: El FMLN debe regresar a los ideales socialistas
Escrito por: Tendencia Marxista Militante


El pasado 17 de agosto se realizó en San Salvador, El Salvador, la XXIV Convención Nacional del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). El acto no fue del todo abierto y por ello, sólo asistieron 8 mil personas con un gran ánimo y confianza de poder derrotar a la derecha y su partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) en las elecciones municipales de enero y las presidenciales de marzo de 2009. Los marxistas, a nivel internacional saludamos estos avances de la izquierda salvadoreña.


La lucha en El Salvador es muy reciente, las heridas aún no terminan de cicatrizar. Miles de trabajadores en el mundo se solidarizaron con el pueblo salvadoreño, en México fueron muchos los casos donde se refugiaba a guerrilleros o dirigentes obreros que tenían sus vidas amenazadas, se realizaban actos de solidaridad, se recolectaban recursos o se daban apoyos materiales, e incluso hubieron muchos casos de compañeros que se sumaron a las filas del FMLN para en la lucha contra la oligarquía y el imperialismo en una guerra sangrienta que se prolongó de 1980 a 1992 y cobró la vida de mas de 70 mil personas, la inmensa mayoría campesinos, obreros y estudiantes, finalizando con los acuerdos de paz firmados en Chapultepec.


Después de esa heroica, pero dura lucha, los consiguientes gobiernos de ARENA sólo han profundizado los problemas de las masas. Ahora vemos que el FMLN tiene amplias posibilidades de ganar las elecciones y llegar al gobierno por primera vez en la historia, pero la burguesía lo quiere impedir con un escandaloso fraude como el de México en 2006.


Fuertes ataques contra los trabajadores
Una encuesta realizada en mayo pasado por el Instituto universitario de opinión pública (IUDOP) de la Universidad de Centroamérica (UCA) sobre el gobierno de Antonio Saca es muy reveladora. Un 56.9% de los encuestados ha aumentado sus horas de trabajo al día pero el 44.1% ha adquirido nuevas deudas, el 20.4% han disminuido sus tiempos de comida pero el 80.2% han modificado su dieta alimenticia producto de la crisis alimenticia y un 64.7% han dejado de comprar medicinas.




Los bajísimos niveles de vida y las extenuantes jornadas laborales acompañadas con una profunda crisis alimenticia y una recesión del capitalismo que puede recorrer el planeta entero, son una combinación explosiva donde veremos una intensificación de la lucha de clases que puede tener una salida revolucionaria o reaccionaria, no hay margen para reformas y el capitalismo esta llevando a la barbarie a Centroamérica, por poner otro ejemplo podríamos decir que durante los cuatro primeros años del gobierno de Saca ha habido 14 mil homicidios, reflejo del desarrollo de las famosas pandillas conocidas internacionalmente como Maras. La perspectiva para El Salvador y Centroamérica son: Socialismo o Barbarie.


La dirección del FMLN ha optado por una táctica incorrecta, al tratar de convencer a la burguesía de que sus intereses no están en peligro, que respetarán la propiedad privada y no construirán el socialismo. Lo que la dirección del FMLN debería hacer es apoyarse en la clase obrera y demás pobres del campo y la ciudad quienes han demostrado su gran disposición de luchar. Por ejemplo, vemos luchas cada vez más continuas de diversos sectores como panaderos, campesinos, trabajadores municipales, trabajadores judiciales, etc. que realizan importantes marchas y paros por mejorar sus niveles de vida; el primero de mayo pasado fue una demostración contundente de la rabia y ganas de luchar de la clase obrera con más de 120 mil trabajadores en la calle con demandas como, el combate al alto costo de la vida.



