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domingo, 8 de marzo de 2009

EL SALVADOR Y EL MODELO CHAVISTA

En enero de 2008, durante la toma de posesión del presidente de izquierda guatemalteco Álvaro Colom, Hugo Chávez envió al presidente de El Salvador, Antonio Saca, un mensaje, o por lo menos así se rumoreó. “Ahora te tengo rodeado”, supuestamente dijo el hombre fuerte venezolano a Saca.

En realidad no importa si se trata de una leyenda urbana o de algún planteamiento de la Guía de la diplomacia chavista. Lo importante es lo que transmite: que el salvadoreño teme que Chávez haya estado acosando a su país con la esperanza de añadirlo a su lista de satélites revolucionarios en América Central y del Sur.

Cuando los salvadoreños voten el 15 de marzo para elegir un nuevo presidente, esa preocupación puede influir decisivamente en el voto.

La sabiduría convencional dice que los petrodólares chavistas han impulsado la instauración de gobiernos autoritarios en esta parte del mundo durante la última década. Pero el presidente venezolano también ha causado el efecto contrario, sobre todo en México y Perú en el 2006, donde la asociación de los candidatos con Chávez se convirtió en el beso de la muerte. El chavismo podría tener un efecto semejante en El Salvador.

En esta contienda por la presidencia participan el ex director de la Policía Nacional Rodrigo Ávila, del Partido Arena, de centro-derecha, contra el periodista de la televisión Mauricio Funes, quien representa al izquierdista FMLN.

Funes se postula como moderado, y hasta hoy es el favorito. Pero la contienda está lejos de haber terminado, y si Ávila todavía tiene posibilidades de triunfar es porque muchos salvadoreños lo ven como el único medio de impedir la importación del programa chavista.

Desde 1989 Arena ha triunfado en todas las elecciones presidenciales, por lo que una victoria en marzo sería su quinta victoria consecutiva. Esto hace más difícil el triunfo de Ávila. Pero no es su único problema. Mientras los tres de los presidentes de Arena anteriores a Saca realizaron reformas encaminadas a promover la igualdad ante la ley, el liberalismo económico y el crecimiento, Saca ha hecho lo contrario: es famoso por haber incumplido contratos.

El presidente también ha puesto frenos a la economía de otras maneras. Un gran proyecto de puerto en el municipio Cutuco prometía convertir a El Salvador en el centro de transportación más importante de América Central. El puerto se terminó, pero todavía no ha comenzado a funcionar debido a que el gobierno de Saca demoró casi dos años el proceso de subastar la concesión. Otros proyectos de electricidad, vitales para el crecimiento, también se han detenido.

Asimismo, El Salvador sufre las sacudidas de los vientos contrarios de la recesión global. Las remesas desde el extranjero y las exportaciones, fuentes ambas decisivas para el desarrollo, están disminuyendo y no parece que mejorarán en un futuro cercano. El desplome de los precios del petróleo ayuda a evitar los problemas económicos, pero el sistema financiero, dominado por bancos internacionales, redujo severamente la concesión de créditos.

Todo esto se traduce en un mal funcionamiento de la economía, de lo que se culpa al partido en el poder. Por tanto, parece que será fácil derrotar a Ávila. Sin embargo, las encuestas realizadas hasta ahora, que todavía indican la existencia de muchos votantes indecisos, sitúan a Ávila cerca del candidato Funes. La semana pasada, una de ellas mostró que existía un empate estadístico entre los contendientes.

Para explicar por qué Ávila todavía tiene posibilidades de triunfar se puede descartar la oposición ideológica a un gobierno de centro-izquierda como el de Lula en Brasil. Los salvadoreños están cansados de Arena debido a Saca, y dicen que les gustaría la competencia entre los políticos.

En realidad, lo que asusta a los electores es la evidencia de que, pese a los intentos de Funes de distanciarse del extremismo del FMLN, la dirección del partido sigue siendo el símbolo de la intolerancia.

La actitud del candidato a la vicepresidencia por el FMLN viene al caso. El 15 de septiembre del 2001, Salvador Sánchez Cerén dirigió las bandas que quemaron banderas norteamericanas y celebraron los ataques de terroristas islámicos contra Estados Unidos. Lo ocurrido aquellos días no se ha olvidado.

José Luis Merino, dirigente clave del partido, es más aterrador. Su nombre de guerra apareció en las computadoras que el año pasado capturaron los militares colombianos en el ataque a un campamento rebelde en Ecuador, lo que sugiere que estaba involucrado en el tráfico de armas con las FARC.

De hecho se le considera el jefe del FMLN después de la muerte de Schafik Handal, y no se preocupa por ocultar su apetito de poder. Hace dos años, cuando en una entrevista se le preguntó por el programa del FMLN, respondió: “Es tomar el poder, conquistar todo el país y, de esa manera, asegurar que no cambie la forma de gobierno. Por supuesto, no con bayonetas o persecuciones. Ejemplos hay, como el de Venezuela, que es nuestro modelo”.

Es precisamente “Venezuela” lo que muchos salvadoreños quieren evitar. Temen que, de ser elegido, Funes será echado a un lado por los duros del partido que rehusarán abandonar el poder al término de su gobierno.

El FMLN considera que esto equivale a infundir temores, pero las palabras de Merino dejan pocas dudas de cuáles son sus intenciones. Los salvadoreños no pueden ignorar éstas. Si lo hacen, la economía dolarizada, que suele ser considerada la más abierta y competitiva de América Latina (después de la chilena) estaría en peligro.

Mary Anastasia O´Grady
http://www.neoliberalismo.com/salvador-chavismo.htm

LES DOLÌA LA CABEZA Y LES AMPUTARON LAS PIERNAS

La mayor parte de las encuestas indican que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) salvadoreño ganará las próximas elecciones del 15 de marzo.

El FMLN está totalmente controlado por los comunistas, como han explicado repetidas veces algunos de sus ex dirigentes más importantes, los hoy socialdemócratas Facundo Guardado y Joaquín Villalobos, curtidos comandantes de la lucha guerrillera de los años ochenta.

Originalmente, se trataba de una supraorganización insurreccional en la que coincidían varias tendencias de izquierda, pero se fue imponiendo de forma implacable la línea más dura hasta anular o expulsar de su seno a quienes no suscribieran la visión de la sociedad, las tesis ideológicas y las tácticas políticas más ortodoxas.

Creo que es la primera vez en la historia de América Latina que una agrupación francamente comunista va a alcanzar la presidencia mediante unas elecciones democráticas.

Es verdad que lleva como candidato a un político independiente, el periodista Mauricio Funes, un hombre hábil y elocuente, pero no es menos cierto que éste va escoltado por un vice, Salvador Sánchez Cerén, y por una bancada parlamentaria, que responden totalmente al FMLN.

No hay, pues, espacio para la duda: si el FMLN gana las elecciones, como es probable que ocurra, son los comunistas los que habrán llegado al poder, y tratarán de hacer lo que ya anunciara José Luis Merino, teórico del grupo, en una cándida entrevista: "No. Nosotros no somos alternancia, somos alternativa. Es llegar al poder, conquistar a la nación entera y que esa forma de gobierno no cambie. Por supuesto no con las bayonetas, ni con persecución. Hay ejemplos, como Venezuela, que es nuestro modelo''.