La consigna de la huelga general, defendida por los marxistas agrupados en el Bloque Popular Juvenil (BPJ) tiene una gran aceptación, los burócratas reformistas dicen que no hay condiciones para una huelga general pero si miraran hacia abajo y entraran en contacto real con la clase obrera verían que solo falta que el FMLN haga un llamado serio para poner a las masas en acción, obligando a la burguesía a dar concesiones serias y evitando la imposición de Rodrigo Ávila en la presidencia.


Por un FMLN democrático y con un programa de clase
Lo que hemos visto en las pasadas convenciones son actos muy emotivos, con gran entusiasmo de la militancia pero carentes de debate, en donde sólo se va a avalar lo que la dirección ya decidió de antemano. Si la dirección del FMLN fuera consecuente con los ideales de la revolución socialista el problema no sería tan grave, pero lo que vemos es que como ocurre con muchas burocracias reformistas y estalinistas de los partidos obreros del mundo, la del FMLN coarta el debate y las críticas desde la izquierda con el argumento de la unidad.




Este no es un método muy efectivo como se pudo ver en México donde se pedía exactamente lo mismo y al final los graves errores de la burocracia del PRD facilitaron el fraude electoral y la derrota de la izquierda. El argumento de la unidad suele significar dejar las manos libres para que actúen los oportunistas.


Es quizás la primera ocasión en la historia del FMLN donde no se menciona en una convención la palabra revolución. El Candidato del FMLN, Mauricio Funes fue quien presentó el programa de gobierno que fue debatido ampliamente en la dirección y con gente ajena al partido. En este señaló: “hagamos a un lado los fantasmas que nos quiere imponer la derecha en el poder, no es el debate entre capitalismo o socialismo el que debe ocupar nuestras energías, el debate actual sobre el que deberán elegir los salvadoreños es entre democracia o autoritarismo, entre cambio o continuismo, entre pasado o futuro”. Estas palabras se dan en medio de un periodo revolucionario en América Latina donde millones de trabajadores luchan contra el capitalismo y por el socialismo.


Mas adelante señala: “No vamos a acabar con la propiedad privada y menos con el mercado. Mi gobierno será el mejor defensor de la iniciativa privada, porque entiende que para repartir con equidad y justicia la riqueza primero hay que producirla. Y para ello necesitamos que los emprendedores privados y el Estado sellen una fuerte alianza desde el inicio”. Los capitalistas son una clase parasitaria que vive del trabajo ajeno, quién genera la riqueza es la clase obrera, esa es la clase necesaria para construir una sociedad igualitaria, los capitalistas son los culpable de que no haya una buena distribución de la riqueza pues se apropian de buena parte de la riqueza generada por los trabajadores.


Por un FMLN verdaderamente socialista
Los dirigentes del FMLN deberían ser más honestos y plantear claramente que se elimine la palabra socialismo de los estatutos porque el programa de gobierno que están defendiendo solo busca reformar al capitalismo con mayor participación de otros sectores de la burguesía que hoy están excluidos y dando concesiones de salud, educación, trabajo y buenas pensiones y jubilaciones para los trabajadores, desgraciadamente para la dirección del FMLN la situación económica mundial no pinta para que sus posibles maniobras se cumplan.




El capitalismo a nivel internacional esta en crisis y no pueden dar reformas a los trabajadores, todo lo contrario. Aquí la dirección del FMLN se tendrá que poner de un lado, o se esta con los trabajadores o de lado del reformismo, es decir de la burguesía. En la etapa actual de crisis orgánica y coyuntural del capitalismo es imposible dar esas concesiones. Si el gobierno de Funes-FMLN intenta aplicar un programa de simples reformas se convertirá en un obstáculo para la lucha de los trabajadores por su emancipación y le daría grandes oportunidades a la burguesía para boicotear y golpear a la clase obrera justo como hoy lo esta haciendo en Bolivia aprovechando los titubeos de Evo Morales.


Pero si la burocracia del FMLN aún no se atreve a eliminar las palabras socialismo o revolución de los estatutos es porque sabe que seria muy antipopular, porque existen grandes reservas revolucionarias dentro del FMLN y las masas no leen las letras chiquitas del programa, los trabajadores votarán al FMLN y a Mauricio Funes porque están cansados de tantos males generados por el capitalismo, porque quieren un cambio y ponen sus esperanzas en su partido tradicional. Independientemente de las intenciones actuales de los dirigentes, el destino de El Salvador se resolverá con el enfrentamiento entre las clases. Las masas lucharán contra el fraude y por llevar al FMLN al gobierno pero posteriormente querrán que existan cambios reales en sus condiciones de vida que no serán posibles sino a través de una lucha a muerte contra los privilegios de los capitalistas y su sistema.


Existen condiciones muy favorables para transformar la sociedad en El Salvador, pero como dijera León Trotsky, ese gran revolucionario ruso acallado por las mentiras de los estalinistas cuyas ideas hoy se abren paso con el avance revolucionario en América Latina: “La crisis de la humanidad es la crisis de la dirección revolucionaria”. Si los dirigentes del FMLN defendieran las ideas del autentico marxismo estaríamos al inicio de la revolución socialista en El Salvador.



El FMLN se debe dotar de las ideas del autentico marxismo y por consiguiente no abandonar la lucha por el socialismo, estas ideas son las defendidas por el BPJ quiénes luchan por un FMLN auténticamente democrático, revolucionario y socialista.



Eso no lo puede tolerar la burguesía quien ha desatado una campaña tratándolos de criminalizar y haciéndolos parecer como terroristas o ultraizquierdistas.



Es muy probable que conforme avance la campaña los ataques contra los marxistas se intensifiquen, por eso llamamos a la clase obrera mexicana e internacional a estar atentos a los acontecimientos de la lucha de clases en El Salvador y apoyar a los marxistas del Bloque Popular Juvenil.


Agosto 2008

LAS ENCUESTAS NO PREDICEN EL FUTURO

Las elecciones municipales y legislativas del 18 de enero han pasado a engordar los anales de la historia política nacional. Pero los resultados finales de la contienda han dejado hartas lecciones de las que todas las fuerzas políticas pueden derivar valiosas enseñanzas. He aquí algunas.

Mauricio Funes tenía razón. El FMLN debió haber cambiado a Violeta Menjívar como candidata a la alcaldía capitalina. Tras una gestión desastrosa, Funes trató de hacer entender a la ex guerrilla que la reelección de Menjívar era misión imposible. Empero, aprovechando un viaje de Funes al exterior, la cúpula farabundista se adelantó a anunciar la candidatura de Menjívar, imponiéndose así a la voluntad de su presidenciable.

El triunfalismo y la prepotencia son malos consejeros. Basados en encuestas que habían circulado ampliamente, el FMLN había adoptado desde hace meses una actitud triunfalista y prepotente respecto a sus posibilidades de triunfo. Su excesiva arrogancia y varios errores tácticos colocaron al FMLN en una posición difícil a la hora de conocer los resultados de San Salvador.

No todo lo que empieza mal debe terminar así. La campaña de Norman Quijano comenzó mal. El circo mediático montado alrededor de la bandera del redondel Masferrer le restó credibilidad. Sin embargo, hace un par de meses, el candidato hizo oídos sordos a sus malos asesores y tomó control de su campaña. El resultado fue notable. Atrás quedaron los insultos y los shows, Quijano comenzó a enfocarse en propuestas y en la cercanía con las comunidades. El poder de las propuestas y el trabajo serio lo convirtieron en el preferido de los capitalinos.

Las encuestas no predicen el futuro. Con la excepción del voto duro de cada partido, lo que responde un votante en una encuesta, no es necesariamente lo que consignará en una papeleta de votación. Las encuestas no tienen consecuencias, las papeletas de votación sí. Sobre todo en elecciones donde hay tantas cosas en juego. En un país donde los indecisos rondan el 30% del electorado, es imperativo valorar las encuestas por lo que son: fuentes de insumos para diseñar estrategias y mensajes.