El FMLN, pues, a juzgar por las declaraciones de Merino, está interesado en gobernar para sumarse a la comparsa del ''socialismo del siglo XXI'' orquestada por Hugo Chávez, hoy por hoy la mayor cantidad de revolución comunista que permite la realidad vigente.

¿Qué significa eso en la práctica? Significa desmantelar las instituciones republicanas que dividen la autoridad en poderes que se contrapesan y equilibran, potenciar a un caudillo con legitimidad constitucional para eternizarse en la presidencia, aumentar tremendamente el perímetro de la actividad económica del Estado, adversar agriamente a Estados Unidos, aliarse a Irán y a los radicales palestinos en la construcción de un agresivo circuito político internacional, y construir grandes redes de apoyo popular mediante el fomento del asistencialismo clientelista, sin tener en cuenta el carácter inflacionario de esa medida demagógica y la destrucción del aparato productivo que conlleva.

Lo curioso es que la inmensa mayoría de los electores salvadoreños que votarán al FMLN lo harán por otras razones totalmente diferentes: quieren más puestos de trabajo, mejor remuneración, precios más bajos y un control efectivo de esa terrible violencia callejera que ha convertido a El Salvador en uno de los países con mayor índice de criminalidad en el mundo.

Es decir, casi todos los votantes del FMLN desean mejorar sus condiciones de vida y perfeccionar el sistema de libertades en el que habitan, pero van a sufragar en beneficio de un partido interesado en cambiar el sistema y en hacer una revolución que marche en una dirección distinta a la que ellos desean, transacción política que es el equivalente a acudir a un médico para que nos quite un dolor de cabeza, pero para ello seleccionamos a un cirujano convencido de que los males del cuerpo se alivian amputándoles las piernas a los enfermos.

Carlos Alberto Montaner
http://www.neoliberalismo.com/link_cam.htm

miércoles, 4 de marzo de 2009

VENEZUELA ANEXADA A CUBA. ¿Y EL SALVADOR?

Alguien ha dicho que el tercer candidato en las elecciones salvadoreñas es Hugo Chávez. Con razón. El papel que el presidente venezolano está jugando en la contienda electoral es tan importante o de mayor peso que el del propio Mauricio Funes. Votar o no votar por este tendría una perspectiva enteramente diversa sin la sombra que proyecta el populista coronel.

José Luis Merino, considerado universalmente el líder más poderoso del FMLN, ha dicho varias veces que el modelo al que aspira su partido es el de Chávez. Este considera desde ya a nuestro país incluido en su esfera de dominio.

Encima de la cual está Cuba. Mauricio Funes ha adelantado que establecerá con esta un programa de cooperación para que médicos de allá vengan a El Salvador, lo cual sería el primer gran paso para anexar nuestro país a Cuba y Venezuela.

Esta última, según analistas, se encuentra sometida a la primera.

Fidel Castro lleva 50 años queriendo anexar a Venezuela, dice Rodolfo Antonio Contreras Turcios. En los sesenta apoyó a la guerrilla venezolana e intentó al menos dos incursiones en sus costas.

Hoy, dice, pareciera que el sueño de Castro se está haciendo realidad. Gracias a Hugo Chávez, la soberanía venezolana está en manos de los cubanos.

El sistema de salud fue una de las primeras áreas de incursión masiva de Cuba. Médicos cubanos se adueñaron del programa Barrio Adentro, a pesar de que estaban, y siguen estado, disponibles médicos venezolanos mejor capacitados.

Un proyecto que podía haber realmente traído beneficios en la salud de los venezolanos, se convirtió en vehículo de adoctrinamiento y penetración de la idiosincrasia de la población más desasistida.

Podemos decir que esa es una profecía para El Salvador si llegase a triunfar el señor Funes el 15 de marzo.

Augurio que es mucho más funesto. La emisión de cédulas de identidad y pasaportes ha sido puesta en manos de los cubanos, con grandes réditos electorales para Chávez.

Los cubanos diseñaron, asesoraron y están manejando el registro mercantil, donde se compila toda la información sobre las propiedades de los venezolanos y las transacciones comerciales sujetas a registro que las mismas realizan. En otras palabras, es la base para que empresas grandes, medianas y pequeñas; casas de habitación, bienes muebles y toda riqueza sea confiscada en el momento que el Estado quisiera dar ese “salto de calidad” hacia el socialismo como se practica en Cuba.

La educación está siendo minada por el ideario cubano. Si en El Salvador abundan síntomas de izquierdización en la enseñanza, podemos imaginar el grado al que llegaría si gobernara el FMLN dirigido por venezolanos y cubanos.

El sistema de seguridad está bajo control cubano. La asesoría militar norteamericana bajo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) ha sido sustituida por militares cubanos que en los cuarteles son los guardianes de la fidelidad de las Fuerzas Armadas.

El Sistema de Gestión Policial (SIGEPOL) fue creado con el apoyo tecnológico, de asesoría y experiencia de Cuba, destinado especialmente a colar al personal policial y administrativo que trabajará en los cuerpos de seguridad. Obviamente solo los sometidos al partido son aceptados.

En los concejos municipales y en las llamadas “misiones” que son proyectos de asistencia social, actúan funcionarios que son como una milicia a las órdenes de la misión militar cubana.

Dice el comentarista: en la década de Chávez, Venezuela ha pasado de ser un país independiente para ser un espejo de Cuba.


Ivo Príamo Alvarenga / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/21213.html

jueves, 19 de febrero de 2009

¿EL ERROR DE UN PUEBLO?

Al pueblo venezolano, ¿le conviene eso mismo que ha votado? ¿Le conviene a cualquier pueblo sujetarse a la biografía de un hombre? La historia prueba abrumadoramente que el poder vitalicio de un hombre trae consigo innumerables abusos.

El pueblo venezolano le ha dado el "sí" a Hugo Chávez. Como consecuencia, el presidente venezolano podrá presentarse a una nueva reelección en 2012, cuando termine su actual mandato. Como el período presidencial en Venezuela es de siete años, esto quiere decir que en 2019, al finalizar el mandato de 2012-2019 que ya pretende, Chávez llegaría a los veinte años de poder, a los cuales querría sumar otra serie de siete años en 2019 y así sucesivamente hasta el día de su muerte.

Con la votación del último domingo, en suma, el pueblo venezolano ha puesto a Chávez en camino hacia la presidencia vitalicia.

Al pueblo venezolano, ¿le conviene eso mismo que ha votado? ¿Le conviene a cualquier pueblo sujetarse a la biografía de un hombre? La historia prueba abrumadoramente que el poder vitalicio de un hombre trae consigo innumerables abusos. "El poder corrompe. El poder absoluto corrompe absolutamente".

Esta famosa frase de lord Acton, más que una demostración de ingenio, es la reacción de un observador racional ante una realidad mil veces confirmada. Es para contrarrestarla, precisamente, que han nacido instituciones como la división de los poderes y la fijación de plazos a la ambición de los gobernantes.