Los pleitos internos de un partido político pesan. ARENA perdió la Alcaldía de Zacatecoluca por la campaña que miembros de su estructura departamental lanzaron contra su alcalde. El principal adversario del arenero no fue su similar efemelenista, sino su propio partido.

Carlos Remberto no urge, lo que sí urge es una reforma electoral para que no se premie a partidos minoritarios y desacreditados como el PCN. El “partido de las mañitas” es, quizás, el partido político que más daño le ha hecho al país en los últimos años. Su política de “venderse al mejor postor” lo ha llevado a oscilar entre ser aliado acérrimo de ARENA y a formar destructivas alianzas con el FMLN.

Los partidos políticos carentes de visión y de claros lineamientos ideológicos tienen pocas posibilidades de adjudicarse el apoyo del electorado. Por eso, el PDC no será nunca más lo que una vez fue. El CD por su lado es percibido por la población simplemente como un apéndice del FMLN, sobre todo bajo la tutela de su actual secretario general.

Los partidos políticos que resultan de escisiones del FMLN no tienen posibilidades de supervivencia. Los principales dirigentes del FDR fueron, en su momento, farabundistas, pero las luchas intestinas que estremecieron a la ex guerrilla desde los Acuerdos de Paz los dejaron fuera. El resurgimiento político de muchos de ellos es tarea cuesta arriba.


Carlos A. Rosales/ Secretario particular de la Presidencia de la República
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/15646.html

viernes, 30 de enero de 2009

DOS COSAS QUE HAY QUE TENER CLARAS

Si hay algo de lo que nos podemos sentir seguros es de que la vida políticamente cómoda, a la que nos habíamos acostumbrado en los últimos años, ha llegado a su fin, esa vida en la que pensábamos que todo lo que teníamos que hacer políticamente era ir a votar una vez cada tantos años y que con eso íbamos a asegurar la existencia de una sociedad democrática, libre y próspera para nuestros hijos y nietos.

Esa vida no sólo era cómoda en términos físicos y mentales --no se gastan muchas calorías o neuronas yendo a votar allá a las mil quinientas-- sino sicológicamente también.

El pretender que sólo eso era necesario nos permitía mantenernos alejados de la acción para poder criticar a gusto y para fruncir la nariz cuando nos enterábamos de casos de corrupción, diciendo: "Yo por eso no me meto en política porque es muy sucia". Nos permitía estar --o pretender estar-- vestidos de blanco, sentados a la par del charco de lodo, quejándonos amargamente de que haya lodo, de que esté cerca de nosotros, de que nadie lo ha limpiado, de todas las cosas que los demás no han hecho por nosotros.

El espectáculo que presentamos al hablar y actuar así es semejante al que proyectaría una persona muriéndose de sed en el desierto, con un oasis al alcance de su brazo, quejándose de que la sirvienta no le sirve un vaso de agua. Cualquier persona funcional nos diría: "¿Y por qué no vas y te servís el agua? ¿Y por qué no hacés nada para secar tú el pantano y sembrar grama?"

La situación actual del país y del mundo entero es tal que ya no podemos pretender que el lodo no nos salpica a todos, y que no tenemos la culpa si el gobierno lo captura una rosca de corruptos o una de violentos ignorantes.

Y no podemos sentarnos a abanicarnos frente al lodo diciendo que ni a votar vamos a ir porque por uno no podemos votar y por el otro jamás lo haríamos. Como dijo Edmund Burke, político y pensador británico de fines del Siglo XVIII: "Todo lo que es necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada".

O, como dijo Lucas, el Evangelista: "Cuando los hombres buenos no hacen nada, no logran hacer nada bueno. Para ser bueno, uno debe hacer el bien". Podemos añadir a Lucas que el que no hace nada no es un sabio, ni un bueno, ni un gran intelectual que no se digna rebajar a tratar con la chusma, ni una persona de alma pura, sino un haragán y un cobarde. Esta es la primera cosa que tenemos que tener clara para enfrentar los graves problemas que enfrenta el país.

La segunda es que, gane quien gane, tendremos que trabajar duro para secar nuestros pantanos y forjar una sociedad desarrollada en nuestro país. En las elecciones vamos a decidir qué tipo de trabajo queremos hacer.

Si votamos por el FMLN vamos a tener que dedicar muchos años no a desarrollar el país sino a lo mismo que absorbe todas las energías de los venezolanos y nicaragüenses: a evitar que el FMLN se perpetúe en el gobierno en una tiranía que nos quite las libertades y el progreso que tanto nos ha costado. Sería un trabajo que no brindaría progreso, sino sólo la posibilidad de minimizar el retroceso. Sería el trabajo de evitar que el pantano crezca y nos trague a todos.

Si votamos por ARENA tendremos que trabajar mucho en la seca de pantanos existentes y en evitar que se nos vuelvan a formar --al fin y al cabo se han formado porque nosotros dejamos el camino abierto para que se formaran al no participar en la política--.

Pero la seca de pantanos sería sólo una parte de lo que hay que hacer. Habría que asegurarse de que funcionen proyectos como la eliminación de las champas y las quebradas; la modernización del transporte, quebrando la simbiosis malsana de gobierno con dueños de buses; la rotura del monopolio de las medicinas, compartido por varias empresas que las venden a los precios más altos en el mundo conocido; la generación de empleos; el aprovechamiento del puerto de La Unión... etc., etc.

Estos son proyectos que el país necesita tanto como secar los pantanos, y en realidad varios de ellos no pueden realizarse si no secamos pantanos viejos y profundos, como el de las medicinas, como el de los buses.

Si no hacemos nada para que estos proyectos se logren, no nos quejemos después de que nos trague el pantano de la corrupción, el subdesarrollo, la ineficiencia, la incapacidad. Si nos traga el pantano, tendremos que parafrasear lo que la sultana Aixa le dijo a Boabdil cuando este lloró al perder Granada, diciéndonos los unos a los otros: "Llora como esclavo lo que no pudiste defender como persona libre".

Manuel Hinds
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3285023

UN PLAN DE GOBIERNO REALISTA

Los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, Rodrigo Ávila y Arturo Zablah, de ARENA, dieron a conocer, el martes anterior, el plan de gobierno 2009-2014, denominado "País más justo". El documento --analítico y propositivo, realista y competitivo--, le da suma importancia a los factores económicos y sociales.

Aunque se distancia del plan del presidente Saca ("País más seguro"), sigue líneas imprescindibles e inaplazables tales como Red Solidaria, Fosalud y Educación 2021. En general, se trata de un instrumento político, social y económico que establece el conjunto de objetivos trazados en un determinado plazo y los medios que se emplean para alcanzarlos.

El documento, producto de una amplia y cuidadosa consulta plurisectorial, reconoce los avances realizados y examina el desenvolvimiento del país, destacando problemas, rezagos e insuficiencias. Para la ejecución de un programa de gobierno, es fundamental el equipo de trabajo, así como la credibilidad y honestidad del candidato.

Quien tenga manías de grandeza, no podrá ganarse el apoyo de los ciudadanos. Por ello es necesario contar con un equipo capacitado, honesto, visionario y concertador. Aunque en política, como en el deporte y el amor, no hay fórmulas infalibles. Siempre hay que ir corrigiendo de acuerdo a las circunstancias.

El FMLN presentó, en octubre de 2008, su plan de gobierno con el lema "Cambio en El Salvador para vivir mejor", en el que resaltan las propuestas clasistas. Esto sería una diferencia clave con el de ARENA que es nacional.