En las repúblicas, el poder está contenido por las instituciones. Para todos los efectos prácticos, el domingo último Venezuela dejó de ser una república. Alguien podrá decir que, a cambio de esta mutilación institucional, Chávez le está dando al pueblo venezolano amplios beneficios económicos y sociales.

¿Pero ha reducido acaso en su patria el círculo agobiante de la pobreza? ¿Ha aprovechado con prudencia los ingentes recursos que le dio el petróleo, o los ha despilfarrado? Si Acton se levantara de su tumba, ¿no vería en Chávez una dolorosa confirmación de su famosa advertencia?

Pero la mayoría del pueblo venezolano votó a Chávez, es decir a un gobernante que, por lo visto, no le conviene. Los pueblos, ¿pueden entonces equivocarse? En ninguna parte está escrito que los pueblos sean infalibles. Un pueblo tan culto como el alemán votó alguna vez por Hitler.

Si los hombres se equivocan, ¿por qué no pueden equivocarse también esos conjuntos humanos que son los pueblos? La democracia no sostiene la "infalibilidad" sino la "soberanía" del pueblo. La democracia dice solamente que, con sus aciertos y sus errores, es el pueblo quien debe mandar.

Pero el último domingo, ¿mandó realmente el pueblo venezolano o votó en cambio bajo la presión incontenible de un gobierno que utiliza todos los recursos públicos en su propio beneficio? Miles de venezolanos ya se están exiliando por temor a la represión chavista.

Nuestra última pregunta, por ello, es inquietante: Venezuela, ¿es todavía una democracia o comienza a ser una dictadura?

Por Mariano Grondona / Periódico La Nación, Argentina
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1100835

miércoles, 18 de febrero de 2009

EL SÍ DE LOS VENEZOLANOS

Al pensar en un título para esta columna, han gravitado en las profundidades de mi inconsciente el título y el argumento de la célebre comedia de Leandro Fernández de Moratín, escrita en 1801, representada por primera vez en 1806 y posteriormente censurada por la Inquisición.

La asociación espontánea de ideas se puede dar por semejanzas o por contrastes. “El sí de las niñas” es una obra de crítica a las convenciones sociales de la época, particularmente al abuso de autoridad de los padres que obligaban a sus hijas a tomar por marido al mejor partido económico. El sí de los venezolanos es, por el contrario, una proclamación del derecho del pueblo a someterse a perpetuidad a abusos de naturaleza mucho más grave.

A diferencia de las jóvenes de la época de Moratín, a los venezolanos nadie los obligó a vincularse con su presidente hasta que la muerte los separe. Podemos asumir que la mayoría de los que votaron por el “sí” a la reforma constitucional lo hicieron libremente, aunque no necesariamente con una clara conciencia de todas las repercusiones.

Las divagaciones me llevan a otros elementos de contraste. La obra de Moratín se divide en tres actos: el anochecer, la noche y el amanecer, la de Hugo Chávez podría quedarse en el segundo acto. Inexplicablemente, puesto que su obra fue un éxito muy sonado, Moratín desapareció de la escena después del “sí”; los planes de Chávez son un poco diferentes. Ha llegado para quedarse, porque está convencido de que solo él tiene la capacidad de sostener el esfuerzo revolucionario por el tiempo que sea necesario.

Hay que reconocer que el referendo se llevó a cabo ordenadamente y con un elevado nivel de participación ciudadana. Mis felicitaciones al pueblo de Venezuela, especialmente a los que se atrevieron a desafiar al caudillo. Y a quienes piensan que el referendo es prueba suficiente de una democracia vigorosa, hay que recordarles que en algunas de las peores dictaduras, también se realizan consultas populares a la medida del dictador.

Tal como lo han señalado en incontables ocasiones y muy atinadamente los movimientos de oposición a regímenes de derecha, la democracia es mucho más que la realización de votaciones, y la libertad exige mucho más que la mera ausencia de bayonetas en los momentos en que el pueblo acude a las urnas para expresar su voluntad.

La democracia es el predominio de la voluntad de la mayoría, pero con respeto a los derechos de la minoría. Por ahí se nos queda bastante corto el coronel, con su discurso amenazante que convierte en enemigo de la patria y persigue a todo aquel que ve las cosas de diferente manera.

Y se nos queda también bastante corta una democracia en la que el caudillo concentra, aunque lo haga legalmente, todo el poder del Estado, comprando voluntades con un magnánimo populismo y despojando de sus derechos políticos, económicos y sociales a cualquiera que se atreva a disentir y a cualquiera que se sustraiga del juego en el que el beneficio de los servicios públicos solo se puede obtener a cambio de adulación y lealtad incondicional.

Hugo Chávez es hijo de una democracia que se durmió en sus laureles y se volvió autocomplaciente, tomando equivocadamente su longevidad como signo de fortaleza; es el engendro de un sistema de partidos políticos que, insensible frente a las necesidades de la población, convirtió la alternancia en una forma más o menos equitativa de distribuir prebendas entre los principales grupos dominantes dentro de un esquema de desarrollo económico excluyente.

Hugo Chávez cuenta con el sólido respaldo de un considerable segmento de la población que se hartó de la exclusión y de la corrupción, gente que por mucho tiempo se dará por satisfecha con la benevolencia arbitraria del populismo, siempre y cuando les llegue algún beneficio de ella y se les alimente la ilusión de protagonismo en la consolidación de un régimen que entiende la justicia simplemente como una vuelta a la tortilla.

Hay grandes diferencias entre los dos países, pero no me digan que no tenemos nada que aprender de Venezuela. Tampoco me digan que de esa triste experiencia se puede extraer solo una lección. ARENA y los demás partidos políticos deben asumir un compromiso serio con el fortalecimiento institucional, el combate contra la pobreza y la erradicación de la corrupción. De nuestra parte, los ciudadanos debemos fijarnos bien dónde ponemos la mirada para encontrar las mejores soluciones sin poner en grave riesgo la libertad y la democracia.

Joaquín Samayoa/ Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
http://www.laprensagrafica.com/index.php/opinion/editorial/18727.html

martes, 10 de febrero de 2009

ALIANZAS NO DEBEN ASUSTAR A VOTANTES

Tres semanas antes de las elecciones presidenciales en Venezuela de diciembre de 1998, los partidos políticos venezolanos se enfrentaron a un dilema parecido al que se enfrentaron los partidos políticos salvadoreños recientemente.

En ese momento, Hugo Chávez tenía una intención de voto de un 42% y el candidato de Proyecto Venezuela, Henrique Salas Romer, contaba con el apoyo de un 37% del electorado. El resto de partidos, como el Partido Demócrata Cristiano, COPEI, contaba con un apoyo del 5% del electorado, y el Partido Acción Democrática (AD), tenía una intención de voto de un 6%.

En dicho momento y ante el pánico de que Hugo Chávez llegase al poder, los políticos venezolanos hicieron unas sumatorias bastante fáciles. Ellos sostuvieron que el 37% de Salas Romer, más el 11% de apoyo de AD y COPEI, eran suficientes para derrotar a Chávez. De tal manera, que los secretarios generales de dichos partidos se dedicaron a retirar a sus respectivos candidatos presidenciales y en el caso del candidato de AD, Luis Alfaro Ucero, hasta lo expulsaron del partido.