La crisis económica y social es general. Afecta a los pobres y a los ricos, a los asalariados y a los empresarios y no será fácil de resolver, ni podrá hacerse en poco tiempo.

Otra diferencia es que el de ARENA se basa en principios y el del FMLN en una estrategia electoral. Y los principios son fundamentales porque constituyen el pronunciamiento ideológico en torno a la problemática social, política y económica. La falta de principios es el talón de Aquiles del FMLN, pues unas veces dice que es un partido "socialista y revolucionario" y otras, democrático y revolucionario.

Pero la democracia no es una ideología, sino una forma de gobierno y una manera de vivir.

El programa social de ARENA pone énfasis en la vivienda, la salud y el empleo. Barack Obama ha propuesto crear tres millones de empleos en los próximos dos años y Rodrigo Ávila 250 mil. Y para cumplir con esa meta es indispensable contar con la empresa privada.

El país necesita más empresarios y menos políticos. Pues los empresarios son los que organizan los elementos de la producción --naturales, capital y trabajo-- en función social. Los economistas dicen que sin estabilidad y sin crecimiento económico no es posible el progreso social.

También el programa Ávila-Zablah garantiza las libertades básicas (de prensa, migración, reunión, asociación, cultos) y los derechos ciudadanos como condición para alcanzar un verdadero desarrollo democrático.

No se puede hablar de un país más justo si no se avanza en el desarrollo social sustentado en la equidad y la justicia. La política social, según los candidatos de ARENA, se enfoca en la erradicación de la pobreza, los sectores más vulnerables y los grupos que padecen las más graves desventajas económicas y sociales.

La columna vertebral del plan son la vivienda, el empleo, la solidaridad con las familias y el desarrollo económico. Las viviendas existentes presentan condiciones de hacinamiento y de precariedad. Además, tienen altos precios y la atención crediticia es insuficiente.

La solidaridad con las familias implica impulsar programas que velen por el ingreso de las familias más pobres, así como la concesión de créditos y becas.
Con respecto al empleo no solamente es necesario evitar los despidos, sino también crear más empleos y con mejores ingresos.

El desarrollo de las capacidades para el trabajo, la educación y la cultura sólo es posible cuando existen adecuadas condiciones de salud. El mejor plan de gobierno es el que reactive la economía, crea más y mejores fuentes de empleo, proteja la salud y restablezca la solidaridad con las familias. El reto es grande y no hay cabida para planes ilusos y propuestas populistas.

Carlos Sandoval
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3285035

jueves, 29 de enero de 2009

REFORMAS VERSUS CAMBIO

Esta semana asistí a una reunión de analistas y periodistas con el equipo que elaboró el programa de gobierno de Rodrigo Ávila.

Fui con todo el escepticismo del caso, preparado a aguantar un discurso ideológico, a sufrir la defensa cerrada de esquemas ideológicos agotados, a desayunarme más de lo mismo.Para mi sorpresa, me encontré con un equipo de mentes abiertas, muy dispuesto a deshacerse de varias vacas sagradas de los gobiernos anteriores.

Rodrigo Ávila, para diseñar las futuras políticas públicas de su gobierno, no se apoyó en los ideólogos de su partido, sino en profesionales críticos con una visión marcadamente reformista.

El hecho que Rodrigo Ávila haya puesto como núcleo de su futuro gobierno a personas que no son soldados de partido, pero tampoco son tecnócratas, sino gente convencida de la necesidad de la reforma profunda en lo económico, político e institucional, es muy significativo para un candidato bajo la sospecha de ser garante del continuismo.

Si las personas claves de este equipo -René León, economista y embajador en Washington; Luis Mario Rodríguez, quien fue secretario jurídico de Tony Saca, renunció para competir por la candidatura residencial y ahora diseña para Rodrigo Ávila la reforma política; Rodrigo Simán, el médico que fundó el programa gubernamental contra el Sida y se hizo cargo de desarrollar el concepto de las políticas sociales- son los hombres con los cuales Rodrigo Ávila se propone construir su gobierno, Mauricio Funes ya no es el dueño del cambio. Mucho menos el FMLN...

Si este equipo dice en voz alta que este gobierno de ARENA, en vez de seguir siendo obstáculo para la reforma electoral, para la ley de partidos políticos y para el fortalecimiento de las instituciones del Estado, será motor de estas reformas; si además este equipo dice que el problema del alto costo de las medicinas no se ataca, como propone el FMLN, quitando el IVA, sino rompiendo los monopolios en el mercado farmacéutico, ¿para qué arriesgarse con un cambio que podría ser un paso al vacío?

'País Justo' parece más programa de un partido de oposición que de un partido de gobierno. Plantea la urgente e impostergable necesidad de reformas. Reformas profundas. En lo electoral, en el Estado, en Salud, en Transporte, en Vivienda, en política energética.El programa tiene otra característica sorprendente: No es un programa de partido, es realmente un programa de gobierno, o de país.

No dibuja una visión ideológica del país, sino una visión pragmática de cómo conciliar lo necesario con lo factible.

Además demuestra un alto grado de profesionalidad y realismo. Se nota que el equipo está compuesto por profesionales competentes, experimentados y capaces de escuchar opiniones y crear consensos.

El programa del FMLN tiene un lenguaje diametralmente diferente, profundamente impregnado de su ideología, de sus metas de transformación a largo plazo, pero sin definirlas claramente.

Un programa como el ahora presentado por el equipo del embajador René León puede convertirse en la plataforma práctica de muchos sectores y las más diversas personalidades que no están dispuestos de supeditarse al esquema ideológico de ARENA, pero sí de colaborar en las políticas públicas y las reformas ahí diseñadas. Bueno, el papel todo lo aguanta.

Había que esperar si realmente el equipo de campaña de Rodrigo Ávila y la dirección de su partido -instancias que hasta ahora no han mostrado con el mismo grado de claridad su vocación reformista y su disposición de romper con el continuismo- convierten el espíritu reformista de este programa en la imagen visible y distintiva de su proyecto político.

Si esto pasa en las próximas semanas, Mauricio Funes estará en problemas. Tal vez tenga razón con su eslogan 'Viene el cambio', pero de repente viene con otra cara y otras banderas, en forma de reformas concretas y reales. En cambio, si las reformas planteadas sólo quedan en papel sin convertirse en el corazón del proyecto de Ávila, pueden tener un efecto contraproducente y reforzar la tendencia al cambio que plantea el contrincante. P

lantear reformas sin mostrar las gallas de ponerlas en práctica deja espacio para los predicadores del cambio.Ya era tiempo que alguien en este país abrace, sin vacilaciones, el reformismo.

El FMLN no ha roto por nada con la larga tradición de partidos comunistas y movimientos revolucionarios que detestan al reformismo. 'Reformista', dentro del Frente, sigue siendo mala palabra e insulto.

ARENA hasta ahora se ha concebido como fuerza conservadora. Y los protagonistas del reformismo, desde trincheras partidarias muy estrechas, nunca lograron levantar cabeza. El anti-reformismo revolucionario resulta igualmente obsoleto que el anti-reformismo conservador. Tal vez 2009 sea el año del reformismo. ¡Enhorabuena!

PAOLO LÜERS
http://www.elsalvador.com/especiales/2008/observador/

SEGUNDO TIEMPO

Lo del domingo 18 ya es historia. Comenzó la semana pasada el segundo y último tiempo de este prolongado partido, que no es precisamente de fútbol. Y comenzó con un escenario muy distinto al que teníamos en el primer tiempo. No se produjo la tan vaticinada barrida de Mauricio Funes y el FMLN y San Salvador pasó a manos de ARENA. Los estados de ánimo cambiaron en los dos principales partidos. Se invirtieron.