Esta acción, sin embargo, no tuvo el apoyo de los votantes independientes, los cuales querían un cambio y veían a Salas Romer como una opción de cambio moderado. En ese momento, el contraste entre la propuesta de cambio moderado de Salas Romer versus la propuesta de cambio radical de Hugo Chávez estaba dando resultados. Sin embargo, al mostrarse Salas Romer como un aliado de AD y COPEI, su credibilidad para ser un agente de cambio se derrumbo. El resultado de dicha elección es ahora conocido. Hugo Chávez ganó la elección presidencial con el 56% de los votos versus el 40% de Salas Romer.

La primera lección que podemos obtener de la experiencia venezolana es que las matemáticas en política son mucho más difíciles de hacer de lo que parecen. El asumir que los votantes de un partido van a votar automáticamente por otro candidato, simplemente porque su dirigencia así lo dispone es un error. Por ello es importante realizar una campaña enfocada en los votantes de los partidos aliados.

La segunda lección es que las alianzas políticas, sobre todo cuando se hacen entre partidos políticos tradicionales, deben hacerse de tal manera que no ahuyenten al votante independiente, el cual es generalmente muy crítico de este tipo de alianzas.
Otra lección importante es que, en muchas elecciones, el cambio se vuelve el tema central de discusión.

En dichos casos, las alianzas políticas deben ser una herramienta para promover el sentimiento y el impulso de cambio.

En Venezuela el problema fue que el rechazo a las alianzas le otorgaron a Hugo Chávez el monopolio sobre el significado de cambio. Por consiguiente, es clave contar con una estrategia comunicacional para vender una alianza, ya que los votantes no van a comprender los acuerdos y arreglos que dichas alianzas necesariamente incluyen.

Hay muchos ejemplos de alianzas que simplemente no suman los votos que se pensaban ( un ejemplo claro es Sebastián Piñera, en Chile, en 2005). Por ello, es esencial hacer las matemáticas de las alianzas con mucho cuidado.


Rodrigo Chávez
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3333741

martes, 3 de febrero de 2009

UNA PIEDRA EN EL ZAPATO

Hace dos décadas, cuando una sangrienta guerra civil estremeció este pequeño país, José Luis Merino, guerrillero entrenado en Moscú, comandaba las operaciones militares del Partido Comunista. Líder de un comando especial urbano llamado U-24, Merino, más conocido por su nombre de guerra –Ramiro Vásquez–, era un hábil operador clandestino: ideó más de una docena de asesinatos de alto perfil y al menos cinco secuestros, según afirman algunos de sus ex compañeros.

Cuando la guerra terminó en 1992, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) se convirtió en partido político. En los últimos tres años, siempre eludiendo los reflectores de la opinión pública, Merino, miembro de la Comisión Política del FMLN, se ha ido apoderando calladamente del partido, cuyo candidato presidencial, Mauricio Funes, es el favorito para ganar las elecciones en marzo próximo.

Últimamente, Merino, un hombre fornido y de cara redonda, de 53 años, se ha visto obligado, contra su voluntad, a salir de la sombra.

Los mensajes hallados en la computadora de Raúl Reyes, el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), muerto en un bombardeo realizado en marzo por tropas del Ejército de Colombia a su campamento en Ecuador, sugieren que Merino era un conUna piedra en el zapatotacto clave entre las FARC, oscuros traficantes de armas y funcionarios del gobierno de Hugo Chávez.

Hasta ahora, gran parte de la atención en torno a los documentos encontrados en la computadora de Raúl Reyes se ha concentrado en la relación entre Chávez y la guerrilla.

Los documentos de las FARC muestran que, en 2007, Chávez apoyaba de manera entusiasta –y quizá ayudó a armar– a los 9,000 hombres de la guerrilla más antigua de América Latina. Las FARC financian sus actividades con dinero del narcotráfico, mantienen cerca de 700 secuestrados, y son consideradas un grupo terrorista tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea.

En junio pasado, en un sorpresivo cambio en su actitud pública, Chávez pidió a las FARC que liberaran a todos los secuestrados y que depusieran las armas, en lo que muchos analistas consideran una reacción a la pésima imagen generada por los documentos de la computadora. Pero hoy en día, altos funcionarios del gobierno colombiano están preocupados de que en realidad Chávez siga comprometido con las FARC y hasta les esté ayudando a conseguir misiles tierra-aire.

Pero los documentos también revelan que las FARC tienen una red de apoyo internacional que va desde Madrid hasta México, y desde Buenos Aires hasta Berna. Y Merino, según sugieren los documentos, es el vínculo clave en esa cadena internacional: el hombre de las FARC en El Salvador, y uno de los arquitectos en un posible negocio de armamento que incluye desde rifles para francotiradores hasta misiles tierra-aire.A medida que la campaña política en El Salvador se pone más candente, Merino ha surgido como uno de los operadores clave de Hugo Chávez en el esfuerzo de Venezuela por ayudar a que el FMLN llegue al poder.

El pasado mes de junio, un jet de la empresa estatal petrolera de Venezuela recogió a Merino y a otros personajes del FMLN que tienen que ver con el programa que suministra diesel a precios bajos a El Salvador, y los trasladó hasta Caracas.

Para Chávez, quien ha invertido buena parte de su bonanza petrolera en El Salvador, una victoria del FMLN, en el muy olvidado pero alguna vez sangriento campo de batalla de la Guerra Fría, sería una resonante derrota para Estados Unidos.

Para el partido gobernante, Arena, de tendencia centro-derechista, cuyo candidato presidencial está una decena de puntos detrás del aspirante del FMLN en las encuestas, los correos que vinculan a Merino con las FARC han sido una bendición.

Hasta el presidente Antonio Saca ha terciado en la controversia política que ha convertido a Merino en un obstáculo político potencial para el triunfo del FMLN. “Estamos hablando de la persona más importante de ese partido”, dijo Saca en una entrevista, haciendo referencia a Merino, quien, según el presidente, es el padrino político del candidato Funes.

“A nosotros nos preocupa que el FMLN esté envuelto en el tráfico de armas”. El fiscal general de El Salvador está investigando el supuesto tráfico de armas de Merino, agregó.

Merino se rehusó en varias ocasiones a concedernos una entrevista. A pesar de ser uno de los políticos más poderosos de El Salvador, evita los medios y sólo ha concedido tres entrevistas a todo lo largo de su carrera.

Tanto el FMLN como Funes, el candidato a la presidencia, han salido en defensa del ex comandante de la guerrilla. Funes dijo que Merino le había asegurado que no tenía nada que ver con las FARC.

“No hay razón alguna para que yo no le crea”, dijo Funes, un popular comentarista de televisión.

El más preocupante de los documentos de la FARC es un correo electrónico fechado en septiembre de 2007 y escrito por Iván Márquez, el contacto más importante de la guerrilla colombiana con el gobierno de Venezuela.

En el mensaje al secretariado de las FARC, el órgano de dirección de la guerrilla, Márquez dice haber contactado a dos traficantes de armas australianos gracias a los buenos oficios de “Ramiro (Salvador)”.

“Los amigos de Ramiro”, como los describe Márquez, podían resolver el más apremiantes problema de las FARC: la obtención de armas y munición. “Ellos tienen todo lo que necesitamos a precios muy favorables: rifles, ametralladoras PKM, Drugunovs con mira telescópica de Rusia para los francotiradores(...) misiles. Todo de fabricación rusa y china –escribió Márquez–.

Tienen una granada termobárica que destruye todo en espacios confinados (como las bombas que usaron los gringos en los escondites de Al-Qaeda) por 800 dólares”.

También disponible: lo último en misiles chinos tierra-aire a 93,000 dólares la unidad.

Pero los traficantes de armas dicen que es buena idea combinarlos con misiles antiguos provenientes de Rusia para ocultar el origen de las armas, y para “confundir, desviar o al menos generar la sensación de que la guerrilla cuenta con una mezcla de equipo, y que no todo es chino”.Otros mensajes que mencionan a los australianos sugieren que parte de las armas fueron entregadas a las FARC en Venezuela.

“El hombre que cojea (los oficiales militares colombianos creen que se trata del ministro del interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín, quien se retiró del cargo en agosto, unos días antes de que Estados Unidos lo pusiera en la lista negra por ayudar a las FARC) es el encargado de la primera serie y de la logística”, escribió Márquez dos meses más tarde.Pocos detalles se conocen acerca de Merino, hijo de un capataz de finca que nació en cercanías de la capital en 1953.

“Era muy independiente”, dice Sigfredo Merino, su hermanastro, quien administra una empresa de manejo de desperdicios que se cree es controlada por su hermano mayor.Ex guerrilleros entrevistados para este reportaje dicen que Merino, miembro de las juventudes del Partido Comunista, estudió inteligencia en una exclusiva academia militar soviética, y tomó cursos de guerra de guerrillas en Cuba, como lo hicieron muchos de sus compañeros de armas.

Cuando estalló la guerra civil en El Salvador, después del golpe militar de 1979, el Partido Comunista fue una de cinco organizaciones que, a solicitud del dictador cubano Fidel Castro dejaron de lado sus rivalidades personales y sus divisiones ideológicas para formar, en 1980, el FMLN.

Por más de una década, el FMLN, en ese entonces la guerrilla más exitosa y de mayor tamaño de América Latina, luchó contra el Ejército de El Salvador –que contaba con el respaldo de Estados Unidos–, en un conflicto tristemente célebre por sus atrocidades –la mayoría cometidas por el Ejército en cerrada alianza con escuadrones de la muerte– y que cobró la vida de 75,000 personas.

Durante la guerra, Merino estaba a cargo del ala armada del Partido Comunista, llamada la FAL, que contaba con una fuerza de choque de cerca de 400 hombres esparcidos en las laderas de los volcanes que rodean a la capital. En las montañas, Merino demostró su inclinación por el sigilo.

Un ex guerrillero recuerda que cuando un equipo de periodistas de televisión se apareció por allá en 1991, Merino envió a un subalterno para que hiciese las veces de comandante, mientras él miraba todo desde la distancia. Merino era considerado un buen líder, que no hostigaba sexualmente a las mujeres guerrilleras bajo su mando, y con frecuencia les daba a sus hombres chocolates y linternas para que pudieran ver los mapas en la noche.

Pero más importante que su liderazgo en la relativamente pequeña guerrilla rural del partido, fue el mando por parte de Merino de sus bien organizadas y experimentadas células guerrilleras urbanas.

Durante la guerra, esas células fueron culpadas de al menos una docena de asesinatos de alto perfil, diseñados para crear confusión entre los altos mandos del gobierno.

En un tristemente célebre asesinato cometido en 1989, uno de los hombres de Merino, a bordo de una motocicleta, logró asegurar una carga explosiva sobre el techo de un vehículo blindado en el cual se transportaba Roberto García Alvarado, fiscal general de El Salvador, matándolo en la explosión.

“Desde el punto de vista técnico fue una gran operación”, dice con admiración un ex guerrillero que trabajó en inteligencia en otra de las cinco facciones del FMLN. Ese mismo año, los sicarios de Merino atacaron de nuevo.

Al percatarse de que Antonio Rodríguez Porth, ministro de gobierno del presidente Alfredo Cristiani, había discutido fuertemente con otro poderoso –y violento– líder de su partido, los sicarios de Merino asesinaron a Rodríguez Porth e hicieron parecer que el crimen había sido realizado por la otra facción del partido de gobierno, cuentan algunos ex guerrilleros.La guerrilla se desmovilizó luego del tratado de paz que se firmó en 1992.

Pero el Partido Comunista, temiendo que la paz no fuera duradera, y reacio por tanto a deponer las armas, dejó intactas sus estructuras urbanas de casas seguras y operadores con experiencia al mando de Merino, señalan algunos ex guerrilleros.Inclusive después de entrado en efecto el tratado de paz, estos diestros guerrilleros del Partido Comunista fueron responsables de una serie de secuestros de alto perfil, según fuentes de inteligencia de El Salvador.

El más notorio de estos secuestros fue el de Andrés Suster, de 15 años, hijo de Saúl Suster, un hombre de negocios y amigo cercano del ex presidente Alfredo Cristiani, cometido en 1995. En una operación estilo comando, media docena se secuestradores agarró al joven Suster cuando iba camino al colegio.

El niño fue mantenido en un pequeño espacio subterráneo por 354 días mientras que sus secuestradores negociaban esporádicamente con la familia.

Suster tuvo que pagar cerca de 150,000 dólares para lograr la liberación, dejando el dinero en tres bolsas que fueron transportadas en helicóptero hasta las laderas de un volcán en cercanías de San Salvador, la capital del país.

Unos meses después de la liberación de Andrés Suster, la policía de El Salvador en conjunto con el FBI de Estados Unidos encontraron la caleta subterránea donde era mantenido con otros secuestrados. En su interior la policía halló un arsenal, incluyendo lanza granadas, cohetes RPG-7, y fusiles automáticos.

También se hallaron documentos que condujeron a la policía a otra casa segura, provista también de caleta subterránea, la cual fue posteriormente reconocida por tres víctimas de secuestro como el lugar donde fueron mantenidos. La segunda era de Raúl Granillo, conocido por su nombre de guerra de comandante Marcelo, lugarteniente de Merino durante la guerra. Granillo, quien fue condenado en ausencia por el delito de secuestro, escapó del país. Se cree que se radicó en Cuba. Su esposa e hija también fueron condenadas y sentenciadas a 45 años de cárcel.

Un documento oficial salvadoreño sindica a Merino de estar al mando de la organización secuestradora. Un perfil de inteligencia de Merino dice que él fue uno de los autores intelectuales de los secuestros ejecutados por Granillo, quien continúa fugitivo. Pero Merino nunca fue acusado.Uno de los correos electrónicos de Raúl Reyes sugiere que el FMLN puede haber participado en una alianza estratégica en Panamá con la guerrilla colombiana, que se vale del secuestro como su principal fuente de ingresos.

Es más, País Libre, una respetada organización de derechos humanos de Colombia, dice que las FARC mantienen secuestradas a 700 personas por razones económicas, sin incluir los 25 plagiados que califica de prisioneros de guerra y a quienes quiere intercambiar por guerrilleros presos en las cárceles de Colombia.