La frustración, a pesar de los resultados, parece haberse apoderado de la dirigencia y los simpatizantes del FMLN. Muy reveladores son, en este sentido, un curioso y enredado comunicado de los Amigos de Mauricio y las declaraciones de Roberto Lorenzana, exigiendo a Funes dar un valor agregado al partido. El comunicado defiende a Funes y Lorenzana al partido. Las recriminaciones son hijas de la frustración.

ARENA por su parte, como lo afirman casi todos los columnistas y analistas políticos, ha tomado un inusitado empuje. Antiguos y connotados areneros han reaparecido entusiasmados con lo ocurrido el domingo 18. Millares de automovilistas lucen ahora las banderas de ARENA en sus automóviles. Y luego de la presentación del plan de gobierno, Rodrigo Ávila parece haberse apoderado del momentum político.

Dos cosas están muy claras en este segundo tiempo: la estrategia de encuestas del FMLN se acabó y la derecha es mayoría que la izquierda. ¿Significa entonces que ARENA ya ganó la elección presidencial? Para nada. Ambos partidos tienen fuertes posibilidades de ganar la elección. Pero si ARENA sabe aprovechar el buen momento que tiene podría conseguir una victoria, que meses atrás, como producto de la percepción creada por algunas encuestas y uno que otro columnista, parecía imposible.

En lo personal, y lo digo una vez más con absoluta franqueza, pienso que una victoria del FMLN llevaría al país a un desastre. Esta afirmación la hago en base a los siguientes elementos: El FMLN que propone a Mauricio Funes, es exactamente el mismo que propuso a Handal. Y ese FMLN es esencialmente el Partido Comunista. Es decir una organización completamente alineada con los delirios bolivarianos de Hugo Chávez, como lo dijo José Luis Merino, uno de los máximos dirigentes de esa organización.

El candidato Funes quiere hacerle creer al electorado que el FMLN no hará lo que sus dirigentes y sus documentos dicen. ¿Por qué habría la gente que creerle? Y parece que no le cree. Después de las elecciones del domingo ha quedado claro que Funes no le agrega mayor cosa al partido. La votación fue básicamente la misma que obtuvo Handal, con menos tiempo de campaña, con menos recursos financieros y en un momento de máxima unidad de la derecha.

Pero además no estoy tan seguro que el candidato quiera hacer una cosa distinta de lo que dicen los documentos oficiales y los dirigentes históricos del partido. Sé que hay un porcentaje de gente que desea que en El Salvador haya un modelo político como el de Cuba o Venezuela. Ellos están completamente en lo correcto votando por Funes.

Los que no están en lo correcto, y allí está toda la evidencia que quieran, son los que creen que votando por el FMLN el país será como Chile o Brasil.

El Partido Comunista Salvadoreño (organización que cooptó al FMLN) no ha cambiado nada desde su fundación hace casi ocho décadas. Sus objetivos, su simbología y hasta sus canciones no cambian. El PCS no es un factor de confianza en la economía y sus actores. Todo lo contrario. Y cómo van a generar confianza si en las plaza públicas viven despotricando contra los empresarios. Los que no lo saben deberían escuchar la radio oficial de ese partido.

¿Es que entonces estamos condenados a seguir votando eternamente por ARENA?, me preguntaba un lector por la vía del correo electrónico. La respuesta a esa pregunta está en el FMLN mismo. Si ese partido no cambia, no renuncia con claridad y de una buena vez al marxismo, a las alianzas con los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y con las FARC, está favoreciendo, en cierta forma, la permanencia de ARENA en el Ejecutivo.

Mientras tanto este segundo tiempo ya comenzó y es mucho más corto que el primero. En realidad el enfrentamiento político va más allá de los candidatos y los colores de los principales partidos. Se trata más bien de decidir entre la posibilidad de perfeccionar lo que tenemos o el caos. Venezuela y Nicaragua no dejan mentir.

MARVIN GALEAS
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3282217