Según el correo electrónico, dos delegados del FMLN, identificados como Héctor Acevedo y Ramón Suárez, visitaron a Reyes para discutir la obtención de asistencia financiera de la guerrilla para las elecciones presidenciales de 2004. Los salvadoreños, dice Reyes, necesitan cinco millones de dólares pero tienen sólo 1.5 millones y “quieren nuestra ayuda”, escribió Reyes.

“Nosotros les podríamos sugerir que hagan inteligencia en Panamá sobre objetivos económicos de 10 ó 20 millones de dólares, y podríamos ejecutar el operativo en conjunto y repartirnos la utilidad por mitades”, escribe Reyes.

En Panamá, los funcionarios de la policía de esa época dicen que no tienen registro de que se hayan llevado a cabo tales secuestros.En un correo electrónico de 2005, Reyes narra otra visita de “Ramiro” –Merino–, quien alardea de que ha recuperado el control total del FMLN y ha reorientado al partido hacia la “conquista del poder verdadero”. Luego de perder las elecciones de 2004, el líder del partido y candidato perdedor Shafik Handal y su protegido, Merino, habían purgado exitosamente al FMLN de rivales potenciales que querían reorientar el partido hacia líneas socialdemócratas más moderadas.

Los cambios en el FMLN hicieron que Merino concediera su primera entrevista formal, 13 años después de terminada la guerra civil.

Hablando con El Faro, un diario en línea, Merino dijo que él no creía que Cuba fuese una dictadura, y habló con nostalgia de la desaparecida Unión Soviética, a la cual tildó de ser “uno de los más justos” sistemas políticos de la Tierra.

Pero lo que causó estupor fue su cruda visión del FMLN. Todavía un marxista leninista convencido, Merino definió al FMLN como un partido “antisistémico” cuyo objetivo era alcanzar el poder y mantenerlo. El FMLN, dijo Merino, “no fue ni debería ser” un movimiento político “pluralista”.

El año siguiente, durante un curso para cuadros del FMLN, Merino dijo que había que “unir la lucha electoral con la lucha en las calles”.

Sus palabras fueron proféticas. Unos meses más tarde se produjo un brote de violencia, luego de que un militante del FMLN, miembro de un grupo juvenil armado controlado por Merino, abrió fuego durante una manifestación en la universidad, asesinando a dos policías.

Cuando la policía se preparaba para tomar la universidad por asalto, Merino trabajó tras bambalinas para mantener controlada la situación.

En un correo electrónico encontrado en la computadora de Reyes, Merino alardeaba de haber conocido al jefe de estación de la CIA en El Salvador, quien organizó una reunión con el presidente Saca. Como resultado de esa cita, la crisis se resolvió, le comentó Merino a Reyes, según el correo. “El agente de la CIA le preguntó a Ramiro si tenía relaciones con las FARC.

Él lo aceptó y dijo(...) que tenía un gran respeto por el Camarada (Manuel) Marulanda (e l líder máximo) y por otros jefes de las FARC”, dice Reyes. La CIA se negó a hacer comentarios.

Un asistente de Saca dice que dos hombres hablaron por teléfono con él en la época para solucionar el problema.La relación entre Merino, el FMLN y las FARC parece remontarse al menos a 1997. Algunos ex camaradas creen que Merino y el fallecido Handal buscaron ese año la ayuda de las FARC, luego de que su grupo perdiera el control del FMLN en una asamblea que dejó al partido en manos de una facción más moderada.

Para 2001 la relación estaba en plena bonanza. Ese año el FMLN organizó un congreso de solidaridad internacional con las FARC, en el cual participaron delegaciones de muchos países de América Latina.

En esa época, según el inventario de propiedades de las FARC ordenado por Reyes en 2001, la guerilla colombiana tenía una casa segura en los suburbios de San Salvador, la capital, al igual que un vehículo equipado con caletas o escondites, el cual dejaron al cuidado de Merino. “La casa requiere de algunas mejoras”, escribió Rychy, un líder de las FARC, en un correo electrónico en el que se describían los bienes de la guerrilla.

Mucho del poder de Merino al interior del partido descansa en su red de negocios con Chávez y con otros funcionarios de Venezuela. Por años, Chávez ha estado moviendo sus brazos petroleros en El Salvador.

En 2006, mediante un acuerdo negociado en parte por Merino, Chávez estableció una alianza estratégica entre la estatal petrolera venezolana y un grupo del municipios controlados por el FMLN a los que Venezuela les vende diesel pagaderos en un 60 por ciento en efectivo.

El restante 40 por ciento del precio se cancela mediante un crédito a 25 años a bajo interés. Eso le permite al FMLN, que controla cerca de 20 por ciento del diesel que se consume en El Salvador, venderlo a 30 centavos de dólar menos por galón. Los funcionarios del gobierno temen que eso le otorgue al FMLN un flujo constante de efectivo que dirige a la campaña presidencial de 2009.

Y ese temor es compartido por políticos de Estados Unidos. En febrero pasado, Michael McConnell, director de Inteligencia de Estados Unidos, le advirtió al Congreso que era de esperar que Chávez contribuyera “generosamente a la financiación de la campaña” del FMLN a lo largo del año.

El petróleo no es el único renglón en el cual Merino ha logrado combinar la política con los negocios. Los servicios de inteligencia de El Salvador dicen que Merino dirige una red de empresas que negocian primordialmente con los municipios controlados por el FMLN, desde bienes raíces, hasta desperdicios sólidos.

Los correos hallados en la computadora de Reyes sugieren que Merino tiene una serie de intereses empresariales con las FARC, al igual que con el gobierno de Venezuela. Un correo de 2004 enviado a Reyes por un miembro de las FARC, informa de una conversación adelantada en Caracas con Merino –“Ramiro”– y un socio belga acerca de la posibilidad de que el FMLN y las FARC se asociaran para obtener contratos del gobierno municipal de Caracas controlado por Chávez y de la estatal petrolera de Venezuela en una gran variedad de áreas –desde el manejo de desperdicios sólidos hasta el turismo–.

“Acordamos repartirnos las utilidades entre el FMLN, los belgas y nosotros,” escribió el miembro de las FARC.En El Salvador, el mayor generador de recursos de Merino es una empresa llamada CAPSA, que opera el segundo mayor relleno sanitario del país, y tiene contratos para la remoción de basuras con 52 municipios, muchos de ellos controlados por el FMLN. Funcionarios del gobierno sostienen que CAPSA puede estar siendo utilizada para proveer fondos para la campaña presidencial del FMLN.

El director de CAPSA es el hermano menor de Merino, Sigfredo, de 40 años. Este joven, quien –como la mayoría de su familia– emigró ilegalmente a Estados Unidos para escapar de la guerra y la pobreza, estudió administración de empresas en California State University, en Los Ángeles, mientras su hermano mayor, José Luis, estaba en las montañas de El Salvador con la guerrilla.

“Yo me fui a buscar el sueño americano”, dice Sigfredo, hoy ciudadano de Estados Unidos. Su hermano, José Luis, “era tan buen guerrillero que nadie sabía que pertenecía a la guerrilla”, dice Sigfredo. “Su trabajo es la política, mientras yo soy un empresario –agrega Sigfredo–. Nosotros no hablamos mucho de política”.

Sigfredo dice que él administra CAPSA, y que Merino no tiene nada que ver en la empresa. Pero Orlando Mena, alcalde de Santa Ana, quien fue expulsado del FMLN luego de un altercado con José Luis Merino, no está de acuerdo.

“Él es el dueño de CAPSA –dice Mena–. Él fue quien negoció directamente conmigo”. En 2003, dice el alcalde, Merino lo buscó para que renovara el contrato de recolección de basuras del pueblo. “Dijo que 15 por ciento se destinaría al FMLN. Que era la contribución del municipio para el partido”. Después de media docena de reuniones con Merino, Mena no renovó el contrato, valorado en un millón de dólares por año.

Durante una reunión en Mr. Donut’s, Merino le pidió que reconsiderara, o si no arriesgaba su carrera política.“Usted nos da el contrato o usted no será candidato”, le comentó Merino. Al final no lo hizo y al poco tiempo Mena fue llevado ante el comité de ética del FMLN y expulsado del partido.“En el FMLN hacen lo que Ramiro ordena”, dice Mena.

José De Cordoba
http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=1141

domingo, 1 de febrero de 2009

EL FMLN Y EL DESEMPLEO

La crisis financiera que está afectando al mundo entero, incluyendo nuestro país, ha venido a acentuar las inhabilidades intrínsecas que tiene el FMLN (Farabundo Martí para la Liberación Nacional) para resolver los problemas económicos del país.

La crisis pone en evidencia que no es que el FMLN sea menos hábil que cualquier otro partido político de dar estas soluciones; demuestra que tiene una contradicción estructural con las soluciones que son posibles para estos problemas.

Nadie puede llamarse a engaño sobre la verdadera ideología del FMLN, que pretende establecer una dictadura del tipo Castro en el país. Para hacerlo, está siguiendo una estrategia idéntica a la que ha seguido Hugo Chávez en Venezuela: llegar al poder negando que quiere hacer cambios en el sistema democrático y en la economía de mercado que privan en el país, para luego, al contar con la enorme maquinaria del Estado, imponer una dictadura creciente a través de fomentar la lucha de clases, usando la máxima de divide y vencerás.

La creación de esta dictadura requiere que tanto el poder político como el poder económico se concentren en el grupo de personas que quieren controlar la sociedad —los amigos de Chávez en Venezuela, el FMLN en El Salvador—. Es hacia allí que el FMLN quiere llevar al país.

En el último mes la actividad económica ha caído y el mantenimiento y aumento del empleo se ha convertido en la preocupación más grande de la población. Por motivos electorales, el FMLN quiere presentarse como un partido que en el gobierno sería capaz de crear empleos.

Pero la creación de empleo requiere inversión, y la inversión requiere de dos cosas: el capital financiero necesario para hacer las inversiones y el capital humano necesario para manejarlos, y el FMLN no tiene ninguno de los dos.

Cualquiera puede entender que si lo que se quiere es aumentar el empleo estos recursos deben ser adicionales a los que ya existen.

Esto plantea dos problemas muy serios para el tipo de economía que es el ideal del FMLN desde su fundación: la controlada por el Estado. En una economía de mercado los fondos necesarios para invertir están todos ligados con la creación de valor económico. El dinero para pagar la inversión sale de la misma producción generada por ella.

El Estado no puede crear empleos así en el gobierno. El problema es que en el largo plazo el Estado sólo puede generar los fondos necesarios para crear empleo poniéndole impuestos al sector privado.

Los préstamos, la otra fuente de fondos que puede usar, deben pagarse, y la única forma en la que el Estado puede pagarlos es cobrando impuestos para hacerlo.

Es decir, para tener fondos para invertir, el Estado debe quitárselos al sector privado, con lo que disminuye la capacidad del sector privado de generar empleo.

De esta forma, el FMLN podría generar empleos en el gobierno sólo a costa de quitárselos al sector privado. Y, como pasó en Cuba, una vez que destruye al sector privado ya no tiene de dónde sacar los fondos.

Usted podría argüir que el FMLN podría crear empresas estatales, invirtiendo en ellas y generando valor agregado igual que el sector privado. Al fin y al cabo, eso es lo que quieren hacer. Pero allí el problema es la falta de capital humano.

Imagine usted, estimado lector, a las empresas salvadoreñas manejadas por las personas que aparecen gritando y arrojando piedras en las manifestaciones, o por los políticos que usted ve en la televisión mostrando el más completo desconocimiento de lo que es una carta de crédito, que creen que los bancos guardan el dinero de todos los depositantes en gavetas, que no entienden de dónde sacan los bancos el dinero para prestar, y que mucho menos saben cómo manejar una empresa.

Pero la contradicción entre el FMLN y la creación de empleo va mucho más allá. Con su retórica agresiva contra el mercado y el sector privado, con sus manifestaciones violentas, con su obvia asociación con Fidel Castro y Hugo Chávez, el FMLN espanta no sólo la inversión sino también el funcionamiento normal de la economía.

En este momento, el miedo más grande que está reprimiendo la inversión y el gasto normal, causando el aumento en el desempleo del país, es el de lo que puede hacer el FMLN si gana las elecciones. Ese miedo es mucho peor que el de la crisis.

La prueba de ello es que nadie quiere negocios que den su resultado después del 1 de junio.

Ese terror no es un invento de ARENA. Está inspirado en la realidad, en la realización de lo profunda que es la ignorancia de las personas que manejarían las instituciones estatales a todo nivel, y en el énfasis que el FMLN ha dado a la destrucción en toda su historia, sin tener ningún interés en la construcción de una sociedad sana social y económicamente.

Estos problemas del FMLN están teniendo ya un costo enorme en trabajos para nuestra sociedad —y sólo con el miedo de que puedan ganar las elecciones—. Imagine usted el desempleo y la crisis que habría si las ganaran.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 14 de noviembre de 2008.

Manuel Hinds
http://www.elcato.org/node/3823

viernes, 30 de enero de 2009

DEMOCRACIA O DICTADURA

Concejos Municipales y Diputados fueron elegidos para el próximo período de tres años. Siendo objetivos, los resultados que se han obtenido no han traído cambios dramáticos en el espectro electoral. La composición de fuerzas en el Órgano Legislativo, prácticamente ha quedado sin cambios. Dos partidos mayoritarios, dos partidos minoritarios, y un partido con un solo diputado, aunque propositivo, y con muchas ideas que expresar.

El 15 de marzo se cerrará la segunda etapa del proceso, con la elección del Presidente de la República, que gobernará por los próximos cinco años.

Y es ese precisamente el GRAN RETO para todos los salvadoreños, puesto que la realidad es que en esta elección lo que está en juego no solo son los próximos cinco años, sino que todo el futuro de la nación.


Esta conclusión es fácil determinarla porque todos los gobiernos que han tomado el rumbo de lo que eufemísticamente han dado en llamar “el socialismo del siglo XXI” (en realidad se podría calificar como un neocomunismo) como los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, están pretendiendo perpetuar a sus respectivos gobernantes en forma vitalicia.

Para ello, han tenido que llevar procesos de reformas a la constitución, valiéndose de todas las formas de abuso de poder, a efecto de disfrazar la dictadura con una voluntad popular expresada en las urnas.

Chávez y Ortega han sido los ejemplos más ilustrativos de dichas maniobras, con excesos tales como: celebrar elecciones sin observadores internacionales, para evitar denuncias de la imposición que se realiza, o sacar a la calle a las “turbas divinas” para atemorizar a la población.

Nuestro país se encuentra en estos momentos en una verdadera lucha por la supervivencia, y ya han asomado grietas en el partido rojo, haciéndose reclamos entre ellos, ante la desesperación de ver frustradas sus expectativas del gane electoral. Se argumentan en forma absurda cosas tales como que la pérdida del municipio de la Capital, fue legal pero “ilegítima”. Se le reclama al candidato rojo que aporte algo más al partido, porque el partido ya puso 900 mil votos.

Al contrario, por el lado del sector que defiende la Libertad, aparece aglutinándose en un solo frente. Miembros representativos del partido que por una u otra razón se habían alejado, han vuelto por sus fueros, apoyando al candidato, cerrando así, las posibilidades de cualquier fisura que pudiera haber ocurrido por alguna razón.

Se dice que inclusive algunos empresarios que habían sido deslumbrados por la aparente moderación del candidato rojo, han abierto los ojos, y despertado a la realidad: El FMLN tiene un candidato de pantalla que les servirá para la elección, pero quien en realidad ejercerá el poder será el partido, y dentro de él, los más radicales. El Salvador pasa por momentos apremiantes.

Los herederos de la guerrilla, tratan a toda costa de ocultar su pasado violento y guerrerista: Asesinatos de alcaldes, secuestros de personajes, extorsiones, destrucción de infraestructura, y demás atrocidades que las generaciones
de los 25 años para abajo no conocieron o recuerdan muy vagamente, son provocados a votar por un cambio que prometen venturoso.

Sin embargo, CUBA (con un solo partido político oficial y el mismo gobernante), el modelo rojo a seguir, sigue estando allí, con una dictadura de 50 años que promete un paraíso (para los turistas), y en realidad es un infierno (para los cubanos).

Las nuevas generaciones salvadoreñas deberán preguntarse porqué la emigración masiva es hacia EE.UU. (ese “nefasto imperio” que menciona Chávez) y no al “paraíso terrenal” cubano. ¿Cuantos salvadoreños viven en Cuba y mandan sus remesas a sus familiares?, y ¿cuantos SÍ mandan dólares desde EE.UU.?, es una pregunta obligatoria para la reflexión del votante.

Que El Salvador no puede mantenerse sin cambios estructurales, es una realidad. Pero que ese cambio sea al estilo cubano o venezolano, conlleva un abismo que nos debe hacer meditar. Gran responsabilidad es acudir a votar.


DR. MAURICIO E. COLORADO
http://www.elmundo.com.sv/PDF/opinion.pdf

jueves, 29 de enero de 2009

SEGUNDO TIEMPO

Lo del domingo 18 ya es historia. Comenzó la semana pasada el segundo y último tiempo de este prolongado partido, que no es precisamente de fútbol. Y comenzó con un escenario muy distinto al que teníamos en el primer tiempo. No se produjo la tan vaticinada barrida de Mauricio Funes y el FMLN y San Salvador pasó a manos de ARENA. Los estados de ánimo cambiaron en los dos principales partidos. Se invirtieron.

La frustración, a pesar de los resultados, parece haberse apoderado de la dirigencia y los simpatizantes del FMLN. Muy reveladores son, en este sentido, un curioso y enredado comunicado de los Amigos de Mauricio y las declaraciones de Roberto Lorenzana, exigiendo a Funes dar un valor agregado al partido. El comunicado defiende a Funes y Lorenzana al partido. Las recriminaciones son hijas de la frustración.

ARENA por su parte, como lo afirman casi todos los columnistas y analistas políticos, ha tomado un inusitado empuje. Antiguos y connotados areneros han reaparecido entusiasmados con lo ocurrido el domingo 18. Millares de automovilistas lucen ahora las banderas de ARENA en sus automóviles. Y luego de la presentación del plan de gobierno, Rodrigo Ávila parece haberse apoderado del momentum político.

Dos cosas están muy claras en este segundo tiempo: la estrategia de encuestas del FMLN se acabó y la derecha es mayoría que la izquierda. ¿Significa entonces que ARENA ya ganó la elección presidencial? Para nada. Ambos partidos tienen fuertes posibilidades de ganar la elección. Pero si ARENA sabe aprovechar el buen momento que tiene podría conseguir una victoria, que meses atrás, como producto de la percepción creada por algunas encuestas y uno que otro columnista, parecía imposible.

En lo personal, y lo digo una vez más con absoluta franqueza, pienso que una victoria del FMLN llevaría al país a un desastre. Esta afirmación la hago en base a los siguientes elementos: El FMLN que propone a Mauricio Funes, es exactamente el mismo que propuso a Handal. Y ese FMLN es esencialmente el Partido Comunista. Es decir una organización completamente alineada con los delirios bolivarianos de Hugo Chávez, como lo dijo José Luis Merino, uno de los máximos dirigentes de esa organización.

El candidato Funes quiere hacerle creer al electorado que el FMLN no hará lo que sus dirigentes y sus documentos dicen. ¿Por qué habría la gente que creerle? Y parece que no le cree. Después de las elecciones del domingo ha quedado claro que Funes no le agrega mayor cosa al partido. La votación fue básicamente la misma que obtuvo Handal, con menos tiempo de campaña, con menos recursos financieros y en un momento de máxima unidad de la derecha.

Pero además no estoy tan seguro que el candidato quiera hacer una cosa distinta de lo que dicen los documentos oficiales y los dirigentes históricos del partido. Sé que hay un porcentaje de gente que desea que en El Salvador haya un modelo político como el de Cuba o Venezuela. Ellos están completamente en lo correcto votando por Funes.

Los que no están en lo correcto, y allí está toda la evidencia que quieran, son los que creen que votando por el FMLN el país será como Chile o Brasil.

El Partido Comunista Salvadoreño (organización que cooptó al FMLN) no ha cambiado nada desde su fundación hace casi ocho décadas. Sus objetivos, su simbología y hasta sus canciones no cambian. El PCS no es un factor de confianza en la economía y sus actores. Todo lo contrario. Y cómo van a generar confianza si en las plaza públicas viven despotricando contra los empresarios. Los que no lo saben deberían escuchar la radio oficial de ese partido.

¿Es que entonces estamos condenados a seguir votando eternamente por ARENA?, me preguntaba un lector por la vía del correo electrónico. La respuesta a esa pregunta está en el FMLN mismo. Si ese partido no cambia, no renuncia con claridad y de una buena vez al marxismo, a las alianzas con los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y con las FARC, está favoreciendo, en cierta forma, la permanencia de ARENA en el Ejecutivo.

Mientras tanto este segundo tiempo ya comenzó y es mucho más corto que el primero. En realidad el enfrentamiento político va más allá de los candidatos y los colores de los principales partidos. Se trata más bien de decidir entre la posibilidad de perfeccionar lo que tenemos o el caos. Venezuela y Nicaragua no dejan mentir.

MARVIN GALEAS
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=3282217